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ChocQuibTown, del pacífico para el mundo

Por
Redacción Shock

Ellos vienen del Chocó. Del Pacífico colombiano. Y por segunda vez están nominados a un premio Grammy Latino. Este año, en la categoría Mejor canción alternativa. ¡Qué gran honor! Goyo, Tostao y Slow se han recorrido el mundo contando la historia de su gente. Hablando de la cultura y la tradición de un pueblo que así como toma agua de coco, come pescao envenenao, hace paseo de río y sonríe mientras baila descalzo, ha sido violentado, saqueado y discriminado durante cientos de años. Con su marimba de chonta y sus fraseos, estos tres juglares han puesto a bailar a más de 150.000 personas al mismo tiempo en los festivales más importantes del planeta. Mezcla de raza, color, alegría, protesta y experimentación sin prejuicios, son hoy por hoy uno de los más respetados exponentes de la música colombiana. Después de girar durante dos años sin parar, están de regreso y en exclusiva para Shock. ¡ChocQuibTown in da house!

¿Cuéntenos cómo empieza esta historia, la historia de ChocQuibTown?
Tostao: Nos conocimos en un barrio llamado Cristo Rey. Goyo y Slow nacieron en Condoto pero siendo muy chamaquitos se mudaron a vivir a Quibdó. Ahí nos conocimos, Slow tendría unos 6 años. Goyo y yo tal vez 10. Jugábamos juntos basquetbol.

¿A esa edad, ya se tiraban entre ustedes uno que otro fraseo por ahí?
Goyo: Slow y yo componíamos desde muy chiquitos y hacíamos presentaciones en Condoto. Mi papá se armaba unos soundsystems tremendos y era el que ponía el sonido en los conciertos del pueblo. Una vez llegó un grupo de Buenaventura que se llamaba Los Generales R & R. Eran, por así decirlo, como el reggaetón de la época. Slow y yo nos aprendimos todas las canciones y empezamos a callejear con una grabadora de pilas. Mi hermano bailaba y yo ponía play.

¿Obviamente, en su gusto por la música debió influir el hecho de tener un papá que era un teso para armar equipos de sonido?
Goyo: Él era un coleccionista de música impresionante. En la sala de la casa nosotros no teníamos muebles sino gran un equipo que él mismo armó. Había escaparates por todos lados llenos de LP, y mi papá nos ponía a Slow y a mí a organizarlos por números. Eran demasiados, pero nosotros ya sabíamos que, por ejemplo, el del Gran Combo era el 88.

El Gran Combo lograba en usted lo que ni su papá. Y eso vale la pena contarlo.
Goyo: A mí me dicen Goyo porque cuando estaba chiquita, mi papá me despertaba con esa canción del Gran Combo para que me levantara contenta para ir al colegio. Yo era de las que lloraban y hacían show todas las mañanas, pero cuando él me ponía esa canción me levantaba feliz y bailando.

¿Aparte del Gran Combo, qué otros artistas recuerdan que hacían parte de esa colección de vinilos de su papá?
Goyo: Crecimos escuchando de todo, pero Slow y yo nos acordamos de un LP en especial: BAD de Michael Jackson. Mi papá nos lo compró por catálogo. Era nuestro LP favorito. Lo poníamos tanto que hasta tocó remendarlo con cinta aislante negra para que no se rompiera la carátula de cartón.

El clic de Tostao con la música, ¿en qué momento se dio?
Tostao: Hubo algo muy importante que hizo que yo me conectara con la música. En Cali formaron con puros niños una Orquesta de Salsa que se llamaba La Charanguita. Estos ´pelaos´ tocaban y cantaban de verdad. Yo estaba en Quibdó cuando llegaron a presentarse y fue tan impactante su visita que después trajeron al director, a Luis Carlos Ochoa, para que nos dictara un taller a muchos niños. Después de eso estuve chimbeando con la salsa un buen rato. Cantaba en grupos que armábamos, pero al mismo tiempo yo como que también rapeaba esa salsa que cantaba.

¿Rapeaba salsa?
Tostao: Al Chocó llegaba mucha música de Panamá. La influencia que teníamos de allá era brutal. De hecho, nosotros conocimos la música urbana fue por Panamá, por el ragga en español, por Renato, que entonces era una tremenda estrella con su Chica de los ojos café. Yo no tenía intenciones de dedicarme a la música, pero al ver que eso era la moda, pues había que estar a la moda.

