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Felix Baumgartner: desde el techo del cielo

Por
Redacción Shock

Felix Baumgartner, un austriaco de 41 años, contestó esta entrevista por correo. No quiso hablar con nadie por un medio distinto a ese.

¿Por qué?

Porque está concentrado en un colosal reto que se puso conmigo mismo –bautizado como Red Bull Stratos–, que solo tiene dos opciones: o se convierte en el único hombre que ha saltado en caída libre por encima de la estratosfera superando la barrera del sonido, o pierde su propia vida. Así de simple y ambicioso.

Luego de saltar desde las Torres Gemelas Petronas en Kuala Lumpur (Malasia) y del Cristo Redentor en Río de Janeiro (Brasil) en 1999, del puente más alto del mundo en la ciudad francesa de Millau y de una de las cueva más profundas del mundo en Croacia en el 2004, entre otras particulares y vertiginosas formas de pasar el tiempo, este austriaco se dio cuenta que la Tierra le estaba quedando pequeña. Por eso decidió salirse de ella para hacer un nuevo salto 36,000 metros más arriba de donde usted está leyendo estas palabras, donde ni siquiera los aviones llegan (un avión comercial sube hasta los 12,000 metros de altitud).

Hoy, Baumgartner subirá, luego de casi dos años de preparación, en  una capsula especial hasta el techo del cielo, en la frontera con el espacio exterior. Desde ahí, dará un salto al vacío que durará más de 5 minutos (más otros 10 con el paracaídas abierto), hará que su cuerpo supere la velocidad del sonido, y demostrará que su cabeza se mantendrá pegada al resto de su cuerpo. Aunque tal vez, lo último no esté tan fácil de probar.

Además de hacer posible el más extremo de los deportes extremos, este proyecto recopilará datos para la carrera espacial que permitirán la presencia de astronautas flotando en el espacio en el futuro. Mientras este retador de las leyes de la física hizo sobre el salto en un campamento en Lancaster, California, ajustó el traje cuasi-espacial con el que va a proteger su cuerpo de una despresurización o que burbujas de nitrógeno comiencen a formarse en su sangre, y aprendió a evitar una posible pérdida del conocimiento, respondió este cuestionario.



¿En un salto tan arriesgado y lleno de peligros, qué es lo que más teme?

Uno de los grandes peligros que enfrento es la necesidad de controlar mi cuerpo cuando esté descendiendo en el vacío de la estratosfera superior. Si no lo logro, puede ser fatal. Mi amigo y mentor Joe Kittinger, en una misión previa a su salto Excelsior III, casi muere porque su paracaídas se abrió prematuramente, haciendo que girara sin control dejándolo inconsciente. A 30,480 metros sobre el nivel del mar, donde espero alcanzar Mach 1, el aire solo tiene el 1% de la densidad a la que estamos acostumbrados en el suelo. Si mi traje falla en alguna cosa, la baja presión del aire puede hacer que mi  sangre “hierva” y se formen burbujas de vapor, creando una situación conocida como embolia. Este peligro está presente hasta que haya descendido a 19,200 metros.

¿Ha planeado la última cosa antes de hacer el salto?

El proceso de inflar el globo comienza varias horas antes de que el clima esté despejado. Yo estaré sellado dentro del traje presurizado dos horas antes del despegue, y “pre-respiraré” oxígeno puro para remover nitrógeno de mi sistema (cualquier rastro se expandiría peligrosamente en altitud). Se espera que mi ascenso dure de dos a tres horas. Cuando alcance los 36,500 metros, presurizaré mi traje, abriré la puerta de la cápsula, saldré, y daré el salto. La caída libre durará aproximadamente cinco minutos y medio, y a los 35 segundos de haber saltado espero ser la primera persona que haya roto la barrera del sonido con el cuerpo humano. En otras palabras, estaré viajando a más de 1,100 km/h, descendiendo a más de 17 kilómetros por minuto. Para comparar, un Boeing 747-400 viaja a alrededor de 912 km/h, y un paracaidista descendiendo en la postura tradicional, con el estómago hacia abajo, se mueve a unos 190 km/h.  Cuando esté a 1,500 metros del suelo desplegaré mi paracaídas, por lo que el tiempo total desde que salte hasta que toque suelo serán unos 15 a 20 minutos. Para alcanzar las metas de la misión Red Bull Stratos, tengo que estar totalmente enfocado en mi descenso. Desde el momento en que dé el paso fuera de la cápsula y comience la caída libre, mis pensamientos estarán totalmente dedicados en controlar mi cuerpo. Imagino que no seré consciente del paso del tiempo. La verdad es que no puedo arriesgarme a perder la concentración por un segundo si quiero salir triunfante y vivo.

¿Cómo es el proceso de preparación? ¿Dónde y cómo ensayan y hacen pruebas?

