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El grito del teatro independiente por Rafael López

Por
Redacción Shock
La Ataraxia es una forma de la felicidad, es tranquilidad, serenidad e imperturbabilidad del alma, la razón y los sentimientos. Severa Ataraxia es el nombre de mi grupo de teatro y para mí, esta historia empieza sentado bajo un almendro, en una playa del océano Pacífico.  
 
Cabe anotar que ese día había consumido una alta dosis de LSD y que menos de una semana antes había probado por primera vez el Yagé. En esas circunstancias me encontré con el Viento del Sur que me traía los rumores de un amor que partió, y por el que todavía me dolía el corazón. Este viento, conocido en Santa Marta como La Loca, es un viento fuerte y constante que nunca para, a veces dura un día, a veces tres, a veces más y nunca deja de soplar.
 
En medio de una experiencia místico-psicodélica sentí que ese viento me estaba lijando quitándome una capa muerta para que algo nuevo pudiera surgir. Sentado bajo el almendro lloré en los brazos de mis amigos. Ese viaje me transformó, cambió mi forma de amar y entender el amor.

Dos años después, a mis treinta y tres años, tuve mi debut actoral en un pequeño y mágico teatro de Cali. Ahí empecé a entender cuál sería mi trasformación y estando en el escenario supe que respondía a un llamado de otras vidas que urgía en mi sangre desde el corazón. Sin embargo, en esta vida yo soy nuevo en el mundo del teatro y me siento profundamente afortunado de pertenecer a un grupo como Severa Ataraxia.
 
Según parece, muchos grupos de teatro tienen fuertes tensiones internas, rayes, celos. Aquí no. Somos un grupo de teatro independiente, lo que ha hecho que nuestro acercamiento empezara por los lazos de amistad antes que por lo laboral o profesional.
 
Convocados por Mauricio Iragorri, nuestro director, empezamos a trabajar en septiembre de 2012, con ensayos dos veces por semana, sin sueldo. Esta es la principal desventaja del teatro independiente, y es la incertidumbre económica que hay que afrontar al no tener ningún productor adinerado. El único incentivo para realizar este trabajo es el placer de hacerlo, lo que en últimas es una especie de ventaja porque colateralmente implica que todos estamos ahí por amor y no por nada más. 

El amor ha sido el motor y el combustible de este proyecto porque fue gracias al amor de los amigos que nos apoyaron que pudimos montar nuestra primera obra: 'El Divorcio de Eros'. Vivimos un tiempo en el que las lógicas están cambiando, internet nos ha mostrado que mejor que la fuerza de uno es el apoyo de muchos, mejor que un líder que se haga mártir es la acción del individuo que se hace viral.
 
Nosotros no tuvimos un patrocinio único sino que recurrimos a esta nueva lógica e hicimos algo llamado crowdfunding, financiamiento de la masa. Los pequeños aportes de muchos de nuestros amigos y conocidos nos permitieron reunir lo necesario para montar la obra. A todos ellos, mil gracias.
 
La independencia del teatro colombiano: 

Vivimos un momento muy interesante en el teatro colombiano ya que después de la muerte de Fanny Mickey algo cambió. Para mí ella fue el más grande impulso del teatro en Colombia y su ausencia nos dejó un vacío muy grande, unos zapatos muy difíciles de llenar. Creo que la reacción a su muerte fue la más justa, y es que después de llorarla y despedirla empezaron a surgir nuevos proyectos teatrales, desde montajes y compañías hasta nuevos escenarios.
 
Ahora entiendo que no se trata de que alguien deba ocupar su lugar sino que entre muchos generemos nuevos lugares. Esta es la lógica del nuevo milenio e hijos de esta lógica son compañías como la mía o la Maldita Vanidad, sin duda un norte e inspiración para los nuevos grupos de teatro; sus propuestas son creativas y refrescantes. 

En estos años he entendido que el amor se vive mejor con libertad e independencia, y que ser independiente significa hacerse responsable de uno mismo. Bueno, no se me ocurre mejor manera de serlo que conectarse con lo que uno ama. Después de años amparado bajo la estabilidad de un trabajo como profesor universitario (el trabajo que hizo mi papá toda su vida) mi grito de independencia es también una transformación y una declaración de amor.
 
Ser responsable con uno mismo es entregarse a lo que uno ama. Es un buen momento para el amor, para el cambio, para el teatro independiente.   
 

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