¿Nada del rap gringo?
Tostao: Llegaba muy poco. Public Enemy, Run DMC, Kriss Kross. Fue por Kriss Kross que todos empezamos a ponernos la ropa al revés. Pero toda la música se conseguía por catálogo. Había un tipo que venía siendo como el internet de la época. Era un paisa que andaba por ahí con su cartilla de nombres raros y uno escogía lo que quería. Pero yo soñaba con ser basquetbolista. Así que me mudé a Bogotá con mi mamá y me dediqué a jugar basquetbol.

Y Goyo estaba obsesionada con la medicina.
Goyo: Odontología, medicina, esas eran las carreras que a uno de chiquito le decían que tocaba estudiar. Finalmente me gradué de psicología. Slow quería ser arquitecto. Pero a mí la música me corría por las venas. Yo en el colegio me inventaba la canción que me pidieran. Era muy buena para componer. Y mi hermano era un duro para improvisar.

A usted, Tostao, el basquetbol lo ayudó a salvar una que otra materia en el colegio, ¿no es así?
Tostao: Yo llegué a Bogotá a vivir al barrio Nuevo Kennedy y mi mamá me metió a estudiar al Inem del Tunal. Sin duda, era de los más caspas. Pero en el colegio me dijeron “si usted saca al equipo campeón, nosotros le ayudamos con matemáticas”.

Chao basquetbol. Bienvenido hip hop.
Tostao: En el sur, que era donde yo vivía, se veía mucho eso del hip hop. Pero yo quería ser basquetbolista. Hasta que un día dije, “bueno, vamos a probarle a esta gente que yo puedo hacer rap hasta con los ojos cerrados”. Empezaron a invitarme a batallas de freestylers y siempre terminaba dándoles sopa y seco.

“HEY, BROTHER!, A MÍ ME DIJERON QUE VINIERA A UNA AUDICIÓN DE RAP”
(Tostao) En mi radiecito de pilas yo escuchaba mucho un programa de rap llamado Reino Clandestino que hacía Élkin Córdoba (Caoba Níquel). Pero lo que ahí sonaba no tenía nada, pero nada que ver con Renato y su Chica de los ojos café. Las de esta gente eran historias crudas, que yo no compartía ni siquiera en el sentido estético, pero igual me parecía bacano que ahí hubiera un movimiento. Un día un amigo, por hacerme una pega, me dijo que estaban buscando un man para que rapeara en un grupo y que si quería tenía que ir a hacer el casting a Inravisión un viernes a las 5 de la tarde. Yo cogí una ruta que se llamaba la 149 desde Kennedy, y como no llegaba hasta allá me tocó meterme una patoniada tenaz ese día. Pero llegué. Y esperé y esperé, esperé y esperé. De repente, apareció un man grande, que me saludó con una voz ronca. Cuando lo vi entrar, le dije: “Hey, brother!, a mí me dijeron que estuviera aquí para una audición de un grupo de rap”. El tipo me contestó: “Vea, se equivocó de sitio, aquí se graba Reino Clandestino, esta es la 99.1”. Cuando le abrieron el micrófono, me di cuenta de que ese man era el famoso Caoba Níquel que yo escuchaba en mi radiecito. Me quedé todo el programa y cuando terminó me invitó a tomarme unas cervezas con su parche. En medio de la bebeta, el man me agarró y me dijo: “Yo tengo un grupo que se llama Carbono, acabamos de firmar con Sony Music y nos falta uno. Si quiere, el lunes vamos a hacer una audición”. Yo llegué ese viernes, al amanecer del sábado, a Casablanca, borracho, de 16 años, mis amigos me estaban esperando y yo les dije: “¿pega? Lo que hicieron fue pegarme. Me acabo de conseguir un trabajo”. En la audición me pusieron a improvisar. Y ahí estuve, en Carbono, como 3 años.

¿Se aburrió?
No me sentía tan a gusto porque no me identificaba. Entonces me metí a tocar la batería en un grupo de reggae que llamábamos de dos maneras: las Panteras Negras, y los Black Panters. Por una sencilla razón: para que pareciera que eran dos grupos diferentes y así poder cobrar los dos billetes. Y sí, mucho reggae y que tal, pero eso ya Bob Marley y Peter Tosh lo habían hecho antes.

YO QUIERO QUE LA VAINA SONRÍA
(Tostao) En el 2000 nos reencontramos con Goyo en Cali. Yo estaba aburrido de la música. Me había recorrido el país con Carbono porque sonábamos en todos lados con una canción que se llamaba Vos tampoco te escapás, que era una cumbia. Pero yo ya estaba saturado de la vaina y llegué a Cali con otra onda. Le conté a Goyo que siempre había tenido la idea de hacer un grupo de rap pacífico. Y le dije: “Lo que yo quiero es que sonría la vaina”. La experiencia con Carbono fue muy buena, pero éramos un grupo de negros que tocábamos música folclórica que no era la nuestra, sino la de otros, para que pegara, para que fuera comercial y vendiera. De alguna manera, yo lo sentía todo un poco forzado.

