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Entrando al closet de Valentina Lizcano

Por
Redacción Shock

Sin compliques, fresca, urbana. Camisetas cortas, jeans y colores neutros (tierra, negro, gris, verde), con algunos toques de rojo, morado y naranja. Tiene a granel bufandas, sombreros y botas, unos Converse grises que bien podrían ser de Karen O. y una T-shirt con la palabra “Rock”. Nacida en Cali, de madre santandereana y 100% colombiana (con un porcentaje de rola, según ella), Valentina Lizcano cree que esa debe ser la filosofía a seguir: “Levantarse todos los días, ser feliz y buscar el rock n’ roll en todo, en cada cosa”, pero no en lo que convencionalmente imaginamos.

La ex presentadora del programa Bichos bichez, ganadora del premio TVyNovelas 2009 como Actriz revelación por su papel en Aquí no hay quien viva y actriz de la serie Inversiones el ABC, cada vez que se mete en la piel de un personaje tiene que investigar realidades humanas verdaderamente “heavys”; y ha tenido la oportunidad de toparse con otras manifestaciones donde el rock no está vestido necesariamente de negro ni haciendo un gesto con la mano en alto.

“Soy de una generación distinta y busco el rock más allá del rock. Por ejemplo, siento que Silvestre Dangond tiene un rock loquísimo que muestra en esa energía y en esas ganas de vivir y de transmitirles algo a los demás. También me gusta el rock que tienen los mariachis y el del Cholo Valderrama, a quien hace poco conocí en los Llanos y es el único exponente que tenemos a nivel mundial de música llanera. ¡Él es rock and roll!”.

El clóset de Valentina es un estampado de su forma abierta de interpretar la musicalidad de las expresiones sonoras, y más que a la excentricidad obedece a la compulsión. “Tengo problemas. Soy compulsiva”, dice, con sus osos de peluche y una gata divina como testigos. “Me gusta comprar, tal vez por mi signo. Es Tauro. Tenemos una tendencia a tener cosas. Me gusta comprar aquellas con las que me siento cómoda y sexy. Tengo diferentes pintas y siempre me concentro en que sean acordes con mi personalidad. Me encantan las flores, pero también vestirme de negro absoluto. Las camisetitas y los vestidos, las faldas, las botas, los tacones, las sandalias, los sombreros me enloquecen, también las bufandas. Siempre me gustó llamar la atención, pero me gusta llamar más la atención por el buen desempeño de mi trabajo y no por lo que me pongo”. Me aburre mucho que se metan en mi vida privada, pero me gusta que en esta profesión siempre sea permitido sollarse lo que uno se pone. Por eso me dicen la ‘Chirri-Diva’, que no es una diva de boa, plumas y absolutamente erguida, sino que es un divismo loco. Igual tampoco me considero una diva, prefiero considerarme una actriz”.