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Lenny Kravitz en blanco y negro

Por
Redacción Shock

Él mismo es el producto de una revolución. Y de una revolución americana. Del matrimonio entre la negra más negra y el blanco más blanco en los calientes 60 de las Panteras Negras, de Martin Luther King, de Mohamed Ali: de una preciosa estrella de televisión llamada Roxie Roker (protagonizó la sitcom The Jeffersons) y un prestante empresario judío, Sly Kravitz.

Hijo del amor que todo lo vence, que siempre se hace más fuerte ante el obstáculo, en 1989, luego del rechazo de múltiples disqueras que no encontraban su música lo suficientemente “negra”, quien fuera conocido hasta entonces con el alter ego de Romeo Blue, un Prince romántico, ultrarrockero y aterciopelado que desde los 15 años le dijo a la vida “música o nada”, sacó un contundente primer disco llamado Let Love Rule, con un himno homónimo que lo convirtió en promesa de inmediato.

A ese disco lo siguió otro mejor, Mama Said (1991), y luego uno aún más contundente, Are You Gonna Go my Way (1993), con un sencillo arrasador, homónimo también, que llevó su música a las gargantas de la masa y lo convirtió en un favorito de la radio. Una música retro y vintage por naturaleza, que toma elementos de funk, rock, soul, r&b, pop y demás para cantarle al amor y a la libertad, para reflexionar sobre una paradoja llamada “América”, que a veces también es una metáfora.

De ahí en adelante hasta hoy, Lenny ha sido asunto de otra galaxia: con nueve discos de estudio bajo el brazo, decenas de premios (entre los que se cuentan cuatro Grammy), varios número uno y sociedades musicales con nombres como Madonna y Mick Jagger, Kravitz, ícono de culto en el mundo de la moda e indudable prodigio musical (en estudio, se da el lujo de grabar todos, o la mayoría, de los instrumentos en sus álbumes) es un genuino clásico americano. Su revolución: la de siempre. La del amor y la de la paz. Lo demás que se vaya al diablo.

El que está promocionando es su noveno disco de estudio. ¿Es el mejor de todos los que ha hecho?

Defiendo y amo todo lo que he hecho, de otra manera jamás lo hubiese sacado adelante; sin embargo, hay algo en este álbum que realmente me toca, siento que realmente representa dónde he estado, dónde estoy y hacia dónde voy, algo que, de cierta manera, completa el círculo. Estoy muy contento. Muy satisfecho creativamente.

Háblenos sobre el título del disco: Black and White America. ¿Por qué se llama así?

Para mí, realmente, Black and White America refleja mi vida, quién soy, cómo crecí, lo que viví de niño, la situación de mis padres, sobre todo, que eran una pareja interracial en los 60 tempranos. Aborda el tema de dónde estamos hoy como nación. La canción homónima fue inspirada por un documental que retrata a un grupo de americanos atascados en viejas creencias, que por supuesto no aprueban la dirección que ha tomado Estados Unidos, que tengamos un presidente afroamericano… en fin. Gente llena de odio que, incluso, ha llegado a manifestar que tiene planes para asegurarse de que el presidente no viva por mucho tiempo más.

Para una persona que no piensa en términos de raza como yo, lo que más me impacta es descubrir que aún hay gente que piensa así. Por supuesto, yo sé que hay gente que piensa así, pero verlo en televisión de cierta manera me sacudió, me hizo reflexionar. El coro de la canción tiene que ver con Martin Luther King y con mis padres, lo que ellos han tenido que lidiar.

Black and White America fue grabado en París y en las Bahamas, los dos lugares donde usted vive. ¿Qué tan especiales son estos sitios para usted?

Lo que hace a las Bahamas especial es, primero que todo, que de ahí es la familia de mi madre, entonces de cierta manera también fui criado ahí, pues iba mucho de visita. Es un lugar donde me siento muy cómodo. Vivo en una isla, en un pueblo muy pequeño, y allí me ven como un local más. Es muy saludable estar en un lugar donde los otros no proyectan imágenes sobre ti basadas en la fama y eso. Se trata de la existencia diaria. Muy simple. Allí, además, construí un estudio de grabación increíble, que tiene todo lo que siempre deseé. Es mi hogar. París, por otro lado, es lo opuesto a todo eso, porque en las Bahamas vivo en un tráiler, en la playa, haciendo música, comiendo lo que el jardín o el mar te puedan ofrecer… Cuando voy a París es todo muy diferente. Vivo en una casa de ciudad y voy cuando quiero tener un feeling más cosmopolita. Cuando quiero ir a museos, galerías de arte, comer fino, tomar vino, ir a la ópera o al ballet. Entonces digamos que los dos lugares se equilibran muy bien entre ellos, y son dos extremos que me gustan.

