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La feliz trocha del Mesié

Por
Redacción Shock

Por: Nicolás Vallejo-Cano / @Nikovc 

Es un proyecto artístico en el sentido más ambicioso del término. Una máquina creativa alimentada por preguntas profundas sobre la música como artesanía, como emoción, como puente. Un chiste interno de refinación casi sociológica que burla y a la vez celebra percepciones comunes sobre lo culto y lo popular. Un grupo de ilusionistas, de investigadores, de amigos. Un accidente. El típico caso de unos chicos que se reunieron a “parchar y a hacer música” y que hoy, luego del boom inicial, no saben bien por qué todo el mundo está hablando de ellos.

Y es que todo ha pasado muy rápidamente.
Conocida por sus fans como “El Mesié” (en Facebook ya cuenta con una comunidad de casi 40 mil seguidores), Monsieur Periné es también una banda que desde hace casi un año y medio, luego de ganarse un concurso de Red Bull, viene invadiendo las arterias de Colombia con una mágica  fusión musical que ha sabido aparear el swing gitano o jazz manouche que brotó de Francia durante los años treinta y cuarenta de la mano de Django Reinhart (ese ritmo golpeteado que nos obliga a bailar como marionetas en anfetaminas) con aires populares latinoamericanos como el son, la cumbia y el bolero, dando a luz el “suin a la colombiana” o “suin criollo”.

Un sabroso e innovador sello sonoro.
Fundado en 2007 por una antropóloga y tres músicos, este combo es también la conjunción de cuatro obsesiones: ella, Catalina García, la que mueve las riendas y en vivo encarna un personaje coqueto que canta y baila como marioneta, es guerrera, brava y magnética; Santiago Prieto, el coronel que dirige la orquesta y en el escenario encanta al domar todo tipo instrumentos de cuerdas, es un neurótico musical; Camilo Parra, el de los vientos, es como un nueve: un goleador melodioso, vistoso y pirotécnico; y Nicolás Junca es como el George Harrison que, relajado y prudente, solo le importa dialogar con su instrumento: una guitarra que cuelga como un héroe del rocanrol cincuentero.

Todos son niños prodigio. Y apuestos.
El camino de su banda, esa misma que arrancó como una pura gimnasia de jazzeros, que afinó su propuesta “chisgueando” en cocteles y matrimonios y hoy es la indudable revelación de la escena, ha sido una sucesión de accidentes; pero, sobre todo, un esfuerzo calculado que ha buscado minimizarlos (¿o más bien aprovecharlos?).

Sin payolas (luego de Radiónica, que fue la primera en sonarlos, se pegaron en numerosas emisoras comerciales), jefes de prensa bombardeando correos con comunicados escritos en Comic Sans ni la mano invisible de viejos zorros de la “industria” (ante la creciente demanda de la banda de su hermano, Raúl Prieto, un empresario de flores sin noción alguna del negocio de la música, resultó ejerciendo la figura de mánager), Monsieur Periné ha tenido un florecimiento de ensueño: ha tocado en los más reputados festivales de jazz del país y hasta en el Factor XS; le ha abierto conciertos a ídolos masivos como Juan Luis Guerra y ha tocado junto a íconos hipster como los Kings of Convenience; ha hecho la música de una película: Mamá tómate la sopa; ha llenado plazas en Cali, Barranquilla, Cartagena, Bucaramanga y Medellín; y se ha hecho con dos de las medallas más codiciadas del medio: el Premio Shock 2011 a Mejor Artista Revelación y la Canción de 2011 en Radiónica por su hit La Muerte.

Su propuesta es amplia: cuidadosamente tallada, retro pero de avanzada, pop y a la vez popular, les ha servido para conquistar a los hijos y a sus padres, a los más alternativos y a los más comerciales. Con un hipnótico y emotivo show complementado en vivo por tres músicos monstruosos: Fabián Peñaranda, Daniel Chebair y Miguel Guerra, una imagen delirante diseñada por Alejandra Rivas, una finísima instrumentación ciento por ciento acústica (en vivo hay, entre muchos otros, contrabajo, violín, guitarras, charango, ukelele, timbales y guacharaca) y un cancionero poderoso (El suin romanticón, La ciudad, La muerte y La tienda de sombreros son coreados desde Bogotá hasta Nueva York), la banda ha llevado su “suin” a Estados Unidos (en el SXSW tocaron en el prestigioso showcase de Nacional Records, disquera líder de la alterlatina) y desde ya se prepara para su primera gira por México.

Y todo esto sin haber sacado un disco.

