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'The Flowers of War', la vuelta de Christian Bale a China

Por
Redacción Shock

La película, que ha sido recibida con muchas dudas pues se le imputa ser excesivamente nacionalista y antijaponesa, será la representante de China en la próxima edición de los Oscar, y Bale encarna en ella a John Miller, un enterrador que se ve atrapado en la Matanza de Nankín, en la que los japoneses mataron a 300.000 personas durante la invasión de la entonces capital china.

Miller, convertido en una suerte de "Schindler chino", acaba protegiendo a un grupo de prostitutas y estudiantes de los horrores de la invasión nipona, en la primera incursión de Zhang Yimou ("La linterna roja", "Vivir", "Héroe") en el cine bélico.

Las primeras críticas tras el estreno apuntan a que, como en anteriores trabajos del director, la historia es suntuosa, llena de efectos especiales, pero falta de profundidad y con unas escenas violentas demasiado gráficas.

En especial, se critica cierto maniqueísmo propio de las películas chinas sobre esa época, y la misma caracterización del enemigo que se inculca a los chinos desde pequeños en la escuela: los personajes chinos son profundos, mientras que los invasores japoneses son asesinos sedientos de sangre y sin personalidad.

En la rueda de prensa que acompañó al estreno, ofrecida vía web por el portal Sohu, Bale negó que se trate de una película de "propaganda china", y destacó que, en todo caso, ayudará a difundir en Occidente unos hechos, los de la matanza de Nankín, tan graves como el holocausto nazi, pero que apenas se conocen fuera de China.

"Es una película sobre los seres humanos y su respuesta a las crisis, cómo pueden verse reducidos a un comportamiento animal, pero a la vez pueden comportarse de la forma más honrosa imaginable", subrayó el actor galés.

Bale, también conocido por protagonizar las últimas películas de la franquicia Batman, tenía sólo 13 años cuando protagonizó "El Imperio del Sol", de Steven Spielberg y también ambientada en la invasión japonesa de China.

Zhang Yimou, un fijo para los premios de los festivales europeos en los años 80 y 90, se ha dedicado en la última década a un cine más comercial, tocando géneros como las artes marciales, la épica histórica o la comedia, algo que no ha sido del gusto de muchos críticos pero le ha consagrado como el cineasta con mayor fama y caché del país.

También ha destacado su labor como coreógrafo, especialmente en las ceremonias de inauguración y clausura de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Pekín 2008.