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Escuche Amor Vincit Omnia, el nuevo álbum de Robi Draco Rosa

Por
Redacción Shock

Draco: Fuego en la voz

Por: Álvaro Corzo

En un mundo gótico vive este dragón, el Draco, el último y más legítimo rockero de la balada negra. Este neoyorquino de corazón boricua, a quien le asquea la parte superficial y ridícula del negocio de entretener, asegura que lo suyo es la construcción, la arquitectura de versos, ritmo y lujuria en la que puedan sumergirse quienes lo escuchen.

Habla claro, lento y muy ronco. Su voz llena de fuego parece la de un profeta, sin embargo, sus pretensiones no van más allá de las de un trovador. Confiesa que su único patrón es el escenario, el que lo posee, lo vampiriza. Una droga a la que según él es cada vez más adicto. Solo la compara con la magia de la rebeldía, la misma que lleva ejerciendo desde algo más de veinte años.

Y es que Draco lo ha hecho y visto todo. Fue la voz de Menudo, productor, pintor, ensayista, fotógrafo, compositor de superestrellas pop y, por supuesto, ganador de un rosario de discos de oro y premios, el último de éstos el codiciado Grammy.

Pese a todo, su fuerza y humildad parecen intactas. Ha dejado atrás a Nueva York y Los Ángeles. Cuatro mil árboles entre frutas, café y caña de azúcar en Utuado, un pequeño asentamiento en las montañas de la cordillera central de Puerto Rico, son su nuevo lugar de exilio. Allí, en medio de la sombra de la civilización, en el campo, este hijo adoptivo de Led Zeppelin, los Beatles, The Who, Sly Stone, Marvin Gaye, La Fania y Beethoven escribió y diseñó este nuevo disco. Un brebaje con son y aroma a monte, según él mismo, un álbum producto de su mejor cosecha.

Nos encontramos con Draco para hablar de todo un poco, la enfermedad que casi lo doblega, su amor por la siembra, su gira y, por supuesto, el nuevo disco.

Shock: Veinte años de carrera, ¿queda algo por hacer?

Draco: Todo. Hasta el momento de morir hay algo que hacer. Siempre habrá tiempo para cambiar el mundo; este es un compromiso indeleble.

¿Y por qué tardó tanto tiempo este nuevo disco?

Cada pieza tiene su ritmo, su cosecha, su momento de salir.

¿Tuvo algo que ver en esto la enfermedad que lo acosó?

Cuando caí enfermo el año pasado estuve muy grave por varios meses. Nadie sabía con certeza lo que tenía. Y ante la duda, decidí retirarme a las montañas de Puerto Rico. Fue tan pesado y tan intenso lo que estaba viviendo con la fiebre reumática que comencé a escarbar para adentro, hacia mis orígenes. De ahí nació la idea de hacer un tributo a Puerto Rico y su trova. Por eso todo el sabor y todo el sentimiento.

¿Qué tan cerca sintió la muerte?

Siempre la he sentido ahí, desde que nací. Hace parte de vivir.

El primer sencillo, El paraíso prometido, habla sobre el poder de la esperanza. ¿Es completamente autobiográfica esta canción?

Sí, hay que vivir mirando hacia delante, hay que seguir con la esperanza de que todo llegará. Esa es la única forma que he tenido de caminar desde entonces.

¿Y que quedó de esos días de dolor y cama?

Un poco más de locura.

Además de la siembra y la fiebre reumática, ¿qué lo llevó a recluirse por tanto tiempo en el campo?

La inspiración que encontré, la buena energía, lo puro y lo natural. Llevaba años con la idea de escapar, las ganas de conseguir un terreno para cultivarlo y así reconectarme con la tierra y lo que realmente encuentro esencial.

¿Y dónde queda ese otro gran amor,  su estudio, El Phantom Vox?

En Los Ángeles, esa es otra parte de mi corazón. Cuando no estoy allá me mantengo conectado con el network de Phantom, la emisora de radio, la bitácora... me la paso dedicado a estimular esa comunidad de artistas.

Amor Vincit Omnia, ¿de dónde viene el nombre de este nuevo disco?

Esta es una frase en latín que siempre me ha acompañado, un designio que mueve lo que hago y lo que escribo. Quiere decir ‘el amor todo lo puede, el amor conquista todo’. Una mezcla perfecta de todo lo que viví para este disco.

Qué lo mueve más: ¿componer en español o en inglés?

Yo soy un híbrido: nací en Nueva York y me crié en Puerto Rico. Soy recluta de una cultura donde la frontera entre los idiomas es un lugar de recreo. Sin embargo, mi lado más bohemio y romántico tiene una fascinación natural por el castellano.

Se acaba de ganar el Grammy a mejor álbum rock. ¿Le importan algo este tipo de premios?

Son como una droga para el ego, es un buen “high”. Sin embargo, siempre he sido un convencido de que este tipo de galardones son un concurso de popularidad, y ese sí que no es mi fuerte. Pero como todo sistema, tiene sus fallas. Lo irónico y especial de este Grammy es que me lo llevé por Teatro, un disco completamente independiente, de tiraje limitado.

¿Cómo es volver a una disquera como Sony después de tantos años cabalgando como independiente?

Estoy muy contento, este disco reivindica la música de mi gente, de mis raíces. Esto merecía estar por encima de todo y tener una mayor difusión.

¿Ha sido fácil abstenerse de caer en las pretensiones y frivolidades de la industria musical?

Obviamente hay quienes se molestan porque no me he incorporado al sistema. Permanezco alejado. Pero es que me cuesta mucho seguir las normas, a menos que sean las mías propias. He llegado a creer que este es mi destino.

Muchos no saben que usted es el cerebro detrás de los éxitos de Ricky Martin como María, La copa de la vida, She Bangs, entre otras canciones que vendieron millones de copias en el mundo entero. ¿Está colaborando en el nuevo disco que prepara Ricky para este 2010, o esta etapa comercial ha quedado atrás?

Ya pasó hace rato; fueron momentos que viví para saber lo que se sentía. ¡No se puede navegar en dos mares al mismo tiempo! Hay que cultivar lo propio.

¿Puede el artista abstraerse del mercado, de la preocupación de que los discos vendan o no?

Eso depende de la forma en que veas el oficio y las prioridades de lo que te llena. Yo soy un arquitecto, lo que me alimenta es la construcción, el vértigo de ver una cinta en blanco, una partitura sin escribir. Para mí, lo demás son trivialidades.

En esto tiene mucho que ver el decálogo de los poetas malditos, de su mentor Baudelaire. ¿Qué lo sigue seduciendo del surrealismo?

La agresión como belleza y la distorsión como pureza, estos son principios que esta corriente me impregnó. Para mí, eso es una religión, una forma de vivir.

Bueno, ¿y se pasará por Colombia?

Definitivamente. El plan es comenzar en Puerto Rico el próximo 12 de marzo y de ahí emprender camino hacia abajo. Por supuesto que sí. Amo a Colombia.

¿Tiene algo que ver en esto el cierre legendario en Rock al Parque ante más de 150 mil personas?

Por supuesto que sí. La energía de esa noche es algo que nunca se me borrará de la memoria.

- Escuche Amor Vincit Omnia, lo nuevo de Robi Draco Rosa.