Se encuentra usted aquí

Celebremos con música el Día de Independencia

Por
Redacción Shock

La conmemoración de nuestro grito de independencia, desde que me acuerdo ha sido algo no muy diferente a cualquier puente festivo: quedarse en casa, y si acaso ver un desfile militar. A mí la fecha me generaba un sentimiento algo parecido al de asistir a las aburridas “sesiones solemnes” que me tocó soportar de niño en mi colegio, pero el año pasado algo comenzó a cambiarle la cara al somnífero 20 de julio: el Gran Concierto Nacional logró convertirse en el mayor concierto simultáneo jamás celebrado en el país: más de 4 millones de personas se movilizaron a las plazas de más de mil municipios, más de cien mil artistas de todos los géneros musicales  en tarima, más de 5 millones de audiencia en televisión.

Por primera vez, entendí  que  eso  de la “fiesta cívica”, efectivamente se estaba convirtiendo en  fiesta y celebración:  en Quibdó duraron más de 12 horas tocando y bailando,  en Pereira hubo más de 1000 músicos en la Tarima, en Barranquilla terminaron todos los artistas en tarima bajo una lluvia de flores, en La Macarena municipio alejado y lleno de problemas de orden público se congregaron 6.000  personas de toda la región, 25.000 personas en Plaza Mayor en Madrid,  y así en muchos pueblos y ciudades.

Y fue fiesta, pero también diálogo, y encuentro: músicas de diferentes géneros, músicos de diferentes generaciones y diferentes regiones mezclándose en muchas tarimas: pudimos ver a Dr. Krápula cantando con Totó la Momposina, a los abuelos de la Maloka de Moroapü cantando el himno nacional en Ticuna y compartiendo tarima con Shakira y Carlos Vives en Leticia, a tamboreros y grupos de hip-hop, a bambuqueros y rockeros, a músicos clásicos y populares. Era la más inmensa polifonía compuesta por muchas voces diferentes, sonando al mismo tiempo en todo el territorio nacional. Una muestra de la diversidad que somos.

Por esa misma época la revista Shock había lanzado su campaña “Muchos géneros, una sola música”.  Parece que a veces la música logra la unión que de otra manera no logramos, y por eso puede llegar a ser tan importante en la construcción de un país que está a punto de cumplir 200 años.

Este 20 de julio se celebrará de manera simultánea en más de 1080 municipios del país la segunda versión del Gran Concierto Nacional, una iniciativa del Ministerio de Cultura, que ha logrado convocar de manera solidaria a artistas, instituciones, medios de comunicación, empresa privada, y en especial al público, en especial a los jóvenes que parecen ser la fuerza viva que más se moviliza.

Este año se le brindará homenaje a los maestros regionales y habrá ensambles inéditos en muchos lugares del país: tamborbreak (tambores y hip-hop) en Cartagena, Dr, Krápula y Superlitio y la Orquesta Filarmónica del Valle con marimbas de Chonta en Cali, Andrea Echeverry con la banda sinfónica juvenil de Medellín, Totó la Momposina y la Orquesta Filarmónica de Bogotá, doble tarima en el Romelio Martínez de Barranquilla, nuevas tendencias y músicas populares en todo el país.

Quizá  estemos asistiendo al nacimiento de una nueva tradición : la de conmemorar el 20 de julio a través de la música, y darle de esta manera un nuevo significado a la que debería ser la fecha de celebración más importante de nuestro país.