Con un corpus de canciones casi inédito, pirateado casi todo de YouTube.
Pero como ellos mismos lo han dicho desde sus redes sociales, #elsilencioterminó y por fin sale al aire su disco debut: Hecho a mano. Codiciado por disqueras grandes y pequeñas, coproducido por la banda y Felipe Álvarez, se trata de un trabajo que cumple una difícil tarea: capturar las sutilezas de la acústica de Monsieur Periné (la humedad de la madera, la tensión de la cuerda, el calor del cuero, la voz que es comedia y llanto) y darles un toque más “sexy”; retratar su evolución desde sus tiempos como grupo de covers (incluye sus versiones de Sabor a mí y Cucú) hasta sus días recientes de arriesgados estilísticos (La playa, por ejemplo, es un reggae-suin que, en términos de fusión, demuestra hasta dónde va la osadía de este parche); ser fiel a su directo, desde lo suave hasta lo bailable, desde lo conmovedor hasta lo épico; y, sobre todo, cumplirnos la promesa que nos ha hecho desde que nos vimos obligados a  aprender a pronunciar ese  “monsieur”: que será un clásico.

Con este paso definitivo, el mesié sella una primera etapa en la que a pulso y, sobre todo, a mano, ha abierto su propia trocha gracias a una efectiva arma de doble filo (que a un lado es eso que “ni es cuca ni es culo” y al otro esa “elegancia” que intenta negarlo) que también es una singular batuta con la que lidera la más fresca generación de música hecha en colombia.

Ustedes llevan juntos casi cinco años, pero comenzaron a emerger del anonimato hace casi uno y medio. ¿Qué estuvieron haciendo antes de eso?

Nico: Pura chisga.

Santi: Pura recocha y estudio, porque lo que está pasando hoy es el resultado de haber estudiado, que este man haya aprendido a tocar clarinete (señala a Cami), que este man haya aprendido a tocar guitarra (señala a Nico), que ella haya aprendido a cantar (señala a Cata).

Cami: Haciendo escuela. Esta banda, ante todo, ha sido una escuela. Nos ha puesto a oír, a indagar y a tocar de todo. A probar.

Cata: Y es que nunca nos hemos entendido como algo diferente a una banda. Ha primado ese deseo de tocar, de aprender, de investigar por encima de querer pegar. Ha primado pensar en la música.

¿Cómo era Periné al principio?

Cata: Al principio era más jazz porque estos manes estudiaban el género. Luego comenzamos a tocar bossa nova, son cubano, boleros, cosas así, hasta que llegamos al jazz gitano. Ellos tocaban  canciones de Django: estos dos (señala a Santi y a Nico) tocaban la guitarra como locos y Cami la flauta, yo casi no hacía nada (risas).

¿Y cómo ocurre la fusión entre el jazz gitano y los sonidos latinoamericanos?

Santi: Por accidente, la verdad.

Cami: Los percusionistas ayudaron mucho a definir ese sonido.

Santi: Realmente el sonido Periné existe desde que hay una batería y una percusión latina. Es que antes no era música para bailar, era más como para amenizar cocteles.

Eso es algo que pocos saben, pero mientras Monsieur Periné se proyectaba como banda en la escena musical,  trataba de salir a flote como  empresa gracias a la "chisga": a los toques en cocteles, matrimonios, corporativos. ¿Cómo ha sido esta experiencia?

Santi: La chisga ha sido nuestra escuela. Ahí uno aprende de sonido en vivo, a pararse, a moverse, a tocar afinado…

Cata: A que la gente le pare bolas.

Nico: Y eso también ha sido muy bueno porque nos pagan. Y con esa plata hemos pagado todo: desde los instrumentos hasta el vestuario, el disco...

¿En cuántos eventos privados ha tocado Periné?

Cata: ¡Uf, muchísimos! Solo el año pasado hicimos como 63 conciertos, y de esos póngale que 40 fueron cocteles.

Nico: Cuando arrancamos, nuestro fuerte era son, bossa y gipsy jazz.

Santi: Por ahí hay unas tarjetas que Camilo mandó a hacer. “Monsieur Periné: jazz, bossa nova, son cubano”, decían.

Cata: Sí, salía un muñequito tocando flauta (risas).
(Todos ríen).

Bueno, volviendo a lo que estábamos hablando: ¿cuál es el momento de quiebre de la banda?

Cata: Yo creo que cuando ganamos el concurso de Red Bull “El Ensayadero”, a finales de 2010.

Santi: En ese tiempo no teníamos baterista. Miguel, nuestro percusionista, tocaba el cajón. En ese concurso nos tocaba enfrentarnos a cinco bandas y cuando oímos las pruebas de sonido nos dimos cuenta de que sonaban gigantes. Entonces para ese toque surgió la necesidad de sonido, de darle una base más fuerte a la banda, entonces le dijimos a Miguel: “Súbase a la batería y péguele a ese bombo con toda”. Ese día esa vaina sonó más grande, entonces desde ahí dijimos: “¡Mierda! Esto tiene que ir por ahí”.
 
