Se encuentra usted aquí

500 manos para un traje. Lo más destacado en sastrería personalizada

Por
Redacción Shock

Ermenegildo Zegna es líder mundial en moda masculina de lujo de. La compañía fue fundada en 1910 en Trivero, en los alpes italianos, por el joven empresario Zegna, cuya visión era crear éticamente los tejidos más finos del mundo a través de la innovación  y con las fibras más nobles directamente adquiridas de sus mercados de origen. Gestionado hoy por la cuarta generación de la familia Zegna, la compañía está dirigida por el CEO Ermenegildo Zegna, nieto del fundador. Desde finales de los años 90 la empresa ha logrado una amplia estrategia de verticalización, creando una marca de lujo global que ahora produce desde los tejidos hasta los accesorios. 

Para el momento en el que un traje llega a una tienda Zegna en Milán, Moscú o Bogotá más de 500 manos habrán pasado por él. Este largo viaje comienza con la selección de las más finas fibras naturales y culmina con el atrapante proceso de darles los últimos retoques a las prendas.

La primera etapa empieza cuando se esquila el animal, luego se la peina la lana, se tiñe, hila, plancha, corta y cose. Se la plancha una y otra vez, y luego, durante una detallada observación de la tela, varias manos eliminan las imperfecciones que otras manos pudieron haber dejado. Es sorprendente como la lana se transforma en un hilo y el hilo en tela, un proceso que lleva alrededor de sesenta días de trabajo, y que necesita una docena de diferentes manos y máquinas para producir dos millones de metros de tela. Además, esta materia prima para los trajes ya habrá hecho un derrotero épico, con sus orígenes en una oveja cerca de Newcastle en Nueva Gales del Sur, Australia, o en una cabra de cashmere en Mongolia Interior o en una vicuña en los Andes.

Para obtener un hilo teñido a partir de lana blanca, consiste en peinar las fibras repetidas veces para obtener un acabado más uniforme y regular. Luego las máquinas hilan las fibras de lana y los trabajadores las apilan en cajones, siguiendo una técnica antigua. A continuación, los hombres y las mujeres que llevan el título medieval de “maestro tintorero” – hoy en día especialistas químicos con décadas de experiencia en el oficio – supervisan la mezcla de tonos de las tinturas que se vierten en grandes máquinas de acero inoxidable que contienen hilos en su base. Cuánto más alta es la calidad del hilo, más suave debe ser el color de la tintura. La lana de mayor calidad solo necesita una tintura suave y poco agresiva. Luego, los trabajadores tensan los hilos teñidos en una máquina que los sostiene como si fuera una gran telaraña, hilándolos en grandes cilindros que crean la urdimbre.

Más tarde, filas de telares transforman los hilos en tela. Pareciera como si miles de tejedores invisibles moviesen sus agujas en medio de un ruido ensordecedor: y no está tan alejado de la realidad ya que no existe un mecanismo automático para configurar el telar. Una persona es la encargada de posicionar cada uno de los 6.000 nudos para formar la trama deseada. Es el momento en que surgen las telas con sus rayas, cuadros u otra trama que enaltecen el gris o el marrón convencional del traje masculino. Así los rollos de tela con el nombre de Zegna en el orillo ya están listos para ser utilizados.     

En Trivero, Piamonte, Zegna transforma la lana en tela y luego en sus talleres artesanales de la localidad de Stabio, del lado suizo de la frontera ítalo suiza es donde las telas se transforman en trajes. Lo que se cree fácil es en realidad difícil, y lo que se cree que lo realiza una máquina en realidad lo llevan a cabo personas (cuando se trata de hacerlo a un nivel de la más alta calidad). La mejor manera de construir un traje que quede bien es hacerlo a partir de varias piezas pequeñas. Un traje de Zegna consta de 100 piezas (solo el forro lleva 12). El ojal lleva una eternidad en cortes precisos y cuidadosas costuras: ninguna máquina puede hacerlo mejor que una persona. Parte de todo esto se puede ver en una prenda casi terminada en la boutique durante la muestra, en la que se distinguen diferentes detalles como la entretela, las costuras y el armado final. El trabajo del maestro sastre hace el resto.

La muestra “500 manos” se encuentra visitando varias boutiques Zegna en todo el mundo con el objetivo de comunicar los valores y la tradición de la marca hacia todos los aspectos de la confección de los trajes más codiciados de todo el mundo.

Del 12 al 14 de mayo, la Boutique de Ermenegildo Zegna en Bogotá, en el
Centro Comercial Andino, exhibirá los 300 tejidos con los que se
explicarán los complejos e impresionantes pasos de la fabricación de
las telas que conforman el trabajo artesanal de calidad y la innovación
que su marca ofrece en la confección de trajes.