Y como usted dice, Goyo le siguió el patín.
Y apareció también Slow, a los 12 años, diciendo que quería rapear.

A PUNTA DE PISTAS DE DR. DRE
Cero recursos. Puras ideas. Sin instrumentos, sin computador. No teníamos nada. Empezamos a escribir letras que hablaban del Chocó y a componer melodías que nos salían porque sí, encima de beats gringos. De pistas de Dr. Dre.

Calle 42 con 9ª esquina. En Cali. ¿Fue ahí fue donde debutó ChocQuibTown?
Tostao: Podríamos decir que sí. Por esa esquina pasaba la ciclovía y ahí, todos los domingos, los raperos se reunían a parchar, a freestaliar. No había industria, no había productores, ni mánagers, no había forma de hacer pistas, no había nada. Lo único que existía era algo llamado el Cali Rap Cartel.

¿Qué sonaba en la radio? ¿Qué se escuchaba la gente?
Goyo: Salsa y rock en español. El rap era música ilegal, clandestina. Lo más grande que se hacía era el Festival de Hip Hop en Bogotá. Reconocidos eran La Etnnia, Gotas de Rap, Carbono, Estilo Bajo, pero nosotros no nos identificábamos con las historias de esos grupos. Y nos parecía un poco atrevido rapear cosas que no sentíamos y que tampoco habíamos vivido. Queríamos hablar del Pacífico. Contar nuestras vivencias, que eran más rurales, que no eran violentas. Ahí nació la canción Pa´l Chocó.

Hablemos de esa primera aparición de ChocQuibTown sobre la tarima de Hip Hop al Parque.
Tostao: En el 2002 yo me presenté en el Festival Hip Hop al Parque con un grupo del que hacía parte: Mensajeros. El grupo cerró el Festival y en la última canción invitamos a Goyo y los demás integrantes de ChocQuibTown de esa época a cantar con nosotros. Se armó la fiesta y toda la escena del hip hop underground se quedó boquiabierta.

EL REGGAETHUG QUE PUSO A VOLAR A CHOCQUIBTOWN
En el 2004 hicimos un tema al que llamamos Reggaethug, que era como una burla, como el reggaetón de los maleantes y se volvió un mega hit. En esa época, Alexis Play hacía parte del grupo y agarró ese demo y lo regó por todo el Pacífico. Nos conseguimos una plata, montamos un estudio en el barrio Santa Chava donde vivíamos los tres en Bogotá, y Slow empezó a volar en la producción musical. Participamos en Hip Hop al Parque, sacamos el puntaje más alto y nos dieron una beca de 10 millones de pesos. Ya teníamos canciones de verdad, y un show con marimba, percusión, bailarines, djs y coros. Súper engallado.

Y se dedicaron a regalarle su música a todo el mundo.
Goyo: Personas como Iván Benavides, Richard Blair y Jacobo Vélez de la Mojarra Eléctrica nos decían que lo que nosotros hacíamos era una putería. Nos dieron la confianza que necesitábamos y entonces hicimos un demo con auspicio de la Familia Ayara y se lo regalamos a todo el mundo; los amigos se encargaron de quemarlo y esa vaina se regó. En el Pacífico los djs empezaron a ponerlo y la canción San Antonio se volvió un palazo en el Chocó. Con la plata del premio de la convocatoria nos metimos a grabar nuestro primer disco con Iván Benavides. Vendimos 8 fechas de 470 mil pesos cada una en Quiebracanto en Bogotá y empezamos a invitar a todo el mundo al sitio para que nos viera.

EL PRIMER TOUR: DE SEPTIMAZO CON LA MARIMBA DE CHONTA AL HOMBRO
Goyo: Nos recorrimos la Séptima y tocamos en cuanto bar había. En sitios que a veces ni cabíamos. Conseguimos un mánager, Cedric David, y empezaron a salirnos toques en Europa, en Estados Unidos.

2005. Premios Shock. Algo importante pasó ahí. Hablemos de eso.
Tostao: Ese año nos consiguieron un cupo para tocar en los Shock. Masivamente nadie sabía quiénes éramos nosotros. Cantamos Somos Pacífico, y un poco de gente que ni nos conocía se paró de las sillas y se puso a bailar eufórica. Ahí estaba toda la prensa de este país, así que después de esa noche empezamos a aparecer en los medios como una gran novedad. Hasta la revista Rolling Stone publicó una nota. En Cali, Carlos Pasaje, vio la reseña y nos pegó en la radio. El man cogió Somos pacífico y lo convirtió en el track number one en el Valle del Cauca.

