Se encuentra usted aquí

La alegría de Digitalism

Por
Redacción Shock
A pocos días de su llegada a Colombia, y recién desembarcados del Holy Ship (un demencial crucero diseñado única y exclusivamente para la fiesta, donde se presentaron artistas como Justice, Boys Noize y Major Lazer, hablamos con Jens Moelle uno de los integrantes del dúo alemán. Aunque vienen de un país clave para la escena de la música electrónica, de donde surgieron pioneros como el compositor Karlheinz Stockhausen, el cuarteto robótico Kraftwerk o dj’s minimalistas y oscuros como Sven Vath, este dueto completado por İsmail Tüfekçi ha sido más identificado y ubicado al lado de agrupaciones francesas como Daft Punk o Justice por su sonido futurista e inevitablemente bailable. Con dos discos a cuestas y una participación el año pasado en la clásica serie de dj sets, DJ Kicks, Digitalism continúa en la senda de fusionar la crudeza rockera con una vasta parafernalia de beats y sintetizadores. Famosos por sencillos como “Pogo”, “The Pulse” o “Idealistic”, la banda llega a Colombia este 2 de febrero para presentarse en el Teatro Metropol.


Digitalism es una banda que, incluso desde su nombre, tiene un gran componente digital y electrónico. ¿Dónde queda el aspecto humano?
Sí giramos mucho alrededor de computadores, de hacer música en computadores. Comenzamos como dj’s, como productores, armando nuestro dj set, y luego ya éramos un dueto de electrónica. Pero va más allá de hacer música para discotecas. Finalmente Ismail y yo somos los que operamos todo esto. No estamos controlados por la máquina sino que la controlamos, y la usamos como instrumento. 

La música que hacen siempre induce al baile, a la fiesta, a la alegría. ¿Les interesa generar otros estados de ánimo u otras atmósferas?
El hecho de haber comenzado en el club, nos hace tener pasión por la música dance. Por eso, aunque hagamos una canción triste, igual la puedes bailar. Cuando estamos en el estudio sabemos que algo nos gusta cuando nos damos cuenta que estamos moviendo nuestra cabeza y nos dejamos llevar por el flow y el groove de la canción. Nuestra música, así como una pintura, es una imagen que tenemos en la cabeza y que sentimos la obligación de plasmar. La concebimos como una banda sonora; nos inspiran mucho los lugares en los que hemos estados, gente que hemos conocido, así que en el estudio tratamos de expresar eso. Las melodías siempre llegan primero, y luego decidimos si queremos agregarle líricas o que solo sea instrumental. 

Ustedes vienen de Alemania, país con una profunda historia de música electrónica. ¿Qué influencia tiene este legado en su sonido? ¿Se sienten parte de un estilo “alemán”?
Para ser honesto, no mucho. Tengo todos los discos de Kraftwerk en casa, por ejemplo, pero ellos son muy minimalistas y nosotros no somos muy fanáticos de crear ese sonido profundo. Nos influyó de manera indirecta porque nos introdujo en el mundo electrónico. Alemania nos ha marcado más por su cercanía a Escandinavia de donde han surgido grupos que suenan un poco más grande, como Royksopp o Björk, que son más atmosféricos y cercanos a una banda sonora. Nuestra música es así en algunos sentidos, algo melancólica por una parte.

¿Hay un lugar al que quieran llegar con su música, o simplemente van improvisando?
Siempre improvisamos. Cuando nos sentamos a hacer música tomamos nuestros sintetizadores y nunca sabemos a dónde vamos a llegar. No hay un plan maestro. Pero al final, entre más música haces, más tienes de dónde escoger. A veces tenemos cerca de 200 nuevas pistas o ideas, y tomamos las 10 que más nos gustan y las terminamos y pulimos y eso es lo que surge en un álbum. Creo que nuestra principal búsqueda, además de ser escuchados, es alegrar a la gente. Suena algo extraño pero es así. Cuando tocas tu set frente a 10,000 personas y los ves emocionados y alegres, es el mejor sentimiento del mundo. 

¿Cómo ha evolucionado su acto en vivo desde que comenzaron en el 2004 hasta ahora?
Ha crecido mucho. La primera vez que tocamos no sabíamos qué hacer porque no estábamos entrenados para tocar en vivo. Teníamos qué pensar qué íbamos a hacer con los computadores, qué iba en vivo, qué no, hasta que creamos nuestra configuración que ha ido creciendo con los años, en la que cada vez estamos más cómodos. Usamos la tarima para explorar. También ya tenemos un equipo humano más grande que nos acompaña para la producción. El show es versátil, no hacemos lo mismo en todos los lugares. Lo que vamos a tocar en Bogotá es la décima versión del espectáculo. Hace un par de años solo teníamos dos variaciones, teníamos un baterista que nos acompañaba, pero era más una recreación del álbum. Ahora es más futurista, con luces de neon, nos hemos librado de viejos sintetizadores porque no aportaban tanto al vivo. Esa configuración nos ha dado nuevas ideas y siempre nos divertimos mucho.

Ha hablado mucho de la importancia de la felicidad, de la diversión y de la alegría. ¿Esto es un reflejo de cómo son ustedes o es más bien una faceta aparte de su personalidad?
Es un reflejo de nuestras personalidades. Obviamente tenemos días malos, cosas pasan de las que aprendemos, pero no nos gusta odiar y albergar sentimientos negativos. Nos gusta pasar un buen rato, así nos sentimos y así creemos que la gente debería estar. Además creo que si estás de buen ánimo no te enfermas, es la mejor medicina del mundo.