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Hablamos con Juan Carlos Maneglia, triunfador en el Ficci 2013

Por
Redacción Shock

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Víctor, un joven carretillero que tiene sueños y ambiciones materiales, recibe el encargo de cargar siete misteriosas cajas de un extremo a otro del popular y sobrepoblado Mercado 4 de Asunción (una mezcla de Sanandresito con San Victorino con plaza de mercado). Sobre esta sencilla trama, los paraguayos Juan Carlos Maneglia y Tana Schémbori crearon una maravillosa e intensa película que rompió todos los récords de taquilla en su país (superó a "Titanic" que hasta el momento era la más vista) y que está abriendo el camino para que por fin comience a desarrollarse esta industria a nivel local.

Maneglia, que con este filme presenta su ópera prima, ya tenía un recorrido en cortometrajes, televisión y publicidad, herramientas que le permitieron concebir un contundente producto para el público juvenil, cómico y refresca te. Hablada en español y guaraní, tiene la estética de películas como "¿Quieres ser millonario?" ("Slumdog Millionaire"), obstáculos al héroe como en "El señor de los anillos", pero así mismo, como Maneglia rescata, un humor negro muy local que ratifica por qué ha estado en las listas de lo mejor del 2012.

El pasado miércoles, en la entrega de los Premios India Catalina a los títulos participantes en las diferentes competencias, Maneglia y Schémbori fueron galardonados como los mejores directores del evento. Hablamos con Maneglia, presente en Cartagena, y con Paletita, un payaso profesional que encarna a uno de los villanos del filme.

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Han dicho que la película fue hecha pensada para el público paraguayo. ¿Qué tipo de público es este? ¿Qué tipo de personas tenían en mente?

Juan Carlos Maneglia: Es muy difícil saber qué va a funcionar y qué no. Yo creo en mi estilo, pero uno no tiene una varita mágica que le diga que se va a triunfar en taquilla. Sí teníamos la intuición de que este género, un thriller con la estructura de una película americana pero trasladada a la idiosincracia paraguaya, podría ser muy interesante porque es el cine que estamos acostumbrados a ver. Con ese ritmo, con esa narración en paralelo, tratando de que sea intensa y al mismo tiempo con el humor tan particular del paraguayo, pensamos que podía funcionar. Pero todas nuestras expectativas quedaron atrás teniendo en cuenta con todo lo que sucedió con la taquilla en Paraguay. De verdad que es un milagro y estamos muy contentos. Si vos me preguntas qué características tiene la película para que funcione para en mi país, creo que es la identificación de la gente con los personajes, con sus modismos, dentro de un contexto que es el emblemático Mercado 4 de Asunción. Están nuestros policías gordos,  los villanos torpes y nuestro sentido del humor en los momentos más dramáticos.

¿Pero sí pensaron en un público determinado? ¿Tal vez, como sucede en Colombia, algo para la clase media?

JCM: En realidad la intención era hacer una película para la gente joven. Incluso la primera proyección que hicimos fue para los chicos de una escuela de teatro, para entender qué les funcionaba de la película, qué les parecía largo, dónde había que cortar o qué se podía mejorar. Sobre todo porque nuestro país tiene un altísimo porcentaje de gente joven. El 70% de la población tiene menos de 30 años y por eso queríamos apuntarles a ellos para lograr que fuera taquillera. Más que hacer un largometraje que triunfara en festivales, queríamos que funcionara en Paraguay, porque es lo que nos va a permitir la continuidad, la credibilidad de la gente, del que puso la plata. Por eso para nosotros es una sorpresa viajar por la película.

Sobre "7 Cajas" se ha dicho que es un "Rápido y Furioso" con carretillas, tiene una estética similar a "Slumdog Millionaire" o incluso su protagonista comparte adversidades similares a las que tenía Frodo en "El señor de los anillos". ¿Dónde queda el sello particular de una cinematografía paraguaya?

JCM: Al ser nuestra primera película todavía estamos investigando y buscando nuestro propio lenguaje y lo que nos identifica y nos funciona también. Acompañar la película y verla con diferentes públicos permite entender qué funciona y qué no. Sí hay homenajes a ciertos filmes que forman parte de nuestra cultura, sobre todo de la mía que soy mayor de 40 años. Por ejemplo la escena del choque de las carretillas es un homenaje a Ben Hur, o hay una persecución que es medio Terminator 2. Hay cosas de las que hablaba con Tana Schémbori, que era bonito que dentro de nuestras limitaciones y posibilidades, la película hacía homenaje al cine que amamos pero a la vez es muy paraguayo. El sello que más le identifica a "7 Cajas" es ese humor tan particular.

PALETITA: Al paraguayo no le importa en qué situación está, igual quiere hacer humor negro. No importa si hay un muerto alrededor. Es un bromista pesado.

JCM: Me encantaría que nuestra siguiente película tuviera eso. Hay gente a la que le molestó, pero a mí me gusta. El otro sello es la ingenuidad. Yo amo la ingenuidad en el cine, que no todo sea totalmente realista. El hecho que los personajes nunca suelten su carretilla se me hace muy potente visualmente. Pero, de nuevo, hay mucho por aprender, caminar, ver y probar. Debemos encontrar el lenguaje que nos identifique.

El éxito nacional e internacional de la película puede convertirse en un punto de quiebre del cine paraguayo. ¿Qué dirección creen que va a tomar la cinematografía paraguaya? ¿Qué intereses hay que se puedan contar a través del cine?

JCM: Tana dice que no hay vuelta atrás, pero creo que no sólo "7 cajas" contribuyó, sino la continuidad de hace tres o cuatro años que generó que cada año se estrenen dos películas y por ende el público quiera ver más cine nacional. Casi cinco veces me pasó que chicos menores de 18 años se acercaban a mí después de una función y me decían "ya sé que quiero hacer en mi vida, quiero hacer cine". Eso me emocionaba muchísimo y es a la vez un gran compromiso, porque me demuestra que sí es posible hacer cine paraguayo. Por suerte entramos a Ibermedia, este año se abrió una universidad de cine, y por eso repito que es un fenómeno que no sólo se debe a "7 cajas".

P: En Paraguay hay muchísimas historias por contar. Tuvimos una guerra contra tres naciones y cada uno de los soldados tiene una historia diferente. La población se diezmó, ahí pelearon niños de 7 años en adelante. El tema es ponerse las pilas y ver cómo se tejen las historias.

¿Qué les interesa explorar dentro de su idiosincracia para próximos proyectos?

JCM: Con Tana tenemos un proyecto que se llama "La santa" y es sobre un pueblo fronterizo con Brasil, entonces esa mezcla de dos culturas tan latinas y tan diferentes es maravillosa. Pero en Paraguay nos falta mucho por explorar para encontrar nuestra identidad visual. Otras artes sí han encontrado su estilo, como las artes o la música, pero el cine está en pañales.

¿Qué lecciones de vida les ha dejado el cine?

JCM: Lo primero es que la pasión es insustituible. En el cine más todavía, cuando uno dirige es cabeza de proyecto y hay que transmitirle la emoción a todo el equipo. También descubrí que todas las reglas que te dan son muy relativas según la persona, porque en el cine no hay reglas. Siempre me dijeron que debía hablar de mi contexto para ser fiel y verosímil, pero a mí no me interesa porque es un contexto aburrido donde no pasa nada ni me inspira. En cambio sí me interesó hablar de un carretillero del Mercado 4 porque puedo contar más a través de él. Por eso lo que siempre aprendí no me sirvió en este casoy fui muy fiel a lo que quería hacer.