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Las frases que resumen el 2014

Por
Redacción Shock

Por: Juan Pablo Castiblanco R. // @KidCasti

A todos nos ha pasado. En algún momento eufórico, festivo y, por qué no, alicorado, la boca se abre y de ella emanan palabras que ojalá jamás se hubieran dicho. Imprudencias, verdades duras y crudas, confesiones o chistes incómodos, surgen en el momento menos esperado. Algunos tenemos la fortuna de que estas balbuceadas ocurren sin cámaras ni micrófonos a la vista (aunque en la era de los smartphones, ¿quién está a salvo?), pero otros corren con la desgracia de abrir los labios con un periodista al frente y por ende, ante el inmenso y oscuro mar que son las redes sociales.

Por eso, como Jon Lee Anderson, el célebre y reputado periodista de The New Yorker dice:

“Las redes sociales son como un gran basurero”.

Eso mismo debe pensar el papá del reggaetón Daddy Yankee cuando vio las reacciones a su contundente pero incomprendido análisis musical:

“La música clásica es mala porque le gustaba a Hitler”.

Lo cierto es que no a todos los que salen con tremendas sentencias les van tan mal. Daddy Yankee se las tira de polémico y medio mundo le cae encima. Pero si el que sale con una frase que en plena Edad Media le hubiera significado la hoguera o el empalamiento, es el físico Stephen Hawking, pues no pasa nada. Aprende Daddy:

“Dios no existe”.

Lo mismo sucede con temas sensibles como el matrimonio. Si un comprometido sale con una frase contra las relaciones amorosas, lo tratan peor que el Procurador Ordoñez a Petro. Por eso, si usted va a hacer chistes en una boda, procure ser el Papa Francisco, para poder decirle a las parejas cosas como:

“Hay que tener valor para casarse hoy en día”.

El arrepentimiento, por su parte, es una de esas lindas actitudes que todo el mundo quiere ver en una persona, y más si es en público. Pero hay arrepentimientos de arrepentimientos. Si después de sacarle el jugo a un niño mago durante más de una década, exprimirle regalías por libros, juegos, películas, parques de diversiones, vasos, platos, piñatas para geeks y hasta escobas voladoras, lo mejor es ser agradecido y ahorrarse el arrepentimiento. Lo mejor, es no ser como la escritora de Harry Potter, J.K. Rowling, y salir con perlas como:

“Fue un error que Harry Potter no se enamorara de Hermione”.

O si después de que Luis Suárez mordió a Giorgio Chiellini durante el Mundial, con más ganas y fuerza de las que uno muerde un pan francés viejo, y sale con una frase de prekinder como esta, nadie se lo cree:

“Me arrepiento profundamente. Pido perdón a Giorgio Chiellini y a toda la familia del fútbol”.

El fútbol este año fue fuente de varias lindas máximas. Desde el #yeragoldeYepes, más trillado que los jingles de Café Águila Roja, hasta finísimas oportunidades de sacarse espinas históricas y profundas. Por ejemplo, Shakira aprovechó para desquitarse de alguna vez que Piqué no bajó el baño o se fue de la casa sin lavar la loza, declarando en público:

“Si él no llegó a la final, yo sí”.

O Diego Maradona, que aprovechó para escribir un capítulo más en la eterna rivalidad futbolística entre Argentina y Brasil, al decir, luego del histórico Alemania 7 – Brasil 1:

“Brasil, decime qué se siente”.

Por su parte, representando a todos los empleados lambones con su jefe, el gran James soltó este piropo futbolero a su patrón:

“La diferencia entre Cristiano y el resto es abismal”.

Y para cerrar la sección deportiva y pasar a la política, llega el presidente hipster de Uruguay José “Pepe” Mujica para decir en voz alta lo que todo el planeta piensa en voz baja:

“Los de la FIFA son una manga de viejos hijos de puta”.

Los políticos dan para toda una enciclopedia de grandes frases. El premio Álvaro Uribe Vélez a la impertinencia, imprudencia y desfase de época, que en otros años tenían asegurados José Obdulio Gaviria, Fernando Londoño y Pacho Santos, este año se lo lleva la artista revelación María Fernanda Cabal. Dentro de su gran repertorio, la medalla de oro fue para el trino que lanzó luego de la muerte de Gabriel García Márquez, refiriéndose a una foto en la que el escritor aparece junto a Fidel Castro. Este fue el caption de Cabal:

“Pronto estarán juntos en el infierno”.

Afortunadamente no toda nuestra clase política parece haber quedada criogenizada en el siglo XVIII ni le teme al castigo comunista. Algunos, como el ministro de salud Alejandro Gaviria, han entreabierto el camino a la modernidad al afirmar:

“En muchos aspectos fumar marihuana es más seguro que consumir alcohol”.

Pero, como siempre, las ideas más progresistas no las registran políticos, sino los ciudadanos que lideran las grandes transformaciones. En uno de los discursos más célebres y replicados del 2014, Emma Watson, la popular Hermione, dijo en plena asamblea de las Naciones Unidas:

“Tanto hombres como mujeres deberían permitirse ser sensibles. Tanto hombres como mujeres deberían permitirse ser fuertes. Es momento que percibamos el género como un amplio espectro, en vez de dos ideales opuestos. Si dejamos de definirnos por lo que no somos, sino por lo que somos, podremos ser más libres”.

Con menos heroísmo y alegría, pero con mucha dignidad, la estadounidense Brittany Maynard dejó un mensaje sobre su deseo de ser sometida a la eutanasia el pasado 1 de noviembre:

“Adiós a todos mis queridos amigos y a familiares que amor. Hoy es el día que elegí para irme con dignidad ante mi enfermedad terminal, este terrible cáncer cerebral que se ha llevado tanto de mí”.

 Y por su parte, un revolucionario de siempre como René Perez, el Visitante de Calle 13, siguió en su ideal de sacudir la industria musical y discográfica. Su invitación para sus fanáticos sobre su último disco, “MultiViral”, fue:

“El disco está a la venta, pero si no tienen plata, pues lo piratean. Esa es la propuesta de nuestra disquera, que quizás se va a la bancarrota pronto”.

Y, cómo dejar por fuera esta, que por su excesivo uso no la podemos atribuir a una sola persona sino a todo un gremio que tiene a Bogotá bien jarta. Es el popular:

“¡Yo por allá no voy!”