Hay una Shock que guardan embolsada, la de Natalia Jerez en portada. ¿Por qué?
Tostao: Shock hizo un compilado de varios artistas llamado Electrocumbé, que contó con la curaduría de Iván Benavides, y que se regaló con esa edición. Nosotros nos recorrimos el país con la cara de Natalia Jerez en la portada y el sencillito de Somos Pacífico metido ahí, en esa selección. Llegamos a la radio con ese compilado. Como carta de presentación. Y la vaina cogió otro maní. Ahí dijimos, esto es lo nuestro.

GIRANDO POR EL MUNDO CON LA CÉDULA ENTRE EL BOLSILLO
Hemos estado en más de 20 países. Y no es que seamos los más bilingües, pero además de que la gente se toma el trabajo de investigar sobre ChocQuibTown, nosotros nos encargamos de ubicarlos geográficamente. Siempre les decimos que venimos del northwest de Colombia. Intentamos ser didácticos y pedagógicos porque cuando ChocQuibTown salga en la portada de esta edición de la revista Shock, no seremos nosotros tres los protagonistas. Va a ser todo un pueblo el que esté ahí representado, con los colores del Chocó de fondo. Y una pared llena de carteles que dicen Oro, De dónde vengo yo y Somos Pacífico de fondo hablan de la historia de ese pueblo. Porque nosotros bailamos y cantamos, pero lo hacemos con una cédula en los bolsillos que dice que somos del Chocó. Y no somos chocoanos desplazados por la violencia, como algunos medios amarillistas quisieran mostrarnos. Somos desplazados porque decidimos llegar con nuestra música a otras partes y contar en ellas de dónde venimos y quiénes somos. Encontramos una forma feliz de hablar de las cosas. De decir que Colombia es más que coca, marihuana y café. Y nos sentimos muy orgullosos de poder girar por el mundo diciendo que somos un grupo del Pacífico colombiano.

EL MAIL DE DAMON ALBARN
Hemos estado viajando mucho pero en Colombia ni se han enterado de todo lo bueno que nos ha pasado últimamente porque ni tiempo hemos tenido de ir a la prensa a contarlo. Lo cierto es que nos hemos recorrido el mundo tocando, primero en sitios y bares cualquiera, después en festivales como el Roskilde en Dinamarca, primero en las tarimas más pequeñas y luego en las medianas. Hoy ya podemos decir que hemos cerrado grandes festivales como A festa dos mundos en España, frente a más de 150 mil personas. Este 2010, Damon Albarn (Blur, Gorillaz), quien lidera un proyecto llamado África Express, nos buscó a través de nuestro representante en Europa para que fuéramos parte de esa iniciativa. Nunca supimos quién nos recomendó con el man pero allá llegamos. Y de repente, estábamos jammiando en la misma tarima con John Paul Jones (de Led Zeppelin), con los Yeah Yeahs de Nueva York, con el guitarrista de The Clash y el hijo de Fela Kuti, con Amadou et Mariam y con un poco de famosos que en ese momento ni lográbamos identificar. Y es que todo en la historia de CQT ha sido una cadena evolutiva muy bonita. De todos los lugares que visitamos seguiremos aprendiendo cosas que le aporten a nuestra música, así como en otros continentes aprendieron qué es lo que traduce ChocQuibTown. Eso es el arte. Y así terminemos haciendo una canción con Timbaland, la gente siempre sabrá que venimos del Pacífico colombiano.

“Goyo es de las cosas buenas que le han pasado al chocó. su voz, su energía y el sentimiento con el que canta la convierten en una artista con mucha proyección. ella está para grandes cosas”.
jairo varela, director del grupo niche, su tío.

“Nosotros siempre decimos que seguiremos tocando Somos pacífico hasta la muerte porque esa fue la canción que nos abrió las puertas. Es el himno de la banda”.

En el 2004 dos agrupaciones recibieron una beca en Hip Hop al Parque: Una fue ChocQuibTown. La otra Jiggy Drama (nominado a Mejor Nuevo Artista en los Premios Shock 2010).

Goyo fue parte de Sidestepper, banda liderada por Richard Blair.

De la banda de reggae llamada Panteras Negras (Black Panters), en la que Tostao tocaba la batería, también hicieron parte Antombo (hoy Profetas) y Binghi (actual director musical de Voodoo Souljah's).

De ChocQuibTown también hicieron parte Alexis Play, Doble G, DimaX, G-Saz