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Jim Carrey: 'no soy un comediante'

Por
Redacción Shock

Es un cómico natural, aunque quiera negarlo. Cuando habla, hace chistes y voces y gestos y muecas, justo como sus personajes más clásicos. James Eugene Carrey, el canadiense de 49 años que saltó a la fama personificando al más bizarro de los detectives, el detective de mascotas Ace Ventura en 1994, es un cómico nato. Y uno de los más recordados en Hollywood en los últimos años.Sin embargo, a Carrey no le gusta que lo reconozcan solo como comediante.

Además de payasadas en filmes como La máscara, Tontos y más tontos o Mentiroso, mentiroso, también se ha destacado por roles más dramáticos, como el de 'El Show de Truman' o el más notable en 'Eterno resplandor de una mente sin recuerdos', dando cuenta de que sus cualidades histriónicas van más allá del chiste y la pantomima.

Con una carrera de más de tres décadas que comenzó como la de muchos, como cuentachistes en la tarima de bares, hoy Carrey es, aparte de un reconocidísimo actor, un firme activista en contra de la depresión (condición que, admite, lo atormentó por mucho tiempo a comienzos de la década del 2000) y en favor de las familias de niños autistas (con su exnovia, la actriz y modelo Jenny McCarthy, quien tiene un hijo que padece esa condición, ha liderado, incluso, marchas en Washington D.C. para pedirles a los políticos la eliminación de ciertas sustancias tóxicas en las vacunas infantiles, de las cuales se sospecha son una de las causas de este síndrome). En sus palabras: “Si uno tiene la cara para hacer chistes y hacer reír al público, es bueno poder usar esa misma cara para mostrar que tras una gran carcajada, siempre hay cosas importantes que no son un chiste”.

Hablamos con el maestro, quien por estos días se encuentra protagonizando la película 'Los pingüinos de Mr. Poper'.Y esto fue lo que nos dijo.

Jim, usted es conocido por interpretar personajes fuera de lo común. ¿Cuál es el elemento principal que lo motiva a elegir un papel y no otro?

Trato de hacer cosas que me mantengan equilibrado en la pantalla. Me refiero a que si ahora hago algo que es dramático, busco que el siguiente proyecto sea una comedia, y viceversa. Quiero aprender más de mí mismo con cada nueva interpretación que hago.

¿Cuál es la percepción que tiene de usted mismo?

Bueno, si me pongo a pensarlo bien, es como cuando te disfrazas en Halloween. Es un fenómeno interesante, porque, por un día, tratas de ser lo que no puedes ser en tu vida cotidiana. Solo un día al año, cuando te pones un disfraz, intentas mostrar la parte irreconocible o no bienvenida de tu personalidad. Yo trato de hacer todo lo contrario. Lo mío es despojarme de todas esas máscaras que he tenido durante la vida e ir mostrando lo real, hasta que la gente me rechace totalmente.

¿En serio?

Tal vez, no lo sé… Hay ciertas cosas de mí que aún faltan por verse. Pero es bueno alejarse de vez en cuando de todas esas charadas de imágenes y ser simplemente uno mismo. A la hora de actuar, claro, interpretar un personaje u otro puede ser algo muy divertido.

Es común en su carrera recrear todo tipo de personajes inusuales…

Artísticamente me siento muy afortunado de lo que he hecho y logrado hasta hoy. Honestamente lo digo. El poder tener la oportunidad de jugar con personalidades tan distintas es una bendición. Desde 'Ace Ventura', pasando por 'Eterno resplandor' hasta 'Phillip Morris', me he demostrado a mí mismo lo que soy capaz de hacer. Y se siente bien saber que he sido aceptado interpretando cada uno de esos roles.
 
Sobre todo por las comedias…

No necesariamente. Más bien por los trabajos creativos. Y la creatividad es algo fundamental para mí. Yo no me considero un comediante. Yo sé que soy chistoso. Y puedo ser muy chistoso cuando quiero. Puedo prender ese interruptor y pasarla bien. Pero ante todo, soy un creativo, y me gusta fluctuar por las orillas de la creatividad. Por lo que espero que en un tiempo, a mediano plazo, pueda verse el resultado de la expansión de mi enfoque. Lo que sucede es que  hasta ahora he aprovechado sólo un ángulo de mi carrera, mi vida y mi arte. Ahora, por ejemplo, estoy comenzando a sentirme obsesionado por la pintura.

¿Y ha tenido tiempo para dedicarse completamente a ello?

Tengo un estudio en Nueva York para pintar. Mientras estaba filmando 'Los pingüinos de Mr. Poper', en mi tiempo libre andaba untado de pintura de pies a cabeza. Me puedo enloquecer frente a un lienzo de doce pies de alto, y me divierto enormemente haciéndolo. Espero tener lista una exhibición de mi obra para finales de 2012. Así que creatividad la hay y la tengo, por lo que no me voy a estar llamando simplemente un actor de cine, comediante o una etiqueta específica. Yo voy a seguir creando cosas y viendo hasta dónde puedo llegar.

¿Qué tanto le ha afectado la fama en su vida diaria?

Tengo limitaciones y desafíos, como cualquier otra persona. No hay diferencias entre nosotros. No me siento especial. Tal vez sí tengo un estilo de vida un poco más aislado de lo normal, pero no me queda de otra. Cuando decido salir a un sitio, a comer a un restaurante, hay que tener ciertas consideraciones. La otra vez fui a comer con una amiga, y al día siguiente la prensa salió diciendo que era mi novia. Yo ni siquiera la he vuelto a ver desde ese entonces. Así que, bueno, son cosas con las que tienes que lidiar, pero tengo una vida maravillosa de todas maneras. Una vida espléndida. No puedo ni debo quejarme. Pero es tan aislada… (risas). Es la parte dura de ser yo.

Pero muchos actores famosos viven realmente aislados. Usted tampoco llega a esos extremos…

Es que esos actores son locos. Yo trato de no serlo tanto. O al menos eso creo. Que no estoy tan loco.

¿Si una película suya no llega a ser un gran éxito, lo toma como algo personal?

No, yo solo lo tomo como algo personal cuando es un gran éxito en taquilla (risas), de resto no. No, pero hablando en serio, no creo en eso que llaman “fracaso” en el cine. Creo en procesos y lecciones, y en que hay que enfocarse en las cosas positivas. Entiendo que para los ejecutivos de un estudio esto es un negocio, pero al espectador hay que respetarle el gusto, y toda película tiene quien quiera verla Yo pongo siempre de ejemplo a Picasso. Es un artista fenomenal, pero si vas a ver sus obras, no puedes decir que todas y cada una de ellas te gusta tanto como las otras, porque estarías mintiendo. Es parte de la naturaleza del negocio. Obviamente quiero que todo lo que haga sea exitoso, y que el director de la película no tenga que irse a esconder en un arbusto por haber hecho un bodrio (risas), pero uno siempre tiene que meterle positivismo, y en estas cosas creativas el gusto siempre es subjetivo.

¿Se deja influenciar por otras comedias y comediantes?

Yo bailo al ritmo de mi propio tambor. Y pienso que una forma sabia de estar siempre fresco en cuanto a originalidad es no saber mucho sobre lo que los demás están haciendo. Por ejemplo, me encanta Chaplin, pero no soy un aficionado a Chaplin; así como no soy aficionado a muchos comediantes porque no quiero ser como ellos. Obviamente me siento influenciado por ciertos parámetros de varias figuras brillantes como Buster Keaton, pero siento que es precisamente gracias a esa inocencia de no querer saber cómo funcionan otras comedias que se mantienen la originalidad y la personalidad.