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Botero se metió en la gorda

Por
Redacción Shock
El fisco italiano incluso investiga si el artista Fernando Botero incurrió en algún tipo de evasión fiscal cada vez que usó el término “me cae gordo” para referirse de forma despectiva hacia alguno de sus parroquianos en Pietrasanta.

El maestro colombiano, al que la DIAN de Italia le está cobrando un millón de dólares por impuestos, hace parte de una lista de diez artistas al que el erario quiere poner a sudar la gota gorda con sumas, restas, divisiones y multiplicaciones. Botero es el pez gordo.

Las cuentas que le pasaron al pintor más querido por los colombianos, los piratas de afiches y los restaurantes de crepes y waffles comienzan en el no pago del impuesto a la gasolina cuando pintó su obra “Carrobomba”, y terminan en la evasión del impuesto al tabaco de “Hombre Fumando”, un cuadro que se lo ganó un tipo que se la pasaba bebiendo y que juntó 120 mil tapas de cerveza en todos los corregimientos de Boyacá y Cundinamarca.

En la historia del arte, es la segunda vez que el fisco quiere dejar en la inmunda a un pintor. Por todos es bien conocida la historia de Van Gogh, a quien lo despojaron de todos los electrodomésticos que tenía (véase la obra “El dormitorio de Van Gogh en Arles”), e incluso un camarote que tenía se lo dejaron a la mitad. Como no quería desprenderse de su walkman, el fisco se lo dejó a cambio de que les entregara una oreja.

Desde Europa, el maestro dijo que el único cash contante y sonante que tiene en su poder son las 120 mil tapas que le dieron por el cuadro; y aseguró que todas sus propiedades –la Compañía de Electricidad, el Ferrocarril de Pensilvania, las Obras de agua potable, los Jardines Marvin y la tarjeta de "¡Váyase a la Cárcel!”– se las ganó legalmente jugando al “Monopoly” con el Embajador de Colombia en Italia, el atareadísimo doctor y “Monopolycero” innato Sabas Pretel de la Vega.

La Policía Financiera de Italia, no obstante y aprovechando que pronto saldrán de prisión llevará a ese país (con todos los gastos pagos) a buena parte de los 129 soldados, 15 suboficiales y 3 oficiales del Ejército Nacional de Colombia que hace cinco años se encontraron la guaca de las Farc, para que le esculquen hasta la última albóndiga con boloñesa al maestro Botero y busquen una supuesta caleta con el botín de los impuestos evadidos.

Este capítulo de su telenovela “Los artistas ricos también lloran” continuará. En caso de quedar en la quiebra, Fernando Botero regresaría a su labor como pintor de brocha gorda en algún pueblo de su querida Antioquia donde pueda seguir torneando sus gordas sin que nadie le cobre una sola lira.
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