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James Franco y su experiencia gay en Milk

Por
Redacción Shock

La película está basada en hechos reales y nuevamente ha levantado el polvo sobre los derechos de la población homosexual del mundo.

¿Cómo fue eso de ponerse los pantalones de un joven gay? Shock habló en exclusiva con él en San Francisco.

No todos los días se encuentra uno en cartelera con una película “basada en hechos reales” que hoy, 30 años después, tenga la misma relevancia que cuando sucedieron. Este es el caso de Milk, el filme que narra la vida política de Harvey Milk, el primer funcionario público abiertamente gay que fue elegido por voto popular en los Estados Unidos. Este suceso pasó en la ciudad de San Francisco, considerada por muchos como la capital gay norteamericana por ser pionera en la igualdad de condiciones para la población homosexual.

En 1977, Milk fue electo como miembro del consejo de supervisores de la ciudad, y con su victoria no solo marcó un hito en los derechos civiles de los homosexuales en Norteamérica, sino que se conviritió en todo un héroe y símbolo de igualdad para otras coaliciones de derechos humanos.

La película muestra cómo al cumplir los 40 años de edad, Milk (Sean Penn), quien vive en Nueva York con su amante Scott Smith (James Franco), busca un nuevo sentido a su vida y decide mudarse a San Francisco para abrir una tienda de fotografía en el distrito Castro, un barrio de clase popular. Con su forma de ser, comienza a hacer amigos y a mostrar inquietud por un cambio a un ambiente sin discriminaciones. Con la valiosa ayuda de su compañero Scott, así como de jóvenes gays como el activista Cleve Jones (Emile Hirsch), entra en las turbulentas aguas de la política, usando su agudo sentido del humor como instrumento de convicción para dar su mensaje de equidad. Una vez elegido, trata de coordinar proyectos con el también recién elegido supervisor Dan White (Josh Brolin) y, como suele pasar, las agendas entre ellos comienzan a tomar caminos opuestos, a un punto que resulta mortal para Milk. Su lucha, que lo convirtió en héroe local y en símbolo para miles de gays, aún hoy en día sigue siendo un gran punto de debate político en California, un estado que después de haber declarado constitucional el matrimonio homosexual en 2007, lo anuló en noviembre del año pasado gracias a un referendo de voto popular, creando una tormenta jurídica.

Milk es una película que no deja de impactar, tanto por el contenido como por las actuaciones. La naturalidad con que James Franco y Sean Penn se desenvuelven como amantes deja boquiabierto a más de uno. Shock fue el único medio colombiano que estuvo presente en la premier mundial de la película en San Francisco y que pudo sostener una conversación con el actor James Franco, quien además de su magistral actuación en este drama se desempeñó con bastante acierto como un adicto a la marihuana muy cómico en Pineapple Express.

Shock: James, nuestra primera pregunta es muy obvia porque es sobre algo que todo el mundo quiere saber: ¿cómo se preparó para interpretar a un gay y realizar escenas románticas con otro hombre de manera tan natural?

James Franco: No tuvimos ninguna clase de preparación y usualmente no ensayo las escenas románticas ni los besos apasionados, ya sea con un hombre o una mujer. En un punto dentro del proceso de grabación, cuando llegó la hora de rodar las escenas en que Sean y yo vivíamos juntos en un apartamento, me hice a la idea de que lo conocía desde hacía cinco años e iba a ser como estar con un compañero de cuarto muy famoso. Cualquier actor joven siente un gran respeto por el trabajo de Sean Penn, y mientras filmamos esas escenas, lo que hice fue tratar de transferir esa admiración como actor hacia él y mostrarlo como si fuera un sentimiento romántico, supongo.

Pero, confiéselo, ¿fue incómodo o intimidante?

Fue divertido eso de besar a otro hombre... cuando en realidad no eres homosexual. Es algo que no deja de hacer sentir incómoda a la gente. De hecho en el guión original no aparecen una o dos de las escenas de besos que hicimos, esas se dieron en el transcurso del rodaje, y Gus (Van Sant) decidió filmarnos en una calle como por un minuto… creo que utilizó toda la toma en la película. Esas escenas le dan peso y credibilidad a la historia y las hicimos con esa intención. Pero estar grabando una escena romántica de este tipo con 200 ó 300 personas mirando cómo lo haces, no deja de ponerte nervioso.

Dejando de lado el sexo y los besos apasionados con otro hombre, ¿siente que interpretar a un chico homosexual le sirvió para mostrar su capacidad como actor? ¿Fue también un desafío personal?

En la decisión de aceptar el papel  tuvo mucho que ver la gran admiración que siento por el trabajo de Gus van Sant. Aún antes de saber que iba a rodar esta película respetaba el trabajo que realizó en filmes como Drugstore Cowboy y My Own Private Idaho, con River Phoenix. Desde que decidí meterme en la actuación, siempre quise que me dieran un rol que fuera como el que tuvo Phoenix en Idaho. Formar parte del elenco de Milk es un legado histórico, tanto por los hechos reales como para la cinematografía. Decidir hacer un personaje de soporte tan importante como éste es la mejor manera de dar mi aporte profesional como actor.

Vea el resto de la entrevista en nuestra edición impresa

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