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Martina García, tras los pasos de Penélope Cruz

Por
Redacción Shock

La salvajita y actriz colombiana más cotizada en el cine le reveló a Shock lo que ha pasado con su vida y su carrera en los cinco años después de Rita, en una tarde donde hablamos de todo: de sus viajes, de sus películas, de sus estudios, de la gente importante que ha ido conociendo en estos años, de su rigurosa dieta vegetariana que cumple a rajatabla e incluso de ese gato malcriado que la espera siempre en Bogotá, aunque ella, por ahora, es más de Barcelona.

Hace justamente cinco años, en una edición de marzo, Martina García fue portada de Shock y en las páginas interiores habló sobre su primer año en Londres a bordo de Rita Pulido, personaje central de la telenovela Amor a la plancha.

Esta vez nos encontramos con Martina en Barcelona, en el barrio del Camp de L'Arpa, cerca del templo expiatorio de la Sagrada Familia, por donde pasó Woody Allen y la lente de su cinta Vicky Cristina, pero donde ese detalle sólo queda como anécdota o simple coincidencia. La noticia es ella, bogotana de 27 años que está viviendo los momentos más intensos de su carrera en permanente ascenso, quizás la de la actriz colombiana con mayor proyección internacional a la fecha.

Shock: Biutiful se rueda actualmente en Barcelona, es protagonizada por Bardem y dirigida por González Iñárritu. ¿Cómo dio con él?
Martina García:
(Sus ojos brillan y su cara se ilumina). La vida, hermano, la vida... Mire, yo no puedo dejar de destacar el trabajo de una colombiana que está realizando una labor muy especial, Ana Isabel Velázquez, quien ha sido la mano derecha de Víctor Gaviria durante muchos años y tiene una gran experiencia en cine. En España ha trabajado en grandes producciones como Rec, de Jaume Balagueró; fue coach de Ivana Baquero, la niña protagonista de El Laberinto del Fauno, y es una persona muy clave que ojalá en un futuro el medio cinematográfico en Colombia sepa reconocer. Yo la conocí en Tenerife cuando vine a hacer la serie Plan América, que rodé en las Islas Canarias, luego me fui a París por mis estudios, y cuando llevaba apenas cinco días allí encontré que las directoras de casting de Biutiful me estaban llamando para hacer un casting para la película de Alejandro, y que estas personas lograron contactarme por medio de Ana Isabel Velázquez.

¿Cómo es llegar a casa después de darse cuenta de que acaba de rodar con uno de los directores más prestigiosos y al lado de un actor como Bardem, que tiene un Oscar y el reconocimiento de la crítica mundial?
Antes que nada quiero aclarar que no quiero ser pretenciosa con esto. Incluso hasta que no vea la película y no me vea en pantalla no voy a creer que esto ha sido una realidad. Aún así, voy a responder a la pregunta. Aunque hayas estado con genios como estos, lo que los hace tan grandes es que son normales. Cuando estás en el rodaje estás en la historia y no estás viendo a Bardem sino a su personaje, Osvaldo, y el director te está dando explicaciones que tienes que seguir. Cuando llegas a tu casa y piensas que ese actor es Barden y ese director es González Iñárritu, cuesta creerlo, y entonces puedes sonreír y estar feliz. Es la primera vez que hablo de esto, es algo que me pasó y que disfruté y que lo guardé para mí. Incluso la intención era no hablar

En el Festival Internacional de Cine de Cartagena 2009 se estrenó Amar a morir, ¿cómo es el personaje que usted interpreta, Rosa?
Es una historia de amor que inevitablemente te lleva a pensar en Romeo y Julieta o en La Laguna Azul. Es este tipo de amor idílico y soñado en una playa divina, donde todo es perfecto pero que no va a ser así siempre. Rosa representa esa belleza, el amor, lo salvaje, la tierra, la playa, el agua, lo real, la naturaleza, mientras que el protagonista es alguien infectado de ciudad, un hombre que tiene dinero y de una familia de clase alta mexicana, en un país donde las clases están más definidas incluso que en Colombia. Ella representa lo que no está contaminado, tal vez es una niña salvaje, es una salvajita, en la playa, que no conoce una cantidad de cosas, lo cual no quiere decir que sea un ser inocente, puro e inmune a la vida y al dolor.

