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The Crocodiles, Jack White y Macondo Groove

Por
Redacción Shock

El oscuro sonido de Jack

Jack White regresa a la escena con The Dead Weather. Y para oficiar su nuevo exorcismo, lo acompañan
una sacerdotisa blasfema: Alison Mosshart, un The Racounters y un Queens Of The Stone Age.

Intoxicado por un demonio negro, tan sabio y viejo como el propio Belcebú, el pálido Jack golpetea enardecido a su vieja amiga, la batería, y amamanta de paso el micrófono con sus babas. Toca y canta para acallar el llamado hostil de aquel espíritu errante, un majadero sin tiempo que le poseyó nervios e ideas: el blues.

Y para oficiar su nuevo exorcismo, con el nombre umbroso The Dead Weather, Jack White consiguió a una sacerdotisa blasfema: Alison Mosshart, musa ronca de espesas bocanadas de humo, que en su tiempo con The Kills vomitaba, apaleaba y gruñía.

El sortilegio caprichoso de White lo integran también Jack Lawrence (The Raconteurs) y Dean Fertita (Queens of the Stone Age); un fiero cuarteto, percudido de crudeza, que escarba con saña en esa mole negra a la que llaman rock n' roll. A meses tan sólo de su formación y bajo la casa discográfica de White, Third Man Records, el arsenal dispuesto por The Dead Weather es una morrocotuda espiración en blanco y negro. Música con bruma, descarnada, de electricidad extraña, órganos densos y guiños fisgones, curiosos pero certeros, a aquella señora, la trajinada "psicodelia".

Aunque Alison es quien emite las plegarias, con esa voz sucia que agravió el exceso de cigarro, White suelta enormes alaridos y se relega a las baquetas. Son gritos de auxilio, después de agotar sus cuerdas en White Stripes y The Raconteurs, que lo dejan al mando desde atrás, dispuesto a la creación de ese sonido escabroso y maniático del primer álbum de The Dead Weather, Horehound, que él ha definido como "perfecto".

Con la burla de muchos y el aplauso de otros, Jack y sus apóstoles aterrizaron con la codicia inflada al tope: Jonathan Glazer, bárbaro director, amado por Blur, Jamiroquai y Radiohead, usó su sencillo Treat Me Like Your Mother para rodar un corto de acento balístico, en el que Jack y Alison se perforan todo el cuerpo a ráfagas de metralleta. Su disco presentó dos clips oficiales en su lanzamiento (el 14 de julio) y otros cinco en "borrador" que ayudaron en la expectativa del álbum. Horehound expele turbias melodías, intranquilas, fieras. Es un álbum que ostenta su tufo retro y se pavonea con cierta borrachera en la experimentación; un disco, por cierto, con el diablo suelto (Parental Advisory).

Aún con el goce mediático que cada cosa que inventa White trae consigo, su apetito parece insaciable. El anuncio de un álbum en solitario para finales de este año, con una gira extensa de The Dead Weather al hombro, lo ha puesto en la boca de muchos como un tipo tibio: hace lo que se le da la gana, pero nada de lo que hace dura. Acusación de risa, pues el fúnebre White da a luz hijos indispensables, les guste o no.

www.thedeadweather.com

Crocodiles

"Beauty and violence" es la consigna de un pastelero y un maestro sustituto de San Diego, California, que decepcionados del sol y la playa decidieron empoderarse del sentimiento de claustrofobia de la ciudad y hacer música minimalista para subir el volumen al máximo. Una máquina sonora que revienta al ritmo de un punk escueto y un pop muy ruidoso. Un dúo dinámico hecho en una escala de grises que recuerda la desesperada fantasía de bandas de otras épocas como los Velvet Underground, que ha hecho de la distorsión su caballo de batalla y del cocodrilo el signo de su música.

Con un dejo de chicos sucios y mal hablados, Charles Rowland y Brandon Welchez excitan a América con cuatro acordes y tres coros pegajosos que tienen el punch necesario para llevar al clímax a oídos que prefieren lo "alternativo". Canciones como Neon Jesus, I Wanna Kill o Summer of Hate (título también de su primera producción, lanzada hace unas semanas), dejan en evidencia sus antecedentes turbios y furiosos, el ánimo oscuro de su lírica y el desenfreno de su genio artístico.

Haciendo de la demencia su musa y del ruido su apuesta, estos deshilachados californianos consiguen que su música tenga más credibilidad que las lágrimas de un Crocodile, razón por la cual Fat Possum, el famoso sello disquero independiente, los firmó para producir dos discos. Un voto de confianza que reconoce la proyección y el potencial de este par; que, un tanto temerosos de salir de la penumbra, piden con clemencia que la suerte no los abandone y mantener siempre su extrañeza a la mano.

www.myspace.com/crocodilescrocodilescrocodiles

Macondo Groove

El mismo equipo de producción que les trajo hace un tiempo el interesante álbum del proyecto "Los Anormales", regresa con una propuesta caribeña y llena de buena onda,con sencillos que reciclan  grabaciones del folclor colombiano, Yoruba Tape, Colombian Carnival o el single electro-cumbiero Chiringuitown, ya están hirviendo  con toda la alegría del Maestro "Checha" Araujo.

En la era digital la distancia no es pretexto, y el hecho de que Miguel Benavides se encontrara desempeñándose como ingeniero de sonido en París mientras el Dj Sergio Romero hacía bailar al público latino de Estados Unidos, tan sólo enriqueció el proceso de creación del álbum.

Los Arreglos, mezcla y masterización tuvieron lugar mediante tele conferencia y otras herramientas de Internet, pero el aspecto cosmopolita del álbum va más allá: el video clip de Chiringuitown fue producido y dirigido por el realizador colombiano Miguel Rueda, radicado en la ciudad de Nueva York y en el disco participaron también el tecladista argentino Federico Brizuela, el maestro de IFA cubano Jorge Cuéllar y la nueva voz francesa Malika Lungi. En resumen, este álbum maneja un concepto muy actual para los fanáticos de nuestra tradición, que tiene como misión conquistar los corazones y los cuerpos de los clubbers colombianos.