Se encuentra usted aquí

La más fea

Por
Redacción Shock
El pasado miércoles, cuando Evenpro anunció oficialmente que el concierto de la banda norteamericana Nine Inch Nails en Colombia se cancelaba, la página web de la empresa organizadora fue hackeada y dos frases se repetían textualmente en su home principal: “Evenpro sucks!!!”, “NIN cancelado por la estupidez de Evenpro”. Días antes, el rumor de la cancelación ya arrojaba todo tipo de comentarios en blogs y algunos foros en Internet, donde el nombre del empresario Alfredo Villaveces, de Evenpro, no corría mejor suerte que la del site de su reconocida marca: insultos, reclamos airados y hasta amenazas. La llegada del comunicado oficial no cesó el chaparrón de críticas contra Villaveces y Evenpro, y el estado del tiempo en la anunciada “lluvia de conciertos” en Colombia dejó ver su primer cambio de pronóstico. Para el organizador -sin duda uno de los gestores que abrió el camino para que el país hoy sea paso obligado de artistas internacionales de todo tipo-; el ojo del huracán no es otro que el desconocimiento que existe sobre lo que implica traer un artista y cuál es el escenario real en que se debe mover un empresario. Desde que el “boom” de conciertos llegó a los medios mucho se ha dicho de las extravagantes exigencias de los artistas o de sus proezas en la música, pero poco de las exhaustivas requisas de la policía que retrasan el comienzo de los espectáculos, o por qué los empresarios se han visto obligados a llevarlos a centros comerciales en la afueras de la capital, siendo un negocio que afianza a Bogotá. En conversación con Shock, Alfredo Villaveces incluso deparó en que la gente obvia hasta lo más lógico, como que “a un mes del show a mí no me conviene cancelar”. Para el concierto de Nine Inch Nails (que se realizaría en el outlet de Bima el 12 de octubre y que según el comunicado también canceló sus dos fechas en Brasil por dificultades técnicas), el empresario había vendido dos mil boletas certificadas en preventa y estaba seguro de que iba a llevar dos o cuatro mil personas más. “Como pasa con casi todos los demás artistas, dependíamos de una gira y de una logística que es manejada por ellos, y si a esa logística se le caen sus shows en otros países cancelan todo y no vienen a Colombia. Además, cuando un grupo o artista viene no sólo viajan los cuatro músicos, como en el caso de Kylie Minogue (que se presenta en el Parque Jaime Duque el 1 de noviembre) viene un staff hasta de 70 personas”. Según Villaveces, quien antes de los cinco años que tiene Evenpro en el mercado nacional estuvo detrás del éxito de conciertos como los de Guns N’ Roses y Metallica y recientemente en los de Iron Maiden y Muse; los artistas deben pagar sus tiquetes de avión y las toneladas de equipos que llevan consigo “y la oferta que uno hace como empresario entonces entra a ser parte de una cuenta que no es individual sino que hace parte de un tour”. Y la gira, según él, “puede flaquear y caerse por todo. Simplemente porque se volvieron caros los tiquetes, o porque el artista, como pasa con Madonna, quiere que el otro año en las estadísticas de su gira todas las fechas aparezcan marcadas como ‘sold out’. Ellos (Nine Inch Nails) lo reconsiderarían si les hago una nueva oferta económica, pero eso subiría el costo de las entradas o implicaría buscar un lugar con más aforo o un sponsor, que en este caso no lo tuvimos, ni siquiera de un millón de pesos. Explíquele a un patrocinador qué es Nine Inch Nails. A riesgo mío, sólo cuento con la venta de las boletas”. Las cuentas del empresario “Todos los conciertos grandes los hemos traído nosotros y sumando la de Nine Inch Nails sólo hemos tenido tres cancelaciones: Lenny Kravitz, que canceló la gira completa, y Hillary Duff, por laringitis. En este negocio se trabaja con artistas que son humanos y que también se enferman. Existe una fuerza mayor”. “Yo, como empresario, no controlo la hora en que se abren y se cierran las puertas de un concierto. No controlo las consolas de sonido y ni siquiera la duración del show. La función que yo manejo es que la gente ingrese y que exista un personal que recibe las boletas. Por funciones de la Policía yo tampoco respondo, pues mi negocio no es quitar correas ni hacer requisas. Yo vendo boletas y presento espectáculos”. “Las requisas las hace la Policía y yo soy uno de los que más pelea contra eso. En un concierto de Miguel Bosé no requisan a nadie, pero como mi público es rockero y es ‘satánico’, le quitan los cigarrillos, el agua y hasta las llaves del carro. Y lo único cierto es que tenemos un público educado y fascinante con el tema del rock, entregado a un solo sentimiento y una sola energía”. “Yo no me estoy excusando por todo, obviamente tenemos errores. Pero a mi no me conviene cancelar. Si las boletas no se venden y yo cancelo, el artista me cobra. ¿Cuál es la estupidez mía? Yo pierdo la plata de promoción, les parezca o no una porquería, y el sitio me cobra por haberlo reservado. Y si pierdo plata, ¿por qué voy a querer cancelar a un mes?”. “El público me ha respondido y por eso sigo. Pero me parece injusto lo que está pasando conmigo”. Alfredo Villaveces OSPINA OPINA Juan Pablo Ospina, empresario responsable del regreso de Soda Stereo a Colombia y quién traerá a nuestro país a Andrés Calamaro y Maroon 5, entre otros artistas, habló acerca de lo que hay detrás de los grandes conciertos en Colombia. Sobre las cancelaciones en Colombia Para traer un evento se firman contratos y se hacen depósitos de dinero para que la gente pueda estar segura que el concierto se va a realizar. Sin embargo, hay variables externas que no son responsabilidad ni del empresario ni del artista, como enfermedad de los músicos, los cambios de fechas en algunas plazas de las giras o la situación social y política de la ciudad que recibirá el show, que en muy contadas ocasiones, obligan a cancelar los eventos. Sobre los ‘big names’ en el país Artistas de la categoría de Madonna, U2 y Rolling Stones exigen para sus presentaciones estadios o coliseos de buen tamaño que les den la seguridad para asistentes, producción y artistas. Mientras en Bogotá se siga pensando que el Campín es el único estadio del mundo que se daña con conciertos los verdaderos ‘big names’ no van a venir”. Sobre la diferencia de carteles con el resto de la región Los impuestos que se pagan en Colombia son de más del 30% del evento mientras en países como Chile y Argentina se acercan al 5%, adicionalmente la empresa privada no se da cuenta del potencial que se tiene y mientras en el resto de la región se patrocina hasta el 80% de los eventos acá los patrocinios son irrisorios y sin embargo se ha logrado traer grandes artistas de la escena mundial y cumplir. Sobre la garantía de los empresarios para los shows Nosotros ofrecemos todas las garantías, firmamos contratos, pagamos sumas en publicidad y lo que menos queremos es que se pierda la ilusión y las horas de trabajo. Si se presenta algo fortuito que se sale de las manos, Villaveces, Leyva y me incluyo, los empresarios serios de este país, regresamos todo a le gente”.