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Mejor película animada: Wall - E

Por
Redacción Shock

Dos empresas que han creado en el pasado joyas como Toy Story, Los Increibles, Madagascar y La Era del Hielo, con la versatilidad suficiente para abarcar un público extenso y diverso, con guiones inteligentes y bien logrados y con la participación de castings vocales de gran factura en el universo hollywoodense.

Este año no va a ser la excepción y las tres cintas nominadas a la estatuilla tienen  en común una gran calidad técnica, historias sensibles y personajes llenos de carisma. Bolt, logra destacarse por la mezcla de acción y suspenso que se mantiene durante toda la cinta, su desarrollo recuerda en ciertas escenas el clásico de los lunes festivos en horas de la mañana “Regresando a Casa”, cinta en que un par de perros y un gato debían atravesar varios días de camino para encontrar a su familia, y las distintas personalidades de sus protagonistas enriquecen el largometraje y ponen el toque divertido de la historia que, si bien es predecible, cumple con el objetivo principal que es tener a toda una familia entretenida y que salga sin culpas ni remordimientos en la cabeza disfrutando de su típico final feliz.

Por su parte, Kun Fu Panda, qué bien podría ser el hijo de una relación entre Karate Kid y Naturalia, es todo un derroché técnico en cuanto a animación se refiere. Sus personajes  tienen estilos diferentes que han sido perfectamente calcados del arte marcial chino y llevados a la pantalla con fluidez, la diversión por encima del drama, sello distintivo de Dreamworks, mantiene a los espectadores pegados a la pantalla y el carácter “abrazable” de su protagonista principal augura una pronta y prospera secuela.

Por su parte, Wall-E, es la respuesta de Disney Pixar al efectivo efecto Shrek (que antes era llamado efecto cenicienta, y también es conocido como el efecto Marimar), donde dos personajes de mundos diferentes logran juntarse gracias al todo poderoso amor derribando cualquier obstáculo que, durante lo que dura la película, parecía imposible de resolver.

And the winner is… Wall-E.

Este simpático cacharro basurero no solo salvó al planeta, a la humanidad y conquistó el corazón del iPod robot Eva, sino que se robó el de los espectadores que fueron a divertirse un rato y salieron de las salas de cine, en su mayoría, con una sensación de buena onda hacia la vida. Y es que eso es Wall-e, es un giro de tuerca a la historia mamerta del novelón amoroso.

Basándose en lo mismo, pero haciéndolo bien, es una buena vibra constante, que deja a un lado el espectacular trabajo de los animadores, para centrarse en darle forma a una cinta enganchadora, que deja caer todo el peso del guión sobre  solo dos personajes y que inclusive va más allá de lo que hizo la cinta del ogro verde en el pasado al descontextualizar a los cuentos de hadas; el happy ending de Wall-E es comparable a que Shrek hubiese quedado con la princesa al final del cuento pero esta no se hubiera convertido también en un ogro sino  que conservara su forma de princesa.

Wall-E podría serla ganadora por su buen hacer animado, superior al de sus rivales, pero la fuerza de su historia, el cambiar la percepción del típico cuento de hadas y, sobretodo, darle una bofetada a su principal rival en el campo que parecía ser más fuerte la hacen merecedora, por encima de sus rivales, a nuestro premio Shock-Oscar de la Academia.

Bonus Track: Mejor Corto Animado

Una apretada categoría, con varias propuestas interesantes, tanto en argumento, técnica de empleada o país de origen, es la de los cortos animados.

La Maison En Petits Cubes; el más artístico de todos, Oktapody; perfectamente musicalizado, Lavatory-Lovestory; emulando las caricaturas, This Way Up; con un gran desarrollo técnico y Presto; el más divertido, compiten cabeza a cabeza y muy de cerca por la decisión final de la organización.

Para nosotros no fue tan difícil y nos decidimos por Presto, un corto que tiene claro su objetivo de divertir al espectador en todo momento y que no se guarda nada en calidad. Además de eso, su protagonista en un conejo, medio rabón medio bonito, que tiene el carisma necesario para ser el protagonista de un largometraje. ¡Presto rules!