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Depeche Mode estrena un nuevo álbum, oscuro y altamente politizado: 'Spirit'

Reseñamos el nuevo álbum de los papás del rock electrónico, Depeche Mode.
Por
Fabián Páez López

Una atmósfera oscura ambientada con sintetizadores, y letras anárquicas y anticorporaciones componen lo nuevo de Depeche Mode.

Por Fabián Páez López @Davidchaka

Hace unas semanas asistimos a una sesión de escucha del nuevo álbum de la banda de David Grahan y compañía. Pasaron los días y lo digerimos ayudados con su filtración en Internet. Son 30 años a cuestas y, en definitiva, Depeche Mode no pierde finura. Con el estreno mundial de Spirit, el 17 de marzo de este año, el trio inglés firmó el decimocuarto álbum de su carrera, el segundo editado por la disquera Sony.

Para este nuevo trabajo, la banda colaboró por primera vez con el productor James Ford, miembro del dúo electrónico londinense Simian Mobile Disco (quien también está tras la maquinaria de Foals, Florence & The Machine y Arctic Monkeys), y, sin duda, concretó la placa más politizada de todo su repertorio.

Son 12 canciones que ponen de manifiesto la vigencia de los padres del rock electrónico después del lanzamiento de un tremendo y exitoso Delta Machine en 2013. Pero a diferencia de aquel lanzamiento, esta vez la agrupación deja un poco de lado la sensualidad, la soledad y el amor retorcido que siempre han trabajado en sus letras; el giro del Spirit son las liricas altamente politizadas. Hecho que queda claro en su primer single promocional, Where's the Revolution (que ya estrenó videoclip)El track, puesto de segundo en el álbum, es una incitación anárquica que se repite y se agudiza en otros temas como The Worst Crime o Going Backwards, y se pone más social en cortes como Poorman, que se descarga en arengas contra las corporaciones mientras los aparatos se retuercen. Así arranca Where's the Revolution:

Who's making your decisions

(Quién está tomando tus desiciones)

You or your religión

(Tú o tu religión)

Your government, your countries

(Tú gobierno, tú ciudad)

You patriotic junkies

(Ustedes, yonkis del patriotismo)

Todo ese contenido sucede en un ambiente sonoro con pocas variaciones en el estilo clásico de la banda. Las letras transitan en el medio tono, en lo sombrío, en lo triste, en los sintetizadores que lo llevan a uno a imaginarse en un escenario de protesta suburbano, como gritado desde las cloacas. Con contadas excepciones en cortes como So Much Love Cover Me, donde parece hay un respiro para mover la cabeza.

El ritmo del álbum en general me parece como ver una película de Jim Jamrusch: centrado en la atmosfera y no en los momentos sublimes, sin altibajos exagerados, con una profundidad tristona. Pero muy fiel a la propuesta que hizo grande a Depeche Mode desde los 80. Su contenido lo encaja, sobre todo, en fenómeno que parece definirse claramente y volverse característico de estos años: la resurrección de las canciones contestatarias; detonada, desde luego, por casos muy sonados como el Brexit y la presidencia de Trump.

Con ustedes, vía Spotify, Spirit.

 

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