Como actriz, ¿cuál es la retrospectiva que tiene de todos sus personajes?
El personaje de Amar a morir, la película mexicana, es una niña que tiene algo de libertad interior, corre por la playa, porque nació en esa playa, no conoce el mundo, solo le interesa estar en su playa con el sol dorándole cada vez más. En cuanto a Quica, en Perder es cuestión de método, fue un personaje que exigió un trabajo de campo muy importante, tuve que ir a un club de prostitutas donde eventualmente rodamos la película, vivir la noche, hablar con ellas, estar ahí, que es exactamente lo que acabo de hacer en Barcelona con Biutiful: descubrir la Barcelona de las prostitutas de club. Cuando hice Rabia interpreté a Rosa, una inmigrante colombiana que trabaja como empleada de servicio en la casa de una familia venida a menos. También fui con el director a visitar a varias inmigrantes que han tenido que venir a España a trabajar en el servicio doméstico. Son un tipo de personas que tienen una valentía diferente, no es la valentía del que tiene billete y que por eso va por la vida con la cabeza en alto.

Marlon Brando, uno de los padres de la actuación moderna, escribió un libro, Las canciones que me enseñó mi madre, donde cuenta su vida y sus relaciones familiares. ¿Cuál es el rol que juega su familia en su vida?
Yo no puedo dar un paso en mi vida sin consultarlo con mi mamá, mi papá, mi hermano y mi gato. Ellos me dan la fuerza, el amor y la seguridad, y tengo el gran privilegio de contar un apoyo incondicional por parte de ellos: me apoyan en todo lo que yo haga, sea la locura que sea, saben quién soy y confían plenamente en mí. No me siento juzgada por ellos, ¡nunca!, ni censurada.}

¿Cómo va la licenciatura de Filosofía en la Sorbona? ¿Por qué lo hizo?
Es una cosa totalmente natural en mi vida. Mis amigos del colegio lo saben y no se sorprenden en lo más mínimo, fueron los que más me animaron a seguir con este proyecto. Venía de muchas satisfacciones bonitas de trabajo y de repente parecían llegar unos meses en los que disponía del tiempo, y hablando un día con una amiga del colegio ella me recordó lo bien que me iba en filosofía y lo bien que yo escribía, y justo era la época de inscripciones en la Sorbona. Yo tengo el BAC francés porque estudié en el Liceo Francés en Bogotá, con lo cual tengo derecho a entrar a una universidad de la república francesa. Fui y averigüé y de pronto este sueño se hizo realidad. No es fácil entrar, pero me la jugué y ya estoy en mi último año de licenciatura, yendo diariamente a clase, disertando sobre Schopenhauer, Nietzsche o Kant.

El imaginario hollywoodense que nos han vendido es que las actrices cuando no están rodando, están de compras. Pero esto es muy diferente.
¡Fantástico, me encanta esto! Un día estaba con mis amigos universitarios en una esquina, tomando un café en una horrible mañana lluviosa, y de pronto una persona que me miraba mucho y que resultó ser un abogado colombiano que es doctor de la Sorbona y que lleva diez años en París se acercó, me miró y en francés me dijo que yo me parecía a una actriz colombiana llamada “Martina”. Le dije que yo era esa “Martina”, él se rió y me dijo: “Mis amigos en Colombia no me van a creer que una actriz esté estudiando filosofía en la Sorbona y no en un centro comercial haciendo compras”.

¿Qué queda de la Martina de 17 años que llegaba prácticamente en uniforme a RCN respecto a la de hoy, que es capaz de sentarse frente a Bardem a rodar una secuencia?
Quedan muchas cosas... ya no queda el uniforme. Esa persona de 17 años tenía un ímpetu muy fuerte, un desenfado con la vida y con las cosas, y ahora lo tengo de una manera más serena, incluso lo extraño. Ahora siento más nervios frente a las cosas que en aquellos años.}

¿Y qué va a pasar ahora, qué sigue para
usted y para su carrera?
Alguien me dijo hace poco que la dinámica mía iba a cambiar este año, y a mí me pareció un poco extraño oír eso, pero ahora lo entiendo. Los dos años anteriores han sido de trabajar, de rodar y de estar frente a la cámara, muy calladita. Ahora viene el momento de mostrar al público lo que he estado haciendo y es un momento clave, ya que las películas las haces para eso.

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