Se encuentra usted aquí

La República de la Alegría de Cinemacinco

Por
Redacción Shock

Tino Núñez, Alejo Álvarez y Álvaro Bonilla dicen que son vallunos, pero más allá del acento que los delata y los pone a hablar de “ve” y “vos”, el sonido de las canciones de su CinemaCinco se cuece en diversas geografías. Su álbum debut, República de la Alegría, es todo un collage de salsa vieja, son cubano, bolero sangroso, canciones de balneario y rock con saborizantes citadinos. Una receta tan propia que ellos mismos la definen como “gozaderapopularock”.

Consolas, computadores y un armario recubierto con espumas, convertido en cabina de grabación, ocupan la sala de la casa de Tino, quien además de cantar, lideró el proceso de producción del disco: “buena parte se ha hecho acá, al ritmo de nuestros quehaceres domésticos. Por eso, tiene ese feelin’ caserito”.

Alejo, el guitarrista, es también conocido por presentar Supertónica, el programa musical del canal Telmex. Desde esta tarima privilegiada, él ha mirado con lupa a centenares de bandas y a la misma industria musical para definir el carril por el que iba a transitar su grupo. “Optamos por no inscribirnos  en esa lógica en la que vos tenés que contar con una disquera para sacar el disco. Nosotros decidimos inventarnos nuestro propio modelo de producción”, resume él, mientras que Tino lo complementa: “Antes, solo las disqueras elegían los contenidos. Ahora, la tecnología nos permite ser tan naturales como queramos ser”. Y sí. Este CinemaCinco es un espacio para contar historias cotidianas, recordar paseos a la orilla del río y, claro, para recuperar la herencia musical de padres y abuelos. “Uno a veces es un man que viene de Palmira, otras veces es un man despechado, otras veces quiere rumbiar”, dice Alejo, para explicar los matices del álbum.

La trayectoria de este grupo, formado en el 2007 en una esquina del barrio Teusaquillo al calor de pizzas y sancochos, también refleja su continúa curiosidad sonora. “Arrancamos siendo un proyecto medio electrónico hasta que llegamos a esto, y no fue algo impartido, sino que nos dimos un tiempo y tuvimos paciencia. Esta música nos permite ser más honestos con nosotros mismos”, cuenta Álvaro. La ruta de navegación que los trajo hasta este punto se dividió en estudios de grabación y en reflexiones personales. Tino, que trabajó durante un tiempo en la escena musical miamense, confiesa: “hay que mirar más pa’dentro y no tanto pa’fuera, hay que tratar de entender quiénes somos como latinoamericanos”. Luego de vestir camisetas negras y pantalones apretados, tratar de imitar lo que sucedía más allá de la frontera y conocer los horrores de las fórmulas comerciales, era claro que había llegado el momento de contar su propio cuento.  

Su devoción por lo popular los hace adoptar ocasionalmente un formato “serenatero”. Armados de palos, guitarras y carrascas, los Cinema Cinco se toman una tienda y, en medio de guaros y cervezas, de vez en vez, cambian toda rigidez o vanidad musical por un contacto mas auténtico y natural con la gente. ¿Y por qué?

Porque la gozadera es la única ley absoluta en su República de la Alegría.

¿Qué es la República de la Alegría?
Tino Núñez
“Es un imaginario donde, por encima de todo, prima la buena onda.
Una alternativa para gente desesperanzada”.

Alejo Álvarez
“Es un estado de ánimo. Un espacio donde uno puede vivir como quiere. Es nuestra propia república independiente”.  

Álvaro Bonilla
“En la República de la Alegría retratamos lo divertido de cada momento de la vida. Desde pagar un recibo hasta dar vueltas por la calle”.

Ingrese al perfil de Cinemacinco en Mi Música