Se encuentra usted aquí

El noimportismo de René Segura

Por
Redacción Shock

René Segura está loco.

El líder de la agrupación de cartoon punk Odio a Botero, exmilitante de las filas del hardcore capitalino y alguna vez candidato a la Presidencia de Colombia, está chalado. Demente. Desquiciado. Pero quizá, este modelo 77, arquitecto, soldado de causas perdidas, veterano de Rock Al Parque y ahora filósofo existencial, esté también iluminado.

“A mí me han llamado ‘loco’ toda la vida”, afirma él, febril, con la mirada encendida de quien ha pasado mucho tiempo pensando en el problema del huevo y la gallina y finalmente ha llegado a una respuesta que todavía no puede poner en palabras. “Pero finalmente, ¿qué importa?”, pregunta al aire.

Recientemente publicado bajo la editorial independiente 10000 Metros de Altura y con un prólogo de Álvaro “El Profe” González, director de Radiónica, su segundo libro, Los escritos apócrifos del Señor Plátano (el primero, Los diálogos con el Señor Plátano, fue publicado en el 2009), es la continuación de las aventuras de un personaje caricaturesco y mesiánico que, a medio camino entre la rana René, el Buda y el Quijote, divaga por el mundo de los hombres predicando el mensaje que terminará por liberarlos, el ‘noimportismo’, en una clave narrativa que, coronada por citas de inmortales de la música como Daft Punk, Smashing Pumpkins, Nirvana o Roy Ayers, tiene tanto de chiste de Condorito como de aforismo nietzscheano.

Es difícil tomárselo en serio, pero, ¿acaso importa? Liberado ya del cinismo y de la rabia que lo caracterizaba como frontman de una de las bandas más insolentes de Colombia (¿cómo olvidar esos conciertos de Odio a Botero en los que le escupía al público, o a su alter-ego rastafari Reggaeman?), Segura explica que no hay que confundir el ‘noimportismo’ con el ‘valehuevismo’ ni mucho menos con el ‘importaculismo’ : “el noimporta mal interpretado nos lleva en ruta de colisión; mientras que bien aplicado es un camino espiritual que sirve para depurarnos y desechar lo que sobra, cosas que no existen y que hacen que la vida sea pesada”.

¿Cómo funciona? Simple. Frente a cualquier tipo de acontecimiento, desde un mal sentimiento hasta un problema de plata, el noimportismo nos invita a preguntarnos: “¿Importa?”, y si importa, “¿Debería importar?”. Cultivado rigurosamente, se convierte entonces en un método filosófico-espiritual para profundizar en el ser e identificar lo verdaderamente importante (“como el amor”, afirma Segura), y de ahí su premisa fundamental: Si realmente nada importara, el noimportismo no existiría.

“Es una vacuna contra la estupidez occidental”, añade él, lapidario.

René Segura: ¿loco, farsante, iluminado?

“Por el momento prefiero declararme noimportista zen”, afirma él.

Aunque realmente no importe demasiado.

Los escritos apócrifos del Señor Plátano
Disponible en:

Librería Magisterio
Diag. 36 N° 20–70
Tel. 288 4818

Biblos Librería
Ave. 82 N° 12A-21
Tel. 218 1831

Centro Cultural  García Márquez
Calle 11 N° 5-60
Tel. 283 2200

Literatura y rocanrol

Patti Smith
Comandante de la Orden de las Artes y las Letras de Francia, la poeta y máxima madrina del punk ganó el prestigioso National Book Award el año pasado en los EE. UU. con su autobiografía Just Kids.

Nick Cave
Aparte de ser el hombre detrás de actos tan celebrados como The Birthday Party, Nick Cave and The Bad Seeds y Grinderman, el australiano es también un fértil ensayista, dramaturgo, poeta, novelista y, sobre todo, declamador.

Rita Indiana
El lado B de esta reina alterlatina es netamente literario. Aparte de su refinadísimo merengue psicodélico, Rita Indiana Hernández ha publicado dos libros de cuentos y las novelas La estrategia de Chochueca y Papi.

Leonard Cohen
Además de budista zen, el ascético cantautor canadiense es también un consagradísimo escritor. Ha publicado dos novelas (Los hermosos vencidos y El juego favorito) y más de diez libros de poesía.

Aura Cristina Geithner
¡Cómo dejar de lado a la actriz y cantante y escritora colombiana que en 1998 publicó un libro de “prosa poética” llamado Confesiones! Una de sus perlas: “Mojada por tu sudor de noche saboreo tu cáliz…”. ¿Seguimos? Mejor no.