Jonathan Clark, director médico de Red Bull Stratos: El entrenamiento involucra no solo la forma física, sino meses de aprender cómo adaptarse a las exigencias técnicas de la misión. Los exámenes incluyen saltos de prueba a gran altura, cada uno más arriba que el anterior, pruebas en un túnel de viento vertical que le permiten a Felix establecer condiciones óptimas de caída libre dentro de su traje presurizado y bajo un número de condiciones diferentes como estar encerrado en una habitación para que pueda experimentar los efectos de la hipoxia,  hiperventilación y descompresión rápida. En lo que contamos es que, mientras las grandes alturas presentan muchos desafíos, el aire también se enrarece, así que las ondas no tendrán el mismo efecto que tienen a nuestro nivel. En últimas, esta misión es un ensayo de vuelo, por lo que sabremos más cosas después que de antemano. Esperamos lo inesperado.

¿Quién lo ayuda a preparar el salto? ¿Hay un equipo de diseñadores o ingenieros ayudando?

Este es un equipo compuesto por los expertos más importantes del mundo. Una preparación a largo plazo, el mejor equipo técnico, y la tecnología más innovadora nos da la mejor oportunidad de alcanzar lo que ningún otro proyecto ha logrado. Aunque tengo a todos los expertos del Centro de Control de Misión a mi lado, tengo que estar en la capacidad de saber cómo funciona todo por mi cuenta, por si acaso.

¿Cuál es el momento que más anhela: el despegue, el momento en que pueda ver la Tierra desde el espacio, o la llegada?

El día del despegue pasaré muchas horas preparándome y ascendiendo para enfrentar lo que puede ser percibido como el momento más aterrador: dar el salto desde la cápsula para la caída libre a una velocidad supersónica. Pero por cada metro que desciendo, estaré más cerca de aquellos que amo. Es como escalar el Everest, porque gastas tanto tiempo subiendo, que cuando das el primer paso para bajar de la cima, sabes que estás yendo a casa. Así que en mi mente va a ser más difícil abandonar el suelo que tomar un paso fuera de la cápsula. Cada minuto de subida, estaré alejándome de mis papás, de mi novia, de mis amigos, del cuidado médico: cuando dé el paso fuera de la cápsula estaré regresando a todas las cosas que me importan. Esa mentalidad hace que el salto sea más fácil.

¿Cree en Dios? ¿Le pide protección a alguna divinidad?

Tengo fe y creo. La manera en la que abordo Red Bull Stratos es encarando los riesgos, y como digo, aprender a amar aquello que puedo temer. También necesitas minimizar al máximo los riesgos que es lo que nosotros como equipo estamos haciendo. Es la primera vez que he tenido que basarme en el trabajo de otros y en nueva tecnología para asegurar mi éxito.

¿Dónde está su límite? ¿Buscará un desafío mayor después de esto?

Parece que Red Bull Stratos será mi proyecto final. Si todo sale sin problemas, llevaré la atención a mi nueva carrera como piloto profesional de helicóptero. Continuaré haciendo saltos BASE y paracaidismo por diversión, pero manejar un helicóptero ofrece muchas posibilidades emocionantes, como ayudar con misiones de rescate o combatiendo incendios. Cualquiera que sea el siguiente paso, mi hogar continuará estando en el cielo.

GLOSARIO DE LA HAZAÑA:

Embolia: obstrucción ocasionada por un émbolo – cuerpo extraño en la sangre en forma de coágulo o burbuja de aire– que  impide la circulación sanguínea y que puede ocurrir si el traje semi-espacial tiene una leve fisura.  

Estratosfera: capa de la atmósfera terrestre que está entre los 12 y los 50 kilómetros sobre el nivel del mar y desde la que se hará el salto. Al ser el hogar de la capa de ozono, Baumgartner pasará por temperaturas entre los -50°C y 0°C.

Hipoxia: déficit de oxígeno en el cerebro. Esta situación, común en buzos, personas que suben a grandes montañas o que se quieren lanzar en paracaídas desde el espacio, puede generar movimientos descoordinados o un coma.

Joseph Kittinger: el dueño actual de los records de salto más largo, ascenso más alto y mayor velocidad. En 1960, en la operación Excelsior III, este coronel retirado de la Fuerza Aérea gringa hizo un salto en caída libre a 31,300 metros del suelo que nadie ha podido superar.
 
Mach 1: no, no es una marca de cuchillas de afeitar. Es una medida para describir la relación entre la velocidad de un objeto y la del sonido. Cuando se habla de Mach 1, se refiere a la velocidad del sonido (343 metros por segundo a 20°C), que fluctúa según la temperatura ambiente.

Nick Piantanida: en 1966 este estadounidense trató de batir el record de Kittinger elevando el punto de partida a 36,000 metros. Saltó, y cuando alcanzó los 17,300 metros, su máscara se despresurizó, llevándolo a un coma del que no se despertó jamás. Murió 4 meses después del salto.
 
Síndrome de descompresión: cuando un cuerpo se sumerge en grandes profundidades o se eleva a grandes alturas, se expone a fuertes cambios de presión atmosférica y pequeñas burbujas se forman en la sangre paralizando algunos miembros del cuerpo.

Salto BASE o B.A.S.E.: desde que a algunos paracaidistas les pareció aburridísimo saltar desde un avión, el salto desde edificios, antenas, puentes, precipicios o cuevas se volvió su nuevo ritual, multiplicando los riesgos mortales: menos tiempo para abrir el paracaídas y superficies más estrechas para aterrizar.