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El Freaky lanza el video de #ElFreakySound

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La historia de este colectivo de DJs no es de este año. El Freaky viene volteando por la vida nocturna desde hace por lo menos cinco años. Sus fiestas poco a poco se convirtieron para muchos en un evento al que no se le incumple la cita y ellos, por su lado, se fueron ganando un puesto en las tarimas más codiciadas para tocar: Festival Estéreo Picnic, Festival Centro, Festival Vive Latino en México (sin contar con que este fin de semana se preparan para cumplirle a un monstruo llamado Rock al Parque) y siendo teloneros de artistas disímiles y poderosos como Calle 13, Justin Bieber, One Direction, logrando expandir su proyecto a un nuevo público. 

El apoyo de Diplo (la cabeza de Major Lazer) ha logrado que ellos sean conocidos afuera como los máximos representantes del Global Bass made in Colombia y que pronto se oficialice una relación más estrecha con Mad Decent, el sello del productor. 
Hoy lanzan el video de su sencillo #ElFreakySound Feat. Supa Hype  y Tanto Black de Jamaica, producido por Benny B. Este es el primer video del colectivo y es casi que un resumen de estos años de carrera y mucho baile. El video fue realizado con imágenes de cámaras que ellos llevan a sus viajes y realizadores locales que los han acompañado en estos años como Ponka, Hugo Rubiano o David Micolta. Si ya lo conocía gócese el #Freakysound y si no, acá se lo presentamos. 

A propósito del lanzamiento recordamos esta entrevista al Freaky

Por: Álvaro Corzo 

El Freaky deja atrás el biberón y se consagra como miembro de la crema y nata de uno de los movimientos más candentes del universo sonoro: el global bass. Con sabroso, su primer disco, que además circuló en nuestra más reciente edición, no sólo presentan una deliciosa pieza bailable, sino que reivindican la figura del dj en la escena musical local.

Durante los últimos cuatro años, este colectivo bogotano integrado por Andrés Shaq, Kmmy Ranks, Mike Style y Fat Sugar Daddy se ha convertido en el máximo padrino de la pachanga capitalina. Comenzaron como productores y DJs del Freaky Friday: una serie de fiestas de nicho entre los ESTUDIANTES de la universidad Jorge Tadeo Lozano en Bogotá. Luego pasaron a convocar a grandes DJs internacionales como Diplo, Frikstailers o Toy Selectah a tocar en nuestro país. En el 2011 mezclaron un venenoso compilado para celebrar nuestro aniversario 16. Ahora, todo eso les ha quedado pequeño, y aparte de girar todo el año por varias regiones del país, han decidido dar el salto y comenzar a producir su propio material. La pongo, sencillo que debutó en emisoras como La Mega, fue el abrebocas, y ahora con Sabroso, su primer larga duración, pronostican una tormenta eléctrica entre las pistas de baile de Colombia y el mundo.

En Nueva York, en el marco del LAMC, la conferencia de música latina alternativa más importante de Estados Unidos, conversamos con esta bestia sonora. Hace tres años ya se habían hecho presentes en este evento cuando apenas eran unos gomosos de los platos que soñaban con tener un hit de fiesta cada mes en el país. Ahora, bajo la mira de los sellos y las publicaciones más importantes de su género en el mundo, regresan como los embajadores colombianos del Global Bass: un potente coctel de dancehall, electrónica, reggae, cumbia, moombathon, kuduro y champeta. Conversación con la crema y nata de la sabrosura.

Han pasado muchas cosas desde su primera visita a Nueva York. No sólo han reformulado la manera de hacer música en el país, tocado en Europa, Suramérica y distintas partes de Estados Unidos, sino que ahora son unos de los consentidos del sello Mad Decent, y Vice Magazine les quiere hacer un documental. ¿Cómo explicar este boom?

Todo responde a que cada vez que subimos al escenario no hay escapatoria: la fiesta te amarra porque te amarra. Basta ver lo que pasó hace poco en Bogotá con El Freaky All Stars cuando logramos reunir a más de 1600 personas. La gente ha entendido que nosotros no sólo somos música, que lo que perseguimos es la construcción de escenarios donde la fiesta trascienda más allá de la tarima.

