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'Los colores de la montaña' , una mirada inocente al conflicto armado colombiano

Por
Redacción Shock

La ópera prima de Carlos César Arbeláez, realizador antioqueño, que tal como lo han hecho grandes directores como Majid Majidi (Los niños del cielo), Danny Boyle (Slumdog Millionaire), Louis Malle (Adiós a los niños) y el mismo Victor Gaviria (Simón el mago), cuenta una historia cruda a través de la mirada inocente infantil.

"Siempre he pensado que esta película es una mirada irónica al mundo de los mayores", afirma el director, quien con un estilo muy intimista, psicológico y documental deja por fuera la violencia explícita, para centrarse en el sentir de sus personajes.

Para lograrlo hizo la cinta con actores naturales, se puso la cámara al hombro y filmó en su mayor parte con luz natural, dejando fluir "la naturalidad y la poesía de sus protagonistas y los hermosos escenarios".

'Los colores de la montaña' trata sobre la amistad de Manuel y Julián, dos niños que viven en una vereda de Antioquia que está en medio de la guerrilla y los paramilitares, y sin presencia constante del ejército. Los dos chicos son víctimas del conflicto cuando el balón de fútbol con el que juegan queda atrapado en un campo minado y sus padres les prohíben rescatarlo. Valiéndose de varios recursos, inclusive de la inocencia de otro amigo ('Poca luz'), Manuel y Julián intentan a toda costa volver a tener en sus manos el balón.

Entrevistamos a Carlos César Arbeláez, el director, como antesala de una de las producciones más interesantes del cine colombiano en este año.

-Shock: ¿Por qué decide contar una historia sobre el conflicto armado que vive el pueblo colombiano y para hacerlo elige un escenario rural?

Los Colores de la Montaña cuenta la historia de un desplazamiento, no de unos desplazados, desde la mirada infantil. Me costó mucho recrear la cotidianidad de estos menores y sus familias en el campo, pero esto me ha permitido llenar de humanidad a mis personajes. Los niños y la guerra, es un tema que está presente en muchas películas desde que nació el cine. Algunas de ellas son grandes obras maestras, todas ellas muestran la fragilidad del ser humano, sobre todo de los niños.

- ¿Podríamos decir que su película trasciende la concepción del cine como arte y se adentra en lo político, en lo social?

No he querido hacer una película sociológica que explicara el conflicto armado colombiano,ni antropológico, ni mucho menos un film polìtico que tomara partido por alguno de los bandos. Sin embargo, el cine, como decía un gran cineasta alemán, debe serle útil a los hombres. El tema de Los Colores, es sobre todo la amistad en la época de la infancia, esa que nace entre los juegos. Dudo mucho que una pelìcula pueda cambiar una realidad, pero no está nada mal, si además puede cumplir cierta función social. Un cineasta debe ser testigo de su tiempo...

-'Los colores de la montaña' es una producción que al igual que películas como 'El vuelco del cangrejo o 'Dr. Alemán', trabaja con actores naturales de zonas que han vivido en carne propia la historia que se cuenta. ¿Se hizo de esta manera para lograr mayor realismo, para promover reflexiones dentro de la misma comunidad o cuál fue la motivación?

Trabajamos con actores naturales para darle más realismo a la historia. En un principio quisimos trabajar con actores profesionales, por exigencia de los productores, que pensaban que así la pelìcula tendría más espectadores, pero eso no funcionó.  Además no conozco niños actores profesionales de la edad de mis protagonistas. Rodamos en el Municipio de Jardín, por el paisaje lleno de hermosas montañas. Ese paisaje que ha moldeado buena parte de la cultura en Antioquia. Pero me he cuidado de hacer una pelìcula paisajista, con ¨cuadros¨ alejados de las necesidades narrativas de la historia.

-La historia se cuenta a través de la mirada de los niños como lo han hecho otras célebres películas. A mi me recuerda mucho la cinta 'Voces inocentes', del director Luis Manoki, que abordó el tema del conflicto armado en El Salvador. ¿Fue un gran riesgo y reto el hacerlo de esta manera?, porque el peso dramático de la historia recae en ellos...

El tema de los niños y la guerra, se presta para manipular facilmente el sentimiento del espectador. Nos hemos cuidado de esto.  Con mucho respeto por el mundo infantil. En Los Colores, hay resonancias sobre todo del cine iraní, de Adiós los Niños, del cineasta francés Louis Malle, de Simón el Mago, de Víctor Gaviria.Por otro lado centrarme en la óptica de los niños, me ha permitido hacer una pelìcula más intimista, mas sicológica. Dejar mucha de la violencia fuera de cuadro que le ha dado una tensión, una zozobra,  sin recurrir a escenas de guerra. Muchas cosas fuertes de la pelìcula están sugeridas por los silencios, por los ruidos, los helicópteros en la noche...

