Se encuentra usted aquí

Juan Pablo Castiblanco

Por
Redacción Shock
Cada año la convocatoria de Premios Shock nos permite conocer las mejores propuestas musicales del país. Más allá de los resultados de las votaciones, un disco que llegó con bajo perfil y estuvo nominado como Grabación del año se convirtió en uno de mis favoritos del 2012: Paisajes, el segundo álbum de la banda barranquillera Cielito, antes Cielito Drive. Guardando las distancias, el recorrido por los doce cortes de este disco me recordó los viajes a los que me han conducido otros de mis favoritos, Re de Café Tacvba y Caribe Atómico de Aterciopelados, placas que se desplazan armónicamente entre distintos géneros que sorprenden canción tras canción, y que hacen que el recorrido completo por el álbum (acto que en los tiempos del sencillo y los mp3 parece estar condenado a la muerte) sea totalmente placentero. Con pizcas de post-rock, bossa nova, bolero, trip hop, dub y drum and bass, este trabajo representa uno de los productos más importantes de la música nacional de este año y merece una mejor difusión que la que ha tenido hasta ahora. 

Cada dos años, Bogotá es sede del Festival Iberoamericano de Teatro que en menos de un mes permite hacer un repaso de lujo por obras de todos los estilos: desde las más conceptuales y densas hasta las más ligeras e infantiles. En todo el medio, estaba un divertido espectáculo suizo de circo poético y de ensueño, similar a los shows del Circo del Sol, inspirado en la vida y obra del escritor ruso Antón Chéjov. Su director, Daniele Finzi Pasca, ya había venido en los dos festivales anteriores para presentar obras similares, Rain y Nebbia, por lo que ya se podía esperar de su trabajo uno de los picos del evento. Ocho actores en escena bailaron, cantaron, se contorsionaron, volaron e interactuaron con pantallas y juegos de luces en una de las obras que más público convocó en todo el Festival.

Poco o nada importó que uno de los desmadres más salvajes del 2012 fuera un martes (sin miércoles festivo) y a la salida de la ciudad. El dueto francés compuesto por Gaspard Augé y Xavier de Rosnay venía para promocionar su segundo disco, Civilization, y luego de haber publicado otro álbum y un documental que sintetizaban su acto en vivo (A Cross The Universe), todos sabíamos de sobra qué nos esperaba. Delante de una imponente escenografía que recreaba un monumental sistema de sonido y coronada por su emblemática cruz resplandeciente, este dúo se ubicó para mezclar todas sus canciones y poner a bailar a más de 10.000 asistentes que llegaron al Castillo Marroquín. Una necesaria y verdadera dosis de justicia. 

Una película: Una separación de Asghar Farhadi 
Me gusta que las películas sigan haciendo eco en la cabeza cuando terminen de rodar los créditos. Por la razón que sea, porque son muy chistosas, porque son preciosas visualmente, porque sirven como catarsis o terapia emocional. A veces, también me gusta que duelan, que revelen crudamente el mundo en el que vivimos. Un mundo injusto, condenado por nuestros actos, sin fronteras precisas entre el bien y el mal. Este año varias películas de este corte pasaron por nuestra cartelera (Tenemos que hablar sobre Kevin, Incendies y las colombianas Chocó y La Sirga), pero fue la ganadora del Óscar a mejor película extranjera, Una separación, la más contundente y demoledora. Una historia iraní sobre una pareja que sufre las consecuencias de un sistema regido por unos férreos dogmas religiosos. Un conflicto irresoluto.

Una expo: Ruta Circular
Por segundo año consecutivo, los jóvenes creadores bogotanos se unieron para organizar un refrescante evento que le dio la vuelta a las tradicionales y rígidas exposiciones en museos y galerías. El segundo fin de semana de octubre, mientras sucedían ferias masivas como ArtBo y La Otra, talleres y colectivos artísticos entre los que estaban La Agencia, M I A M I, Cooperartes y Si Nos Pagan Boys abrieron las puertas de los lugares donde pintan, dibujan, esculpen, editan videos, toman fotos o investigan, para que el público común y corriente entrara y conociera, en diálogo directo con los artistas, cómo son sus procesos creativos. Durante un par de días, el arte se despojó de poses e intermediarios y la ciudad pudo ofrecer a sus habitantes otra forma de recorrerla y entenderla.