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El nuevo capítulo de Velandia

Por
Redacción Shock

A cinco años exactos, ni uno más ni uno menos de haber sacado su primer disco con la Tigra, el cantautor, intérprete y compositor santandereano le pone punto final al proyecto que lo sacó de Piedecuesta y lo puso a recorrer buena parte de lo que queda de Colombia y otros escenarios de Argentina a México.

Desde la casa que comparte con su mujer y su hijo en este municipio próximo a Bucaramanga, Edson Velandia dice que tiempo atrás venía maquinando en la idea de ponerle freno a La Tigra, y a dar por cumplido con esta particular inmersión al interior de la música colombiana de la que más que anécdotas de estilo –sus cabezas de burro, sus videos en balnearios o sus discursos del fracaso; queda un formidable cancionero para la historia.

“Yo venía con esa idea desde que compuse el tema “El Chulo”, que fue el último y que lanzamos en el Festival Altavoz de Medellín en agosto de 2011”, dice Velandia después de jugar un partido de fútbol en la cancha sintética del barrio Cabecera del Llano en Piedecuesta. “De algún modo mi apellido y la palabra ‘La Tigra’ terminaron por preconcebir la música que hacíamos y hasta el público para el cual tocábamos, y aunque pude cambiarle el nombre por otro o cambiar de integrantes, lo que hacía falta era un cambio de fondo. Para no hacer la del que va y se cambia el nombre en la Registraduría, pero sigue siendo el mismo marica”.

En el nuevo repertorio que Velandia tocará en adelante y por otros buenos años, de todos modos no descarta tocar cosas de su época con La Tigra siempre y cuando este empecinado compositor encuentre cómo darles la vuelta. Algo que le queda fácil. Así se hizo el álbum que queda como último título de la discografía de Velandia y La Tigra, “Egippto Reqien Rasqa Pa Cielito” (Cinechichera, 2011), donde a manera de un grandes éxitos repasa las canciones más conocidas de sus anteriores discos: “Oh, Porno!” (2010), “Superzencillo” (2009) y “Once Rasqas” (2007).

“Once Rasqas”, su tarjeta de presentación con La Tigra y su regreso en banda tras su dimisión de Cabuya; en su quinto aniversario sigue siendo un disco desafiante y rítmico, con la picaresca de su lugar de origen (Santander) y el ingenio de un cantante de su tiempo, pero con rima, voz y pulso propios: Edson.

En abril próximo, el 28, dará el concierto “Velandia y Su Orfestra presenta Rasqa Morse” en el Teatro Corfescu de Bucaramanga; tres trombones, dos guitarras eléctricas, tiple, bajo y batería, donde además de guitarra y voz él se pone a cargo de teclados y dirección. Ya sin la cabeza de burro, que de todas formas había muerto durante la única gira suramericana que hizo con La Tigra en 2010; pero ahora con la batuta (que, por cierto, durante su participación en el Festival Jazz al Parque 2011 fue un machete que traía escondido dentro de su traje y que antes del show portaba en la parte de abajo del coche de su pequeño hijo, junto con la pañalera y los teteros).

“No estoy armando banda”, resume Edson Velandia. “Estoy armando un concierto. Hago un concierto el 28 de abril y de ahí en adelante no sé qué pase. Porque no hay disco, sino un repertorio nuevo, como el de “La bacinilla de peltre”, una ‘Ópera Rasqa’ que daré después, con un montaje diferente y más dispendioso que el de la ‘Rasqa Morse’. Es la historia de un tipo que no puede cagar, y le voy a invertir todo este año”.