Todo empezó con el experimento del Freaky Friday. ¿Cómo fue ese inicio?

Desde que nos juntamos cuando rumbeábamos cerca a la Jorge Tadeo Lozano, donde ESTUDIAMOS, nos pusimos la meta de armar una fiesta al mes que mezclara dancehall, reggae, hip hop y electrónica, respondiendo a todas las influencias que teníamos por separado. Así empezamos. A la primera juerga apenas fueron 150 personas. Con el tiempo y después de afinar clavijas comenzó a llegar la gente. Pasamos de hacerlas sólo los viernes a armarlas dos o tres veces al mes. Sábados, miércoles y hasta domingos. Hoy vamos con toda. Estamos soñando en grande. Justo como lo hizo La Fania en los setentas cuando decidió montar un encuentro mensual con lo más sabroso de la salsa, queremos juntar mensualmente a la crema y nata del tropical bass de la región. El Freaky All Stars.

Aterra ver cómo cada vez más este fenómeno musical pega más fuerte en el mundo entero. ¿Cómo explicar su encanto?

Por la conexión rítmica tan fuerte y adictiva que tiene. Las recetas musicales que puedes crear en este universo son de alta envergadura rítmica. El papel demoledor que tiene el bajo no te deja parpadear. Aparte, su esencia es rescatar todo ese sabor urbano y callejero del gueto, que permite crear una licuadora de sonidos con el funk, los breaks, el hip hop y el drum and bass. Es un coctel molotov y electrónico de pura fiesta. No tiene igual.

¿Y cómo entra lo tropical?

Eso es algo natural en todos nosotros. Al experimentar en el global bass nuestras raíces no podían estar alejadas de esa dinamita tropical: la cumbia, la champeta o el bullerengue, entre otros ritmos que son y serán la base del Freaky. Cuando empezamos en el 2009 ya había grupos en Colombia haciendo mezclas de electrónica con sonidos folclóricos: Sidestepper, Pernett o el mismo Bomba Estéreo. La diferencia es que nosotros nunca hemos sido una banda, tan sólo somos unos DJs a quienes nos basta con un COMPUTADOR PORTÁTIL para prender la fiesta. Esto nos dio la oportunidad de viajar por todo el país difundiendo lo nuestro.

En Colombia el DJ local nunca ha sido visto como el acto central de un cartel. Más bien ha estado destinado a ser el telonero o el relleno de la rumba. Sin duda esto ha quedado atrás con ustedes. ¿Les llevó mucho trabajo lograr este cambio?

Por supuesto. En un principio nadie en Colombia entendía nuestra música. Ni los promotores de conciertos, ni la prensa, y mucho menos la radio. Por eso le dimos la vuelta al esquema y nos convertimos en los productores de nuestras propias fiestas y conciertos. Cuando vieron que funcionaba y que atraía gente, ahí sí quisieron saber de qué se trataba. El hecho de que produzcamos todos nuestros toques y que no solo manejemos un DJset, sino un concepto de experimentación sonora que incluye toneladas de visuales construidas con un criterio estético claro y definido, hace que el Freaky sea toda una experiencia.

No es un fenómeno exclusivo de Colombia. En Estados Unidos el repunte es grande.

Completamente. En los últimos cinco años los DJs han sobrepasado en seguidores y boletería vendida a muchas de las grandes bandas de todos los géneros. Es el caso de Diplo, David Guetta, Tiesto o el propio Skrillex. En parte el fenómeno resulta porque siempre será más barato y práctico llevar a un DJ que a una banda entera. Eso es lo que está pasando con nosotros, por eso estamos tocando sin parar. Si tienes un concepto sólido y que vaya más allá del escenario, no hay pierde.

No en vano han compartido escenario con Sean Paul, Calle 13, Diplo, Shaggy, Toy Selectah, Frikstailers o Tego Calderón. Por momentos pareciera que el Freaky está en todos lados.

