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DON TETTO ¡GRANDES!

Por
Redacción Shock

Con la tarjeta de identidad aún en el bolsillo, Diego Pulecio, Jaime Valderrama, Carlos Leongómez y Jaime Medina montaron una banda que, siete años después, los convertiría en cuatro de los personajes más notables del rock colombiano.

Inspirados por actos como Green Day, Blink 182 y Sum 41, en el 2003, cuando aún estaban en pañales, se ganaron un concurso en Radioacktiva con una canción llamada Ha vuelto a suceder. De inmediato comenzaron a rotar en la radio. Para el 2006 ya estaban en el cartel de Rock al Parque, en el 2007 sacaban su primer disco, Lo que no sabías, y en el 2009 ya eran una de las bandas más pedidas en MTV Latino.

Desde que fue acuñado como burla a los dones del reggaetón, el nombre Don Tetto ha estado en algunos de los escenarios más importantes del continente: en el DF tocaron en el EXA al lado de Fall Out Boy y frente a más de 55.000 personas, y en Nueva York la rompieron en el LAMC, la vitrina más importante de la música alternativa latinoamericana.

Pero Don Tetto es también una fiebre. ‘La Tettomanía’, como se le conoce a su red de fans, es uno de los clubes de mayor envergadura en el país. Una milicia incandescente que, desde Bogotá hasta Berlín, por Twitter, Myspace o Facebook, acompaña a los Tetto a donde quieran que van.

Hoy por hoy, sin embargo, Don Tetto no sigue siendo nada más que Don Tetto. Una banda que, contando historias reales y sencillas sobre encuentros y desencuentros, amores y desamores, se ganó al público y un espacio en lo más alto de los anaqueles del rock hecho en Colombia. Una agrupación que, sin importar los ataques de sus detractores, que no son pocos, se mantiene firme en el paredón y contraataca con lo único que tiene como arma: su música. Esa misma que la ha hecho merecedora de 2 Premios Shock, un MTV y varios Subterránica. *10 AÑOS*

Contrario a lo que pueda imaginarse, ellos son cuatro chicos tranquilos, sencillos y amables, virtudes todas que, usualmente, suelen quedarle grandes a los rockstars. Diego, que canta y le pega a la guitarra, y Jaime, que toca el bajo, estudiaron Negocios Internacionales en la Universidad de La Sabana; Jaime Medina, el baterista, es ingeniero en Multimedia de la Militar; y Carlos, termina Arquitectura en la Javeriana. A pesar de sus diplomas, sin embargo, ellos la tienen clara: jamás van a ponerse la corbata. Su empresa es su banda y su banda es su vida, y desde que despiertan hasta que se duermen trabajan para sacarla adelante.

Con la salida de su DVD Lo que no sabías Tour  En Vivo y una nueva placa discográfica, Miénteme, prométeme, se les vienen cosas grandes . Producido por Jorge ‘Pyngwi’ Holguín, quien viene trabajando con ellos desde 2003 y es ya la firma más fresca del rock nacional, este segundo álbum recoge las experiencias de cuatro chicos que le apostaron a la música, sin más. Grabado entre Bogotá (Art&co Records) y Miami (en los estudios The Hit Factory y Cherokee, por donde han pasado nombres como Bob Dylan, Madonna y Lenny Kravitz) se trata de una apuesta honesta que no es una formulita comercial, pero que lleva un sonido comercial. Un universo de pop rock que es también la recopilación de todo lo que oyen, viven y caminan. De años y años de esfuerzo y de muchas noches sin dormir.

Pero, ¿qué hay detrás de esta banda que ha llegado tan alto? Que sean ellos quienes nos cuenten de qué es de lo que están hechas sus ganas.

Los comienzos
“Todo el mundo quiere tener una banda de rock. Es el trabajo que todos sueñan pero no todos llegan a conseguir. Nosotros sí. Empezamos como una banda cualquiera de amigos de colegio a quienes les gustaba la música pero no sabían cómo hacerla. No sabíamos tocar, es más, ni siquiera teníamos guitarra, pero el modo en que nos apasionaba la música hizo que nos involucráramos más y más. Pasamos de ganarnos $200.000 en un toque a  grabar nuestro nuevo disco en uno de los estudios más grandes del mundo en Miami”.

Vivir de la música
“No hay nada que nos llene más que estar sobre un escenario, saludar a un fan o crear música para compartirla con el mundo. Mucha gente en Colombia quiere vivir como los músicos pero no quiere vivir de la música. En el momento en que dijimos “Esto es lo que queremos hacer” y lo vimos como un trabajo, empezó el cuestionamiento de la gente alrededor, decían que nos habíamos quedado en el jueguito adolescente de tener una banda de rock. No entendían lo que nosotros veíamos en esta banda”.

