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Madonna finaliza un año pegajoso y dulce

Por
Redacción Shock

Catorce fechas entre México, Argentina, Chile y Brasil conformaron el recorrido por Latinoamérica de la reina del pop, por supuesto pasando por encima de Colombia excepto por su rápido saludo a Ingrid Betancourt en Argentina (peor es nada).

Como es costumbre, los espectáculos se distinguieron por el derroche de la producción (escenarios, luces y bailarines que requieren casi 100 personas para su montaje y costaron al menos 2 millones de dólares y 4 meses de preparación) y entradas agotadas en tiempo récord (por ejemplo, las dos presentaciones en México se vendieron en menos de una hora a pesar de su precio promedio de 150 dólares).

Tras el show del domingo en Sao Paulo, Madonna superó su propia marca, recaudando más de 280 millones de dólares durante cinco meses de conciertos, casi la mitad más que la gira Confessions. Ahora, lo que le preocupa es llegar a un acuerdo con su ex esposo, el cineasta Guy Ritchie, para decidir si pasan la Navidad junto a sus tres hijos.

Entre otras curiosidades, su presentación en Río de Janeiro sorprendió al compartir mesa con el músico y ex ministro Gilberto Gil y el futbolista brasileño Ronaldo. Aunque Madonna ensayó y presentó durante medio año la coreografía del espectáculo, en Brasil y Argentina los medios no le perdonaron los errores musicales de la banda, las entradas fallidas en distintas canciones y el retraso de una hora y media en la segunda fecha del Maracaná. Tampoco se escapó del registro la caída que sufrió en la primera noche en este mítico estadio, cantando “She’s not me” bajo la lluvia.

Finalmente, en Sao Paulo la visita, al menos en términos económicos, fue aplaudida: la alcaldía señaló que los tres conciertos convocaron casi 40 mil turistas, dejando en la ciudad unos 10 millones de dólares; sin embargo, el empresario Arthur Fogel reveló que “casi todas las entradas fueron vendidas antes de la crisis. No hubo ningún impacto, pero en el futuro tendremos que ser más cuidadosos, pues el ambiente económico es pésimo y la crisis va a afectar los negocios de la música”.

Paradójicamente, Madonna termina su año 50 de vida contrastando su segundo divorcio con más de 2 millones de entradas vendidas, imponiendo un récord mundial, mientras que el álbum Hard Candy apenas ha alcanzado 3 millones de copias alrededor del planeta –una cifra bastante baja en comparación con otros trabajos de la señora Ciccone–, con sencillos y videos que la crítica ha definido como “pop reciclado” y han tenido figuraciones bastante regulares en los listados radiales, excepto por “4 Minutes” y a pesar de la producción de Timbaland (quien, al parecer, ya está desgastando su fórmula) o la colaboración de Justin Timberlake y Pharrell Williams en varias canciones.

Después de su paso por Brasil, la artista regresó a su castillo en Londres a pensar en el nuevo producto (que puede ser una película, un libro infantil, un disco o una gira) que seguirá aumentando su inmensa fortuna.