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La crónica festivalera del Estéreo Picnic 2012

Por
Redacción Shock

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11:30 a.m. – Entrada Zona F

Unas cuantas decenas de personas vestidas con botas, pantalones entubados, sacos vintage de lana, camisas de cuadros y gafas oscuras de marco blanco, tuvieron que sepultar sus looks bajo plásticos blancos, amarillos y rojos, que oscilaban entre los 1 y 5 mil pesos, porque la lluvia se convirtió en la primera asistente al Festival Estéreo Picnic 2012. A esa hora, el público estaba compuesto por tres nichos: los estudiantes universitarios que caparon clase ayer (que ojalá no pierdan materias por fallas), los papás y tíos de los miembros de las bandas que tocaban a primera hora, y los periodistas acreditados que también caparon oficina. “Yo alcancé a ver como 100 personas, sin contar las 800 o 900 que estaban comiendo chorizo al fondo”, declaró Juan Sebastián Sanabria, teclista de Resina Lalá, banda de punk “post-nuclear” bogotano encargada de inaugurar el Escenario Estéreo Shock. En la otra esquina, arrancando la acción del Escenario Picnic, los también bogotanos Globos de Aire comenzaban el día con sus finas melodías post-rock. “Tocar de primeros era un reto. Estábamos muy a la expectativa. No sabíamos cuánta gente esperar, y nos sorprendimos. Hubo más gente de lo que realmente esperábamos”, declaró Juan Carlos Torres, vocalista de la banda más familiar del evento, pues tres de sus cinco integrantes son miembros de la familia Torres.

3 p.m. – Hippie Market

Tanto la lluvia como la llegada del público al evento eran tímidas pero constantes hasta que a las 3 de la tarde el cielo se despejó y el sol comenzó a asomarse. Los dueños de los más de 30 puestos que compusieron el Hippie Market, curado por tercer año consecutivo por la feria de diseño independiente Las Puertas del Cielo, comenzaron a aumentar sus ventas de sombreros, bicicletas, discos, gafas, pufs, narguiles y hasta calzones. La zona de comidas también aumentó su flujo de hamburguesas, choripanes, calentados, paella, burritos, kebabs y postres. En los escenarios, Telebit (ganadores del Armando Quest), La Mákina del Karibe, De Bruces A Mí, Soundacity y Planes continuaron con la programación demostrando que este año el cartel nacional realmente incluyó a los actos de más alto nivel. Por su parte, la primera banda “internacional” (integrada por un español y un venezolano residentes en Colombia) del día se subió a la tarima para una descarga de rock y blues y una corrección del nombre con el que los presentaron en el cartel: no se llamaban Copyright, sino LeftCopy. ¿El motivo del cambio de nombre? Problemas de copyright con una banda canadiense.

4 p.m. – Parchaderos

Mientras el promedio de edad del público aumentaba considerablemente, Sergio Pabón, una de las cabezas del Estéreo Picnic, corría de lado a lado resolviendo detalles de última hora, mientras decía: “cada centímetro cuadrado de este festival es un orgullo para nosotros. También es un orgullo haber logrado reunir a Caifanes después de tanto tiempo”. Horas más tarde, los mexicanos se presentarían luego de 17 años de ausencia de los escenarios. Horas antes, los mexicanos se habían registrado en el hotel con nombres falsos, al mejor estilo de las viejas glorias del rock and roll. Mientras tanto, en el Escenario Estéreo Shock los paisas de Crew Peligrosos presentaban su hip hop funkero, con una elegante puesta en escena que mezclaba vientos y percusión en vivo y un show de breakdance.

5 p.m. – Escenario Picnic

El reggae nunca le falla a su público y el público nunca le falla a su reggae. Con Gentleman, banda liderada por un alemán que poca (poquísima) cara tiene de ser cantante del sonido jamaiquino, este género tuvo su cuota. La cálida reacción del público, que llenó la carpa  del Escenario Picnic, confirmó que fue una buena cuota.