¿Rockstars?
“Muchas veces se nos acercan y nos preguntan que si vivimos como rockstars. Pero no. Por el contrario, mientras más grande es el reconocimiento mayor es nuestro esfuerzo, es más trabajo, nosotros nos preguntarnos qué debemos hacer para cada día ser mejores. Lo que nos está pasando es muy raro. Somos personas normales que escogimos este camino para hacer algo de nuestras vidas, para hacerlo bien; pero también vamos a la universidad, nos trasnochamos haciendo trabajos, acompañamos a nuestras mamás al mercado, hacemos fila en un banco y sacamos el perro a pasear”.

El neo-punk
“Aunque nosotros fuimos a los conciertos y tocamos en esa escena, nunca pertenecimos a ella, pues cuando una banda entraba ahí, se tenía que quedar ahí para siempre. Don Tetto no quiere eso. Nosotros lo que queremos es hacer historia”.

La crítica
“Hemos sido criticados desde el principio, nos dicen ‘vendidos’ y cosas por el estilo. Un día nos dimos cuenta de que estábamos cansados de meternos en discusiones que no nos aportaban, con gente que no iba a entender lo que hacíamos, ni tampoco iba a cambiar su posición, entonces dijimos: ‘Pues si no les gusta Don Tetto, dejen de gritarle a Don Tetto. Apoyen otras bandas, sean proactivos, no nos gasten tiempo si nos odian’. Sabemos que hay mucha gente que no nos quiere, pero que nos menten la madre no nos va a detener”.

El poder de la duda
“Siempre dudamos de nosotros. No sabemos si es una virtud o una debilidad, pero eso de alguna forma nos hace más fuertes y autocríticos. Cuando hicimos nuestro primer álbum nos preguntamos ‘¿Será que está bueno?’ y de pronto llegaba alguien y nos decía ‘¡Jueputa, qué buen disco!’. Entonces nos dábamos cuenta de que habíamos hecho las cosas bien”.

La Tettomanía
“Nosotros nunca creamos un club de fans, fueron ellos los que nos lo propusieron y curiosamente nos pidieron permiso para hacerlo. Accedimos y desde entonces no nos hemos separado. Nos preocupamos por cada vez darles más. Siempre pensamos en cómo entregarles cosas diferentes, shows entretenidos, bien logrados. Cuando les empieza a ir bien, la mayoría de los artistas tienden a alejarse de su público, nosotros aplicamos esa metodología pero al contrario: entre más cosas conseguimos, más les agradecemos por llevarnos hasta ahí. A nosotros nos interesa es la gente”.

Las redes sociales
“Facebook, Twitter y Myspace han llevado la Tettomanía a Australia, Italia, España, Alemania… No importa si son cien o dos, hay fans de Don Tetto por todo el mundo”.

El rock nacional
“Afuera no se conoce el rock hecho en Colombia. Y es culpa de la cultura rockera nacional, en la que algunos creen que crecer y apostarle a cosas grandes es venderse. La falta de credibilidad y el miedo al cambio han detenido el desarrollo del rock local. Aunque nosotros hemos sido criticados por muchos y hemos sido el paredón de todo el mundo, seguiremos haciendo todo lo posible por cambiar la imagen del rock nacional en el mundo”.

El lado B de la historia
“Hemos sufrido muchas derrotas pero la gente solo conoce el lado A de la historia. Nos han cerrado puertas, hemos tenido conciertos en los que no pasa nada, hemos perdido plata y hemos sido juzgados. Pero todo eso nos ha llenado de fuerza para seguir adelante y cambiar esa concepción de que somos una banda de momento”.

Miénteme, prométeme
“El disco empezamos a hacerlo hace unos meses. Nos fuimos a una finca en las afueras de Bogotá para componerlo. Mandamos todo a la mierda y nos perdimos del mundo. Sin contacto con la familia, la novia, sin internet ni celular. Durante varios días no logramos nada. Hablamos, escribimos, discutimos y nada… Un día empezamos a hacerlo como cualquier banda pudo haberlo hecho: empezamos a tocar y ya. Todo fluyó”.

El futuro
“Cada vez hay más presión. Ahora tenemos que pensar en un público. Pensar qué canciones tienen un mejor formato para radio, cómo ser mejores. Muchas veces hemos dudado. Nos preguntamos  si en realidad estamos haciendo bien las cosas o si en verdad podemos vivir de la música, pero en esos momentos nosotros mismos y los fans nos alentamos a seguir trabajando”.