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The Mills ¿bandita de mentiras o banda de Titantes?

Por
Redacción Shock

Descargue 'Guadalupe', el más reciente disco de The Mills 

La banda bogotana a la que el publicista Álvaro Charry “Bako” y su cuñado, Jorge Luis Bello “Geogy”, dieron vida hace más de cinco años sin saberlo, se alista para lanzar su segundo álbum de estudio titulado Guadalupe. Esta placa discográfica fue producida por Jay de la Cueva, el músico mexicano fundador de Molotov y exintegrante de grandes del pop/rock de su país, como Fobia y Moderatto, con la exigencia máxima de quien busca un producto final perfecto para ser digerido por el mainstream latinoamericano. Tres Seis Cinco es el primer sencillo de un hijo bendecido por la máxima patrona mexicana, la Virgen de Guadalupe, y grabado por Charry y Bello en compañía de Diego Cáceres “Dizee” en los teclados, Ramón Gutiérrez “Ray” en el bajo y Diego Cadavid -sí, el actor- en la batería. El álbum suena contundente, y fácilmente llevará a los top radiales al menos tres o cuatro de las canciones en él incluidas (en Todo es temporal participan De la Cueva y Leonardo, el cantante de Fobia). Un disco tan bien pensado que  promete emigrar de Colombia y colarse en otros países del continente, arrancando por México, sin duda. Pero Guadalupe cuenta con un espaldarazo adicional: es la primera vez que una de las marcas top en el mundo, estrechamente vinculada con la música y el arte, Absolut, decide desarrollar un proyecto de la mano de un artista colombiano. En el pasado hablamos de Absolut Warhol y Absolut Kravitz, ahora se trata de Absolut The Mills.

Tocando covers de Los Beatles, Coldplay y U2, y rindiendo tributos a The Cure en los bares de la ciudad, la bandita se hizo grande, cogió cancha y también el dominio de tarima que le hacía falta para convertirse en lo que es hoy: junto a Don Tetto, The Mills es, del universo rock nacional, y en términos de exposición mediática, lo más visible.

Además de ser una de las agrupaciones  más sonadas en las pocas emisoras dedicadas al género que sobreviven en Colombia (consiguió mantenerse en el número uno 17 semanas consecutivas con la primera canción que la dio a conocer,
Before I Go to Sleep), de compartir escenario con artistas de la talla de R.E.M. y presentarse en el 2010 en el festival gratuito más importante del continente, Rock Al Parque, The Mills grabó una canción con el ícono rock más importante de Colombia: Andrea Echeverri, ha pasado por los 10 + pedidos de Mtv con canciones como Abran fuego y Lobo hombre en París, y logró que Amor depredador, el cuarto sencillo que promocionó con éxito de Babel (disco debut producido por Jorge Holguín “Pyngwi”  -Don Tetto, El Sie7e, TBCB y Sin Ánimo de Lucro-), alcanzara la posición número 4 del Top nacional latino y llegara al número uno en 40 Principales y Radioacktiva.

Guadalupe, el álbum, es lanzado de la mano de Shock y podrá descargarse hasta el próximo 30 de noviembre desde el portal shock.com.co (Babel superó las 35 mil descargas mientras estuvo disponible en el mismo site). 

A continuación la historia de una banda de rock que, como muchas en este país, surgió de la nada, pero que, como pocas, logró instalarse en la cima del mercado musical nacional. Un encuentro con los creadores de un gran producto llamado The Mills.

¿Cómo nació la banda?
Bako:
Geogy, el guitarrista de The Mills, es mi cuñado. Cuando sus papás se separaron, él se vino a vivir a mi casa. Tendría unos 15 o 16 años. Yo me pillé el talento tan hijueputa que el chino tenía para la música y por eso le pedía que sacara canciones en una guitarra que nos encontramos por ahí. Así empezamos a cantar puros covers de U2, de Stereophonics, de Coldplay, de Los Beatles. Éramos completamente fogateros, pero eso sí, fogateros finos. Y también éramos muy fans de The Hall Effect. Íbamos a verlos a todos los conciertos. Luis Fernando Charry, el guitarrista, es mi primo. A ellos les preguntábamos cada cosa que no entendíamos y todo lo que hacían nos parecía increíble.

