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Linda Palma, en vivo y en directo

Por
Redacción Shock

En el agitadísimo cosmos del horario triple A, en vivo y en directo cada noche, desde el set del programa con más rating de la televisión nacional, comienza a brillar una barranquillera (quien apenas vivió unos meses en su ciudad natal y pasó su infancia en guarniciones militares por toda Colombia), que habla a velocidad supersónica con tal seguridad y desparpajo que parece que llevara veinte años en el tema, cuando apenas si llega a cinco.

Su nombre es Linda Isabel Palma Angulo. Tiene 27 años, sonríe todo el tiempo, es cordial, no tiene acento costeño pero de vez en cuando se le sale un “aaaanda”, no toma y no demora mucho en responder las preguntas. Parece entrenada para dar entrevistas. Tal vez la razón sea que siempre ha hecho directos en su carrera en televisión y que su entrada al mundo del espectáculo, en sus días de estudiante de Ciencia Política, ocurrió en el voraz mundo de los reinados cuando aspiró a ser Señorita Bogotá en el 2006.

Hoy es una de las anfitrionas de Yo me llamo, el reality que, además de volver a poner sobre la mesa el tema de la edad de Amparo Grisales, busca al mejor imitador de un cantante famoso.
Representante ejemplar del semillero de talentos de la televisión colombiana, CityTv (de ahí también han surgido nombres como el de Camila Zárate, María Cecilia Sánchez, Simona Sánchez y Connie Camelo), Palma ya no es la niña que cubría bazares y concursos de porristas en colegios bogotanos. Ahora, es la conductora, en vivo y en directo, de un monstruo que diariamente ven más de dos millones y medio de personas. ¿Qué seguirá para Linda Palma?

¿Por qué estudió Ciencia Política?

En el colegio siempre me habían gustado las ciencias sociales y la historia, y me interesaba mucho el estudio del poder. Además he querido apoyar a las poblaciones vulnerables, trabajar en la recuperación de víctimas y ahondar en el estudio del conflicto armado. Cuando supe que Ciencia Política era lo que podía darme las herramientas para hacerlo, para trabajar en un lugar como la Cruz Roja, Acnur o alguna otra organización no gubernamental, escogí esa carrera. Ahora estoy mucho más cerca de eso porque teniendo una imagen y un nombre puedo ayudar más. Por ejemplo, hace poco trabajé con el ICBF celebrando el día de la memoria y la solidaridad con las víctimas y con niños que han sido víctimas del desplazamiento y las mutilaciones.

¿Siente que en la posición que está tiene un poder adicional?

Claro, porque puedo llevar un mensaje a la gente. Estoy convencida de que todo se puede lograr en esta vida si haces las cosas bien. No tienes que pasar encima de tus valores o hacerle daño a los que están a tu lado para llegar a ser alguien. Ese mensaje, va sobre todo para la gente joven que es la que más me sigue; quiero decirles que todo lo pueden lograr siendo personas íntegras y con valores.

Usted eligió un camino muy difícil para iniciar esta carrera, entrando a un reinado…

A mí no me gustaban los reinados y era una niña súper tímida. Me ponía roja por todo, evitaba hablar. En el concurso a uno no solo le evalúan las aptitudes, sino que también le juzgan el físico y eso es más duro porque tristemente hay prototipos establecidos. Yo cumplo con algunos parámetros, pero también tengo claro que no me interesa ser una más salida del molde, sino una mujer real.

¿Se considera bonita?
Sí.

¿Siempre?
No. Siempre me he sentido una niña normal con una cara bonita. Ya uno arreglado y en el rol de presentadora se engrandece un poco. Pero nunca me he creído el cuento de ser la más hembra del mundo. Quiero que me quiten el estigma de que soy bonita y me toca luchar más porque debo ser más juiciosa, estudiar más, hablar mejor…

¿Temía ser opacada por los grandes nombres de los presentadores de Yo me llamo?

Desde el primer día tuve claro que no podía llegar y hacerme en un rinconcito. ¿Cómo? Hablando con seguridad y propiedad, y que ellos se dieran cuenta de que era una profesional dedicada a mi trabajo y que no me estaban haciendo un favor.

¿Qué tanta conexión emocional genera con los participantes?

Mucha. No estoy todo el día con ellos, pero de cierta forma soy el único personaje dentro del programa que los lleva a ser más reales y los saca de la presión de los ensayos, de estar encerrados en un hotel lejos de sus familias. A mí me ven como la amiga, a la que le pueden decir que están achantados. Es muy fuerte porque yo no me sé el nombre real de ninguno. Por eso trato de involucrarme con ellos para saber quiénes son, conocer qué problemas tienen, porque uno ve el personaje pero no sabe qué hay más allá de eso.

-Leer la entrevista completa en la más reciente edición impresa de la revista Shock.

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