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Crudo Means Raw, el explorador del hip hop astral

Por estética, recorrido, disciplina y propuesta y porque el hip hop está mandando la parada en las grandes ligas, Crudo es una apuesta ganadora
Shock
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Por
Fabián Páez López

El mc y productor paisa, controlador de beats espaciales y narrador disperso de la realidad de Medellín, es uno de los creadores más disciplinados del hip hop local y una de nuestras apuestas más contundentes.

Por Fabián Páez López @Davidchaka

Crudo Means Raw es una de las mentes más intrépidas de la nueva ola del hip hop local. Es un explorador lírico de la urbe paisa, un Indiana Jones de los beats espaciales. Nació y conoció el rap en Nueva York, pero se crio como mc y productor en Medellín. De la cuna del hip hop trajo los equipos para construir su estudio y allí aceitó la maquinaria melódica de tipos como Kase O, Rapsusklei y Juaninacka; o los neoyorkinos Perrion y T-Shyne.

Su primer disco fue una compilación de instrumentales cargados de bajos gordos, soul y R&B que parecían hablar por sí solos. Una obra a la que hay que darle play para dibujarse en la cabeza un espectro visual espacial y nublado, Voyage: El pasajero (2015). Dos años después, el 27 de mayo, lanzó en Bogotá su segundo disco, el primero como liricista al frente de la la nave, Todos tienen que comer. Lo acompañó una pandilla sustanciosa de nuevos mc colombianos en un evento significativo para el rap nacional por muchas cosas. Primero, porque firmó una alianza entre el público de la capital y las propuestas que se están cocinando en las montañas de Medellín, un camino que ya venían abonando nombres como Alcolirykoz o Crew Peligrosos. Segundo, porque sin mucho comercial, llenaron el escenario del antiguo Downtown Majestic, uno de los spots más clásicos de la ciudad. Y tercero, porque fue una demostración rotunda de cómo se ha refrescado el rap local.

Por estética, recorrido, disciplina y propuesta, y porque el hip hop está mandando la parada en las grandes ligas de la música, Crudo es una de nuestras apuestas musicales del 2018. Su mensaje es claro: hay que escuchar menos propaganda y envolverse más en la realidad.

¿Cómo construye paz desde la música que está haciendo?

La paz se construye desde uno mismo. Desde que me dejé envolver por la música, con todas sus complejidades, lo que menos siento es paz. Esto no es un juego, se vive la zozobra, la angustia, es algo muy serio que requiere una entrega total.

¿Hay alguna causa política con la que se sienta comprometido directa o indirectamente?

Me siento comprometido con la música, no es posible que esta solucione situaciones que son decisiones políticas. Las letras de algunos de mis temas leen situaciones de la vida urbana de Medellín, expreso una realidad, no la juzgo ni la denuncio.

¿Cuáles son los problemas para los músicos emergentes?

La música emergente no es un negocio. El verdadero desafío para un músico emergente está en desarrollar propuestas originales que nos diferencien del montón, que logren llamar la atención y ofrezcan algo nuevo.

Con nuestros propios medios trabajamos para hacernos un espacio en la escena ante la ausencia de promotores y equipos de trabajo sólidos en los aspectos técnico, visual y del marketing.

¿Su carrera está en pro de la legalización?

Mi carrera no tiene nada que ver con estar en pro o en contra de la legalización de la marihuana. Como ciudadano, apoyaría una iniciativa que terminara con la prohibición del consumo, que hasta ahora ha sido poco efectiva y que de una manera desproporcionada criminaliza a los jóvenes, patrocina la violencia y la corrupción. Los consumidores estarían mejor informados con respecto a la marihuana que consumen y por lo tanto se promovería un consumo más seguro.

¿Cuáles son sus propuestas para que su género musical se fortalezca?

En primer lugar, hay que hacer buena música. Se necesita mucha persistencia en el camino de afianzarnos como género musical y entender que es una construcción y practica de todos los días.

Por otro lado, debemos invertir en aprender cómo manejar de una forma efectiva la música como negocio. Invertimos tiempo y dinero en nuevo contenido y es usual, hablo por mi experiencia, que tiramos al aire la música sin un plan de marketing y promoción, que nos ayudaría a que se difunda la música.

Subir la música a la red no es suficiente si queremos ganar notoriedad

¿Si fueran a lanzarse a la presidencia, cuál sería su fórmula vicepresidencial?

Difícil que salga arte si quiero hacer política.  La música la vivo como un proceso de autorrealización, en mis canciones hablo de mis experiencias como ser humano. Por eso no veo el vínculo con la política como proyecto.

No me gustaría usar el arte para hacer política, considero que es una mezcla explosiva, mi compromiso es con la música; de hecho, no milito en ningún partido y no me gustaría terminar manipulado al servicio de algún partido o ideología