El hecho de ser un colectivo nos permite romper esquemas. Por ejemplo, no tenemos que estar todos en cada show. Es posible que una fiesta la hagan sólo Camilo y Shaq, o sólo Mike o los tres juntos. Eso nos ha dado libertad. El ser un colectivo nos permite adaptarnos, ser más eficaces.

¿La llegada de Fat Sugar Daddy al colectivo fortaleció el concepto y el esquema creativo?

Total, Fat entró a ser parte del Freaky desde nuestra cuarta fiesta. Desde entonces tomó las riendas del concepto creativo, la postura estética, el lenguaje, la puesta en escena, las ilustraciones proyectadas y los volantes de las fiestas. Él nos dio esa cohesión conceptual que nos faltaba. Es el cerebro y por ende el selector de la voluntad de este monstruo de la rumba.

Esa construcción de seguidores e identidad ha dado sus frutos: Red Bull, Adidas y hasta la Empresa de Licores de Cundinamarca se han convertido en sus patrocinadores. ¿Qué significa esto para ustedes?

Es gracioso mirar atrás y recordar cuando mandábamos a hacer camisas en la Avenida Caracas para los toques. Ahora ser parte de este exclusivo club de artistas de Adidas Originals, entre los que están Calle 13, Fidel Nadal, Mr. Pauer o Daft Punk, es algo que nos llena de orgullo. El hecho de que esas marcas nos vean como unos embajadores de la fiesta y el sabor colombiano es señal de que estamos haciendo las cosas bien. Somos músicos del siglo XXI, vivimos en una sociedad de consumo. Somos conscientes de la necesidad de construir identidad y entre mayor sea el canal de difusión para este fin, mucho mejor. Las alianzas comerciales nos permiten llegar a más lugares sin comprometer nuestro rumbo.

¿Cómo influyó la experiencia de hacer el mixtape de aniversario para Shock en el 2011 a la hora de pensar en hacer el primer disco original del Freaky?

Entendimos que no había futuro si no teníamos material original. Así nació La pongo, nuestra primera canción. Habíamos conocido en Nueva York a Empire Isis, una soberbia cantante de dancehall. Le escribimos una vez terminamos la canción pues sabíamos que ella era perfecta para interpretarla, y nos respondió diciendo que le encantaba. Lo demás es historia. Pegó muy fuerte y sonó en la radio por todo el país. Esa canción fue la brújula de este nuevo disco.

¿Todo es original en Sabroso?

Sí, eso es lo emocionante. Pasamos de ser un colectivo de DJs a un colectivo de productores. Todas las bases rítmicas y todos los beats son originales. No hay mezclas ni sampleos de nadie. Es un gran paso para nosotros. Ahora no sólo a gozar sino también a crear y producir en FORMA.

Supimos que dentro del disco se viene un palo con Alfredo Gutiérrez. ¿Cómo se dio ese acercamiento?

Conseguimos una cita con él en Barranquilla a través de su hija. Le mostramos la canción y después de escucharla dijo que sí. El encanto de la voz de este rey de reyes le da una dimensión soberbia a esta rola, que será sí o sí una de las golosinas favoritas de este diciembre en el país.

En el disco también participa Switch, uno de los productores más bravos del momento, cerebrito detrás de Beyonce, M.I.A. o Basement Jaxx. ¿Cómo llegaron a él?

Tocamos juntos en Bogotá. Antes de volver a Los Ángeles nos dijo que quería saber cómo hacíamos nuestra música. Lo llevamos al estudio y le mostramos el material. Al día siguiente, cuando íbamos camino al aeropuerto nos pidió que paráramos el carro porque había decidido quedarse tres días más para AYUDARNOS EN una canción. Escogimos Bootie on me, un dancehall brutal. No podíamos creer que el co-fundador de Mad Decent, quizás el sello más importante de global bass en el mundo, nos estuviera regalando su magia y su tiempo.

¿Qué más trae Sabroso?

Viene una champeta con Charles King, un corte con Hety & Zambo, otro con Tanto Metro y Devonte, una cumbia instrumental con un millo original de los Gaiteros de San Jacinto, dos moombathon y un rap. En total son ocho canciones que recorren todos los ritmos que llevamos explorando durante los últimos cuatro años.

 

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