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La 'Blancanieves popular' de Pablo Berger, favorita en Cartagena

Por
Redacción Shock

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La frase que dijo Pablo Berger en el escenario cuando su película Blancanieves ganó 10 premios Goya el pasado 17 de febrero define en esencia su propuesta: "Viva el cine libre".Un director sin complejos y bastante temerario, que tuvo la osadía de agarrar un cuento clásico y contarlo a su manera. Por esa razón su película está viajando por el mundo, dando cátedra de imaginación, o por lo menos de honestidad y compromiso consigo mismo, como debe ser el arte.

"Hay que hacer cine para ese público que está hambriento de historias, respetándolos y no dejando que el mercado se apodere de todo. Antes que director soy cuentista, por eso agarré el relato que se le atribuye a los hermanos Grimm, pero que en verdad ellos lo recopilaron de la tradición oral europea, y me sentí con la autoridad de no respetarlo demasiado", cuenta el director.

'Blancanieves' de Berger se sitúa en los años 20 en el sur de España y cuenta la historia de una bella joven con una infancia atormentada por su terrible madrasta, que emprende un apasionante viaje para liberarse acompañada por sus nuevo amigos, una tropa de enanitos toreros.

"Quería hacer una Blancanieves popular y darle un matiz políticamente incorrecto, que tuviera un lado oscuro y otro luminoso, porque para mí la vida es así. Con tantas versiones del cuento había que recuperar esa esencia oscura de los originales que Disney se encargó de volver rosa, sólo así podía darle una identidad,", afirma Berger.

Por eso el director, como si se tratara de una sinfonía musical utilizó el cuento como una melodía y le dio rienda suelta a la espontaneidad, tomando decisiones narrativas y estéticas como la de hacerla en blanco y negro y muda, fusionándola con elementos españoles como la tauromaquia.

" Los cuentos son un material maravillosos para hacer películas, te dicen lo necesario, pero te dan pie para improvisar, inventar tramas, subtramas y luego volver al cuento sin complicaciones. Para mi el cine es un viaje en el tiempo y todas mis películas son de época. Me gusta que el espectador cuando compre la boletas se sienta como en una máquina del tiempo y en  ese sentido el blanco y negro y la utilización de los códigos del cine mudo potencian este sentimiento", relata el realizador español.

La película, que duró ocho años en realizarse, surge de una serie de fotos del libro 'La España oculta' de Cristina García Noguero, en donde al director le llama la atención en particular la de unos enanitos toreros y decide a partir de ahí contar muchas historias.

"Siempre había querido trabajar con el blanco y negro porque es mucho más abstracto e íntimo. Es como volver a la esencia, te conectas más con el interior de los personajes, dice Berger, quien agrega que Blancanieves es una película para el público joven, porque la música es la voz de los personajes y es la verdadera protagonista. "Es curioso que se le llame cine mudo. Hay que romper tabues y el espectador debe arriesgarse".

Para su director los argumentos de sus detractores quienes la tachaban de falta de originalidad por las similitudes de su cinta con El artista en cuanto a la forma, y por volver al cuento de Blancanieves como muchas otras propuestas, no le quitan el sueño, porque para Berger no existe la diferenciación del cine de autor y el comercial, simplemente para él hay buenas y malas películas, y el público es el que se encarga de definirlo.