-Usted afirma que la película tiene un tono narrativo casi documental. ¿Qué hizo audiovisualmente para lograrlo?

Durante más de 10 años hice solo documental. Utilizo por ejemplo mucha cámara al hombro. Desafortunadamente la RED ONE, la cámara con la que rodamos, no es tan portátil como hubiera querido. Rodamos cuatro de las siete semanas con una sola luz, que se quemó el tercer día de rodaje, usando casi solo luz natural.  Muchas veces rodé en plano secuencia también para subrayar la sensación de realidad.  Bajé la cámara al nivel de los niños, porque quería que la cámara fuera como un niño más: no que los registrara a ellos, sino que estuviera con ellos. Quizás lo más raro visualmente es que ha medida que avanza la pelìcula he apagado intencionalmente los colores hasta llegar casi a un blanco y negro. Y no sólo los colores, también los sonidos.

-.¿Considera que esta apuesta narrativa sitúa a 'Los colores de la montaña' como una película de festivales o tiene fe que comercialmente  movilice a una gran masa?

Siempre pensé que esta era una pelìcula encontraría más su público en los festivales.  Pero después de las primeras proyecciones nos dimos cuenta que estaba funcionando muy bien con el público. Está teniendo buenos comentarios tanto con la crítica especializada como con el público en general, que es como el ideal del cine. Estoy casi convencido que hará una buena taquilla. No tenemos actores famosos, pero tenemos estos niños maravillosos que han sabido llenar mi pelìcula de naturalidad y poesía...
La pel´ciula se ha vendido para exhibición en mas de una docena de paises. Estrenaremos en Francia con mas de 40 copias, lo que muestra el potencia que le están viendo los distribuidores a la pelicula en todo el mundo.

-El desarrollo del proyecto demoró siete años. ¿En ese tiempo que tanto se transformó la idea inicial y no sobra preguntar, el resultado final lo dejó satisfecho?

Los Colores de la Montaña, nació como una idea muy sencilla: un niño que vivía en algún lugar de la zona andina  en el campo colombiano, se preguntaba que había detrás de una montaña que veía desde su casa. Era una idea para un cortometraje que se alargó y donde la realidad de nuestro paìs inevitablemente se fue filtrando a medida que fui escribiendo las muchas versiones del guión.

En esa época, Colombia atravesaba momentos mas difíciles que ahora, con grandes desplazamientos de campesinos, asesinatos colectivos, enfrentamientos a causa del conflcito armado en casi todo el territorio nacional.Era casi imposible retratar la cotidianidad de una familia campesina y de unos niños, eludiendo esta realidad tan fuerte y avasalladora que todavía vivimos. Es importante que un cineasta sea testigo de lo que ve y pasa dentro de su comunidad, testigo de su tiempo. Me parece lo más natural.
 
La historia del balón en el campo minado, no era tan importante en la historia al principio. Pero para las útlimas versiones - hice cerca de 17- vimos su potencial. El lenguaje es casi un lenguaje universal. La imagen del balón en el campo minado es una metáfora muy interesante de nuestra realidad.

¿Qué se necesita para hacer cine en Colombia y en qué dirección cree que vamos?

Cada  vez es mas cierto aquella idea de que para hacer una pelìcula sólo se necesita una buena idea y una cámara. Las nuevas tecnologías están permitiendo estás facilidades, incluso que la cámara sea el lápiz. 

Que el cine colombiano esté presente en tantos festivales en el mundo es un verdadero milagro. Todavía se hace mucho cine con la uñas, se necesita más inversión del estado para acompañar las pelìculas en todo el proceso. Prácticamente ninguna cinematografía puede existir sin la ayuda del estado.

Y respondiéndote la segunda pregunta, para mí los puntos críticos de cualquier proyecto cinematográfico y a los que pienso no se les da la suficiente atención es la escritura del guión y el casting.  Si ambos están bien es dificil perderse desde el punto de vista del director.

¿Cuál es su próximo proyecto? ¿Qué historias le gustaría contar?

Tengo dos proyectos. Uno de ellos cuyo título por ahora es: 'Eso que Llaman Amor', ganó una beca de la Alcaldía de Medellín y luego una de la Fundación Carolina el año pasado para su reescritura.  Ahora participará en el Festival de Guadalajara, en el encuentro de Coproducción Audiovisual, donde esperamos encontrar un posible coproductor.