¿Entonces se ganan Red Bull “El Ensayadero” y qué pasa?

Cata: Ese día, Alejandra Rivas (la actual mente  creativa detrás de la imagen de la banda) estaba haciendo el montaje del evento. Ella me ayudó a organizarme, me prestó un cinturón, me ayudó con una falda… me acuerdo que hablábamos con ella en el baño y me decía: “¡Ustedes dan para hacer unas cosas muy locas, van a ver que se van a ganar esto!”. Y sí. El premio del concurso era tocar en el Estéreo Picnic, entonces pensamos: “¿Qué vamos a hacer? A esa tarima no podemos llegar con el formato que tenemos y tampoco vestidos como si fuéramos a rumbear o a la universidad. Tampoco podemos llegar sin haber lanzado antes al menos una canción”. Entonces de ahí salió la idea inicial de lo que es hoy nuestro show y el primer sencillo que lanzamos: La muerte.

¿Y qué pasó luego?

Cata: En diciembre, antes de irnos de vacaciones, se habló sobre la imagen. Nos reunimos con Alejandra y ella nos puso a hacer un taller que diseñó sobre identidad para comenzar a trabajar esa parte. Como también había que trabajar en el diseño gráfico de la banda, contacté a Jose Arboleda (actual ilustrador de Periné), ya conocía su trabajo y me encantaban los dibujitos que hacía. Y así comenzamos a desarrollar el concepto artístico entre Alejandra, Jose y Periné.

¿Y la producción musical?

Cata: Estuvimos trabajando con un productor para grabar. Él estaba proponiendo muchos cambios radicales en la banda como cambiarnos el nombre, que le metiéramos unas bases electrónicas… él se imaginaba otro proyecto, más hacia el lado del electro swing. Esto generó hasta conflictos entre nosotros porque teníamos mucho afán de definir hacia dónde nos íbamos a ir en términos de sonido.

¿A medida que afinaban el concepto (en cuanto a sonido, puesta en escena, imagen) no comenzó a dispararse la banda también?

Nico: A escala musical, sí. Cuando decidimos que no era electrónica, sino acústica.

Cata: Sí, lo que comenzó a aclarar la vaina fue haber decidido tener al jazz manouche presente. Eso y los instrumentos. Que fuera una cosa acústica.

¿Por qué escogieron al gipsy jazz como base?

Nico: Inicialmente nosotros queríamos hacer un grupo de jazz manouche. Esa siempre fue la base. Y sabíamos que por ahí podía pasar algo porque nadie más tocaba ese estilo.

Cami: Y es que es lo que más pega, hace bailar desde un chino hasta un viejito.

Detrás de la música de Periné se percibe una profunda investigación musical que por momentos toma aires académicos. ¿Hay algo de eso?

Santi: Sí, claro que hay investigación musical, por ejemplo, en saber tocar bien gipsy jazz, en preguntarse cómo se pueden hacer fusiones, cómo es el bajo del vallenato… para todo eso hay que oír, aprender, extraer, abstraer y poner en práctica. Eso sí hay que hacerlo y hay que hacerlo con cierto rigor académico. En este caso, cuando es experimentación, detrás hay mucha investigación. Probar. Echarle al plato a ver qué. ¿Mucha pimienta? Sí, entonces sáquele… Es como cocinar, un poco.
 
Cami: Creo que el plus de nosotros es que a todo este estudio le hemos metido el estilo propio, aprender el gipsy, pero también deformarlo un poco. 

-Si quiere leer la entrevista completa puede hacerlo en la edición impresa del mes de mayo.

CONCURSO

Si quiere asistir al lanzamiento el próximo 20 de junio en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo y todavía no tiene la boleta, tiene dosposibilidades:

1.  Si compraron el disco 'Hecho a mano' de Monsieur Periné en preventa pueden redimir en los sitios autorizados el cupón que viene dentro (en el cupón dice dónde pueden hacerlo), hay 500 boletas para el lanzamiento.

2. Enviar un correo a Concursoshock@gmail.com con el asunto: MESIE diciéndonos el nombre de las 12 canciones que componen 'Hecho a mano' y los colores que utilizan para resaltarlas en el formato físico (El álbum). Debe seguirnos en nuestras redes sociales para entarse si es uno de los Shock Invitados (Twitter: @Shockcomco y Facebook/shockcomco) y adjuntar los siguientes datos:

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PRIMEROS SHOCK INVITADOS (BOLETA DOBLE)

-María José Rojas
-David Moncada Varela
-Diego Cordero
-Juanita Lopez 

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-Catalina Gutiérrez
-Ángela Sarmiento
-July Katherine Mosquera