“Hasta la vista... Internet Explorer”

Marzo 20 de 2015

La triste muerte del explorador web más trolleado.

Cuando muere un grande del sector informático – caso Steve Jobs, por mencionar un ejemplo  –, el cine o la industria musical, el mundo se paraliza, las lágrimas son inevitables – pues los recuerdos de la infancia “junto” a estos personajes se hacen aún más grandes –  y los mensajes de desconsuelo inundan los principales canales de social media, sin embargo, cuando Microsoft anunció que daría de baja a su polémico browser, por mala reputación más que por cualquier otro motivo, el grito de alegría que todo niño, joven y adulto noventero publicó a través de redes sociales llevó a Steve Ballmer y compañía a darse cuenta que la decisión tomada fue la más acertada.

Por: Pilar Rendón - @MariaMarchita

“Gracias IE por ser mi salvavidas cuando necesitaba descargar Google Chrome”, “Te vamos a extrañar Internet Explorer (nadie, nunca)” y “Tus hijos crecerán sin Internet Explorer. That’s awesome” son algunos de los mensajes que se burlan, en redes sociales (CLIC AQUÍ), del descenso de este navegador web que como todo buen guerrero supo dar la lucha durante 20 años, sin importar el bullying que sufrió por parte de aquellos seguidores de Mozilla, Chrome y Safari. Aunque reconozco que como fiel usuaria de PC utilicé Internet Explorer durante casi toda mi carrera universitaria – no me gustaba el amigo zorro y desconocía la existencia del partner de Google –. También debo manifestar que fui la persona más feliz cuando este bonachón me presentó al que hoy  es mi buscador predeterminado, el que entiende que no quiero publicidad en mis páginas de consulta y me permite instalar una extensión de bloqueo desde su store, el que me ayuda a corregir mis olvidos ortográficos y el que en cuestión de segundos carga mis portales web favoritos: Google Chrome. 

Cada vez que abría Google en Internet Explorer, éste, por alguna extraña razón, enviaba un mensaje subliminal a mi cerebro: “instala Google Chrome. Una forma más rápida de navegar la web”, “instala Google Chrome. Una forma más rápida de navegar la web”, “instala Goo…”, bueno, en ocasiones el mensaje se demoraba un poco más que de lo normal, pero la invitación siempre estaba ahí. Cansada de su interfaz y la lentitud de su versión 7.0, abandoné a este fiel compañero de Microsoft, descubrí las ventajas de un navegador sencillo y eficiente; y me convertí en su nuevo troll, pues me parecía increíble que una de las empresa tecnológicas más importantes del mundo le presentará a sus usuarios aquella herramienta de búsqueda tan arcaica.

A diferencia de algunos geeks veteranos, no tuve que vivir las 11 fallidas evoluciones de IE, no me vi obligada a actualizar en un mismo año – 1995 – la versión de este derivado de Mosaic Spyglass al que Bill Gates y sus amigos le integraron el novedoso soporte a conexiones cifradas SSL y cookies en su edición 2.0. Tampoco sufrí con la desastrosa actualización de 1997, en la que Internet Mail fue sustituido por el inoficioso Outlook Express, ni con su edición 5.0, para aquel entonces mi profesor de sistemas estaba muy ocupado enseñándome el extenso mundo de Linux y conectarse a Internet era sinónimo de castigo, ah, y tener Internet en casa era algo que poco o nada nos preocupaba… eran ¡los años noventa!

Llegue a IE cuando los señores de Redmond  integraron la barra multimedia de su browser con el Reproductor de Windows Media  y el extinto Windows Messenger, sí, estoy hablando de aquella majestuosa época en la que Windows XP era el patrón de los SO. Ahí empecé a fruncir el ceño, como muchos de ustedes, por los favoritos que se perdían “mágicamente” y por la demora extrema para cargar cualquier página, así fuera el blogspot más minimalista. De ahí en adelante solo pude tolerar dos versiones más de este navegador (la 7.0 de 2006 y la 8.0 de 2009), para luego desechar de mi vida, como hoy lo está haciendo Microsoft, a Internet Explorer. 

Aunque su edición número 11 cuente actualmente con compatibilidad WebGL, protocolo SPDY y  mejoras en el escalado para pantallas de alta resolución, este renegado patito feo nunca pudo dejar de lado su mala imagen, ni siquiera con el lanzamiento de su publicidad manga de finales de 2013 – sí, me refiero a ese video en el que una tímida niña cuenta su triste historia, al mejor estilo de Sailor Moon, y se ve obligada a tener una pelea en la que sale victoriosa –. IE pasó de contar con un 94% de usuarios a tener solo un 20% en menos de 10 años.

Paz en la tumba de este noble “guerrero”.

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