“Los nadie”, una película que todos deberían ver

Por fin vuelve el turno del punk al cine nacional.

Septiembre 8 de 2016

Sin duda, Los nadie  es una de las sorpresas del cine nacional este año. Llega a salas el 15 de septiembre y brilla por su simplicidad en blanco y negro.

Por @chuckygarcia

Lo primero que se le viene a uno a la cabeza cuando está viendo Los nadie es Rodrigo D No Futuro, la película de Víctor Gaviria que hace un cuarto de siglo retrató la cotidianidad de un grupo de jóvenes paisas entre el vaivén del sicariato, la pobreza y el punk (que se abría paso en una incipiente y subterránea movida musical en la cual el metal comenzaba a imponerse). Bastante agua ha corrido bajo el puente desde entonces, aunque no parece, las comunas, lo marginal y el no futuro parecen seguir siendo los mismos contextos por donde se mueven los personajes de Los nadie, aunque algunos de ellos estudian, tienen padres que los apoyan y le sacan el cuerpo a cualesquier ápice de violencia, incluso a las revueltas universitarias.

Más allá de la comparación (que no hace mella en la originalidad de su historia y su puesta en escena), esta nueva película colombiana que se podrá ver en todas las salas del país a partir del 15 de septiembre sin duda es una de las sorpresas del año en el cine nacional. Filme en blanco y negro, tan solo es el día a día de cinco jóvenes de Medellín que se quieren largar de la ciudad para quitarse el collar de arepas que les han impuesto social y culturalmente e irse a vivir otras cosas. Abrirle los ojos a los lugares que se les vayan apareciendo en un viaje que planean hacer hacia el sur del continente, y que piensan costear con el dinero que han reunido haciendo malabares en los semáforos, tatuando de la forma más precaria, pintando grafitis o simplemente que un familiar les envió desde el exterior para que pagaran sus estudios. 

Dirigida y escrita por el también joven realizador antioqueño Juan Sebastián Mesa, Los nadie brilla por su simplicidad, por su sencillez, porque cuenta una realidad que siguen viviendo miles y millones de colombianos menores de 20 o 25 años sin ponerle mucha tinta al asunto y sin enredarse. No es una mirada superflua, en todo caso, pero a pesar de que habla de violencia y de fronteras invisibles mantiene viva la ficción de la historia y la chispa de un drama en donde sus personajes viven el momento que les tocó vivir. Que lloran, ríen, odian y se emborrachan por lo mismo que lloran, ríen y se emborrachan todos quienes no viven como ellos: porque no son correspondidos en el amor, porque una tía los quiere volver cristianos, porque alguien los puso a trabajar y no les quiso pagar o porque armaron una banda punk y eso es lo que toca.

La música original de esta película rodada en diez días entre las Comunas 7, 10, 3 y 11, fue compuesta por la agrupación de punk core O.D.I.O., y aunque quizás pudo incluir unas cuantas canciones más también llama la atención. Está presente a la vuelta de la esquina de cada escena y acompaña a los personajes mientras terminan de desenrrollar la madeja de su viaje, que la película comete el error de promocionar como una “travesía de libertad” cuando en realidad lo que vemos son los preparativos, la antesala, el momento justo antes de que los futuros viajeros dejen las calles que los han visto crecer atrás y que, haciendo cuentas, no los tratan del todo tan mal y les retribuyen una felicidad y una libertad de la que muchos otros no gozan.

El eslogan promocional, en todo caso, no afecta para nada lo que uno se lleva a casa después de ver Los nadie, que no es poco, y a esa experiencia audiovisual hay que agregarle la expectativa por lo que pueda pasar con una próxima película de Juan Sebastián Mesa cuando se decida a hacerla.

Por: 

Celulitis Popular