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Chávez: Bolívar

Por
Redacción Shock
Al comienzo se entendía el afán de Chávez por rescatar la imagen de este ídolo cuyo mayor aporte al ideario de la izquierda fue soñar con una América sin fronteras, pues una de sus iniciativas principales fue unir a todos los países del continente, y casi lo logra.

El último episodio de la faceta bolivariana fue un ridículo que pasó inadvertido pero que es importante recordar por siempre: la imagen de Bolívar reconstruida por expertos, haciendo uso de la más alta tecnología para dar forma a lo que se supone, es el retrato más preciso que se tiene del Libertador.

Lejos de acercarnos a la realidad, Hugo Chávez acabo por convertir a Simón Bolívar en un personaje más de sus cuentos de hadas, un extraño para todos nosotros, porque no es el mismo señor de los billetes. La historia,espero, se encargará de recordarnos que, pese a su estatura, su cirrosis y su sífilis, Simón Bolívar siempre será más grande que el recién fallecido aspirante a prócer.

Al final, la verdad es la única que sufre. La versión de Hugo Chávez arrasó con la historia de Latinoamérica entera. De un momento a otro Bolívar fue un personaje repugnante para los colombianos, porque Chávez tuvo la osadía de poner a Santander en el papel del malo y de paso, compararlo con Uribe, como si no fuera nuestro hombre de las leyes el que estuviera siendo ofendido con semejante comparación, como si ellos dos, aliados en la guerra y luego opositores en la política no hubieran sido seres humanos con defectos y virtudes, llenos de matices, al igual que él Chávez fue, de principio a fin, un matoncito de barrio, que incapaz de lograr lo que se propuso por la fuerza de las armas, igual se dedicó a dibujarse como un guerrero, hablar durito y torcer la ley a su favor. Un patán, con su uranio empobrecido y sus lanzacohetes, con todo el parlamento a su favor.