Dicen que tiene un estudio impresionante. ¿Es cierto que ahí tiene parte del equipo original de los estudios de Abbey Road donde grabaron los Beatles?

Sí, tengo la consola roja que ellos usaron. La tengo hace 20 años y va a donde yo voy (risas). Históricamente, es una pieza hermosa. Hay fotos de ellos con ella y es demente. Y es un equipo muy avanzado.

¿Qué fue lo que más lo influenció durante el proceso creativo del disco?

No pensar en el proceso. No preocuparme por ello. No ir a donde mi mente necesariamente me estaba llevando, sino más bien a donde me encaminaba el espíritu creativo. Uno puede tener una idea sobre lo que quiere hacer, uno puede decir “Oh, voy a hacer este tipo de álbum” e ir hacia allá, pero el espíritu creativo puede luego moverte en una dirección totalmente distinta. Para mí, se trata de estar relajado, de disfrutar los días, la belleza de donde estoy, la gente que me rodea… y dejar que la música llegue. 

¿Cuáles son sus influencias musicales?

A mí me inspira todo tipo de música, no importa cuál sea. Justo ahora estaba oyendo música de los 40 y la amo. Y mucho de lo nuevo también es increíble. La dirección que están tomando muchos artistas actuales es muy interesante. Hay mucho carácter, mucho individualismo, de repente porque todo se ha estado homogenizando tanto… en fin. Es muy difícil responder quién y qué te inspira; yo oigo de todo, desde ópera hasta… mmm… Little Dragon. De todo es de todo.

¿Qué hace que una canción de Lenny Kravitz sea una canción de Lenny Kravitz?

Yo. Eso es. Mi sensibilidad, que está por todos lados. Y comienza por la voz, pero además como también toco todos los instrumentos (o la mayoría) en las canciones, pues estas son todo yo. Yo siendo yo. La razón por la cual la mayoría de mis equipos son vintage no es porque eso sea cool o esté de moda usarlos, sino porque tienen cualidades orgánicas. Reales. Y es muy importante poder sentir la personalidad y el carácter de los músicos a través de los instrumentos.

Antes, cuando escuchabas un disco viejo, podías detectar al instante quién estaba tocando qué, podías escuchar su estilo, sus dedos, el tono del amplificador, decir “¡es tal en el bajo, este otro en la batería, aquel en la guitarra!”… había una identidad en los intérpretes. Durante los últimos años esto se ha perdido, el sonido se ha homogeneizado, todos usan los mismos samples y los mismos beats, entonces yo me pregunto: ¿dónde está la personalidad? En fin… sé que me desvié un poco del tema, pero creo que en mi música soy yo. El proceso de grabación solo amplifica mi carácter. Este se mantiene lo más puro posible.

¿Es importante que sus canciones sean positivas?

Mmm… no es que las tenga que hacer así, solo son. Esa es la manera en la que fui criado, eso es lo que me siento bien representando, me siento bien siendo positivo, optimista, es algo natural.

¿Cree que aún está creciendo musical y espiritualmente?

Completamente. Siento como si estuviese comenzando, como si no hubiera logrado nada aún. Cuando paras de crecer, estás muerto. Y yo aún tengo mucho qué aprender, mucho qué hacer, y espiritualmente la cosa es todavía más profunda. Pero ahí está la belleza de la vida. En seguir adelante.

Su carrera comenzó en forma en el 89. Con tantos nuevos artistas saliendo cada día, ¿cuál es el secreto de la longevidad?

Yo diría que ser honesto con uno mismo. No hacer algo por hacerlo. Ser auténtico. Ser uno mismo funciona. La gente detecta la diferencia, detecta cuándo estás siendo falso, cuándo haces lo que haces solo por negocio, cuándo solo buscas hits. En una carrera larga siempre hay subidas y bajones; y simplemente tienes que seguir. Lo bueno es que puedo dormir en las noches porque he hecho lo que siempre he querido hacer creativamente.

¿Qué tan importante es la audiencia para usted cuando está tocando?

La audiencia es todo. Por eso estoy ahí. Para intercambiar energía con ella. De lo contrario, me quedaría en casa.

¿Cuál es la impresión que tiene de sus fans?

Respeto y aprecio a la gente que me apoya, de lo contrario no estaría aquí. A donde sea que yo vaya, ellos están conmigo, y eso es lo único que puedes apreciar como artista, que haya gente que se monte en tu viaje y te acompañe en la experiencia. Mis fans han sido muy leales y siempre les daré lo mejor de mí.