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Arctic Monkeys, el nuevo golpe de los chicos malos de Sheffield

Por
Redacción Shock

A escasas horas de que Arctic Monkeys comenzara la gira mundial de su nuevo disco Suck it and See con un concierto en el mítico Rumsey Playfield del Central Park en Nueva York, me encontré con su baterista, Matt Helders, en el bajo Manhattan, para hablar del esperado regreso de uno de los peces gordos del planeta rock. Vamos directo al grano, porque con estos chicos no puede ser de otra manera.

No miento al decir que quizá este sea uno de los discos más esperados de todo el año. Las expectativas son aun mayores luego de que sus últimos tres trabajos se apoderaron rápidamente de los primeros lugares de las listas alternativas. La pregunta es si esto generó algún tipo de presión a la hora de escribir y grabar esta nueva entrega.
Por el contrario, esta vez hemos sentido menos presión que en los discos anteriores, sobre todo respecto a Humbug, que fue un proceso tan riguroso. Suck it and see fue un viaje de liberación para la banda, la oportunidad de hacer lo que queríamos. Fue muy gratificante ensamblar lo que perseguíamos y no lo que la gente esperaba oír. Hay veces que puedes hacer todo un disco en la carretera, cuando hay otros que te obligan a internarte indefinidamente en el estudio. Por eso la magia de este disco fue encontrar ese balance que lleva al placer.

A una banda que es conocida en el mundo entero, que llena escenarios aquí y allá, que ha ganado casi todos los premios de la industria, ¿todavía le importa lo que la crítica diga?  ¿Leen los reviews?
No puedo negar que es bueno cuando te dan un espaldarazo por tus ideas, por tu sonido. Pero por lo general me abstengo de ser un esclavo de lo que se dice de nosotros, eso me quitaría energía mental para hacer lo que quiero hacer, que es música, razón principal por la cual la gente habla de nosotros.

Quizá con tan solo una excepción, Suck it and See es un álbum maravillosamente melódico. ¿Por qué esa dirección?
Cuando Alex (Turner, vocalista y compositor) comenzó a escribir el disco, hubo un acuerdo entre todos de volver a lo más básico y elemental, al rock de guitarra y voz. Con ese lema en mente toda la banda desempolvó todas la influencias clásicas que tenía en el armario. Esto desencadenó un disco introvertido, lleno de nostalgia pero con un poderoso groove bien pop del cual nos sentimos muy orgullosos. Sin duda fue un proceso que nos acercó enormemente como banda.

¿Y el nombre del disco?
Suck it and see es una expresión que usamos en Inglaterra para darnos coraje cuando estamos haciendo algo de lo cual no hay forma de anticipar su resultado. Como con este disco, que no había forma de anticipar su recibimiento hasta que lo termináramos de grabar. En la música, como en el resto de la vida, el riesgo es un factor vital para la evolución.

El primer sencillo oficial, Don’t Sit Down Cause I’ve Moved your Chair, es una canción altamente rockera, con riffs pesados y halos bien psicodélicos. ¿La idea era despistar sobre lo que hay en el resto de los tracks del álbum?
Este sencillo es una declaración que asegura que la banda seguirá fiel a sus raíces de rock psicodélico, de sonidos pesados, de guitarras agudas y estridentes. El resultado de la búsqueda de esa ruidosa introducción para el resto del disco. Creo que la gente así lo entenderá.

Se viene una gira promocional de 365 días por todo el mundo. Contadas van, según mis cálculos, 500 fechas promocionales sumando los últimos tres discos. ¿Se llegan a agotar el cuerpo o las ganas de tocar durante estos tours?
Al principio uno se agota más, pues cuando estás empezando como banda haces la gira con las diez o trece canciones de tu primer y único disco, lo cual llega a ser repetitivo. En cambio ahora es puro goce. Con cuatro discos bajo el brazo podemos darnos el gusto de rotar el repertorio para cada show. Eso nos permite disfrutar las giras y no agotarnos en ellas.

¿Existe alguna referencia musical de Suramérica para Arctic Monkeys?
Por supuesto. Para mí como baterista, donde el beat y los tambores son puro alimento, los ritmos suramericanos y sus influencias africanas son una fuente nutricional. Te confieso que no vemos la hora de estar allá y conocer de primera mano lo mejor de la música de la región.

Si de lugares se trata, tenemos que hablar de Sheffield. ¿Cómo explicar que esta pequeña ciudad de medio millón de habitantes en el ombligo de Inglaterra sea la cuna de joyas como The Human League, Cabaret Voltaire, Def Leppard, Pulp y, por supuesto, los Arctic Monkeys?
Sheffield es un lugar muy particular. Este pueblo es el clásico lugar del centro de Inglaterra donde el rock es el micrófono por excelencia de su juventud. Cuando era pequeño, mi hermano, en ese entonces ferviente seguidor de Pulp, me llevó a uno de sus conciertos a un bar en Sheffield. Esa noche me di cuenta que tenía algo en común con ellos, que yo también tenía ese ritmo en la sangre. Fue entonces cuando confirmé lo que debía hacer.

Cambiando de tema, pareciera que los jóvenes del mundo entero están rompiendo todos los muros de la apatía política. Protestas replicándose por todo el planeta. ¿Qué piensa de lo que está pasando?
Para alguien que vive sumido en el rock, en un mundo que va en contra de la corriente, ver una ola mundial de protesta liderada por jóvenes como usted o como yo es una sensación de extremo placer.

¿Habrá llegado el momento de entender que sí podemos cambiar las cosas si unimos y ejercemos nuestro derecho a disentir?
Siempre hemos tenido la capacidad de decir basta a lo que nos somete. El problema es que antes no teníamos cómo organizarnos. Pero hoy vivimos en un mundo donde todos tenemos la oportunidad de comunicarnos y movilizarnos en tiempo real. Esa es la diferencia.

Interesante lo que dice, pues ustedes fueron disparados gracias a la fuerza de la blogósfera y de las plataformas P2P, la cual permitió que Arctic Monkeys llegara a todos los rincones del planeta en menos de seis meses. ¿Cómo ven las leyes antipiratería como la que se aprobó en Inglaterra el año pasado? ¿Son buenas o malas para bandas emergentes? ¿Afectan a bandas posicionadas como la de ustedes?
Cuando nosotros comenzamos, la misión era quemar tantos CDs como fuera posible para regalar en los conciertos. Ahora, es imposible negar que la intención de regalar la música era que esta se distribuyera del modo que fuera; sin embargo, cuando vives de esto, como cualquier otro trabajo, por más divertido o anormal que sea, tiene que haber un reconocimiento por tu esfuerzo. Y lo que se busca con algún tipo de normas, no todas, es darle a cada uno lo que se merece.

The Hellcat Spangled Shalalala es el más reciente video y sencillo de la banda, luego de la gran acogida que tuvo 'Don't Sit Down 'Cause I've Moved Your Chair'. Véalo áquí en Shock.com.co