6 p.m. – Escenario Estéreo Shock

El primer gran clímax del día no necesitó de una gigante orquesta o de un ejército musical para estallar. Tan solo un londinense de 23 años y un DJ desataron la locura colectiva entre los más de 4 mil asistentes que a esa hora ya estaban en la Zona F. Cantando éxitos como “Pass out” o “Written in the stars”, Tinie Tempah puso a todo el mundo a saltar con su combinación de rap, pop y electrónica, que en ocasiones recordó actos como BlackEyedPeas. Minutos después, en el otro escenario, los reyes del “suin romanticón” demostraron que una banda nacional puede ser fiel a su estilo y conservar elementos de la identidad colombiana, y aún así convocar miles de personas, ser del agrado de públicos de todas las edades y, en menos de un año (pues en la versión 2011 del Estéreo Picnic fueron los encargados de abrir tarima), ganarse un espacio en el horario triple A del cartel. Con ustedes, Monsieur Periné.

9 p.m. – Escenario Picnic

Los Caifanes, protagonistas de la portada de nuestra edición impresa de este mes, dieron un tremendo show ante un nostálgico público ansioso de cantar clásicos como 'Para que no digas que no pienso en ti', 'Miedo' y 'Aquí no es así'.  Además de consumar una de las presentaciones más esperadas de la noche, también fue el momento de cumplir con la clásica e infaltable colombianada en los conciertos: llevar una bandera tricolor con el nombre de la banda de turno impreso en la tela y entregarla al cantante para que la amarre a su micrófono. El preámbulo a este épico toque estuvo por cuenta de los hijos de la Sultana, Superlitio, y de una grata sorpresa para el público “picniquero”: Yuksek, un trío de electro-rock francés que con percusión en vivo, no dejo que nadie se quedara quieto.

11 p.m. – Escenario Estéreo Shock

Otro protagonista de nuestra edición impresa de este mes, TV On The Radio, se subió a la tarima para dar un concierto que apenas dejó tiempo para respirar. Rock con espíritu de free jazz, guitarras estruendosas, un bajo endemoniado, vientos sampleados y la estremecedora voz del nigeriano nigeriano-estadounidense Tunde Adebimpe pusieron la vara muy alta no solo para las demás bandas de esta versión del festival, sino para el perfil de los próximos invitados internacionales.

1:45 a.m. – Escenario Estéreo Shock

Uno de los momentos más esperados del día había llegado. La razón por la que muchos habían pagado la boleta, sonó dentro de la carpa, y su nombre era Kids. El himno hipster de hace un par de años fue interpretado en medio de un extraño concierto que parecía ser conducido por dos bandas diferentes: una, la MGMT dueña de hits como Electric Feel, Time to pretend o el mismo Kids; y la otra, la MGMT de su segundo disco Congratulations¸ menos preocupada por crear canciones pegajosas y más concentrada en volar, hacer ruido y que en ocasiones se despegaba de un público ansioso de cantar a todo pulmón sus odas a la juventud. En la otra esquina, mientras tanto, la máquina berbenáutica de Systema Solar logró robarse una gran cantidad de público que a esa hora de la noche (y con varios tragos en la cabeza), no querían ser testigos de un acto experimental, sino simplemente sacudir el esqueleto.

Epílogo

Luego de más de 12 horas de fiesta, el turno de cerrar las puertas llegó para Cassius y Los Amigos Invisibles, quienes ofrecieron una última dosis de sonidos fiesteros radicalmente diferentes: por una parte estaban las reminiscencias de una de las grandes de la escena electrónica francesa de comienzo de siglo XXI, y por otro, el sabor latino de unos venezolanos que sin prejuicios saltan de la salsa a la samba, al funk y al rock. Luego de más de 12 horas de fiesta, el Festival Estéreo Picnic volvió a pasar con creces el examen.