¿De qué año estamos hablando?
Bako:
2005, 2006. Ni siquiera sabíamos que existían los ensayaderos. No entendíamos absolutamente nada de este mundo. Nos conseguíamos unos amplificadores y una batería prestados y nos juntábamos a tocar en mi oficina. Ensayábamos las únicas tres canciones que teníamos. Éramos muy principiantes. Con el tiempo empezamos a hacer nuestras propias composiciones. Entre ellas, Before I Go to Sleep. Se las tocábamos a la familia y a los amigos, y a ellos les parecía que no eran tan malas. Así empezamos. Geogy y yo. Después nos conseguimos un baterista y un bajista y ya la cosa empezó a sonar un poco mejor. Un día le dije a Lui (Charry): “Quiero que escuches lo que estoy haciendo y que me digas qué hay que hacer para poder grabarlo bien”. Paralelo a eso, Roberto Andrade, hoy nuestro mánager, conoció a la hermana de Geogy.
Roberto: Yo trabajaba en Caracol Radio haciendo turnos de Dj en algunas de las emisoras, y al mismo tiempo en una multinacional como gerente de publicidad y mercadeo. La hermana de Geogy me jodía y me jodía con que en su familia había una banda, pero yo la verdad me imaginaba siempre que se trataba de un trío de serenatas. Un día me invitaron a un toque que tenían dizque en Fusa…
Bako: Nuestros primeros toques fueron en Fusa porque allá, a donde Geogy se mudó, él hacía parte de otras bandas y era Dios, era el guitarrista prodigio. Nos llamábamos K-Wan y el primer concierto que tuvimos fue en la concha acústica de Silvania. Sin mentir, ese día que debutamos había cinco manes y un perro viéndonos tocar. ¡Qué vergüenza! Nosotros no éramos nadie, pero nos la creíamos toda. Yo me acuerdo que gritaba: “¡Buenas noches, Silvaniaaaaaaaaa!”. Patético. Cómo seríamos de novatos en esto que nos íbamos a Fusa a ensayar casi todos los días. ¡A ensayar! Culo de viaje. En fin. Esa noche le mostramos a Roberto un demo que teníamos y que se llamaba Tonight. Al man le encantó.
Roberto: Yo, en ese punto, ya había sido mánager fracasado de dos bandas: Dos Tierras y Castano. De hecho, puedo decir que fui el mánager de la última banda de tropipop que no pegó. Pero como trabajaba en Caracol tenía buenos contactos en radio. Era infeliz en mi trabajo de ejecutivo de multinacional, así que cuando conocí a Bako, pensé: “Buena voz, 1.90 de estatura, pinta... ¡aquí hay negocio!”, entonces le propuse ser el mánager de su banda.
Bako: Pues este man para ganarse el contrato llegó a mi casa con una tabla de quesos. ¡Una tabla de quesos! Yo le dije que quería grabar un disco y entonces Roberto me salió con que se iba a averiguar bien cómo era la vuelta. Finalmente negociamos con Alejandro Oviedo de Audioenlace para grabar nuestro primer Ep, que se llamó Don’t Care What They Think y traía seis canciones. Contratamos a Charry para que nos asesorara y le pagamos 300.000 pesos por canción. Pero claro, primíparos otra vez, creíamos que ahí terminaba el proceso. Nosotros ni puta idea de que había que mezclar ni mucho menos masterizar. Yo estaba convencido de que lo que había que hacer era quemar unos cds y listo. Pero bueno, sacamos el billete, y en ese Ep venía Before I Go to Sleep. Y hay que decirlo: Charry hizo un gran trabajo con esa canción. Estamos hablando del 2007.
Roberto: A mí lo que se me ocurrió fue llevar ese Ep a Caracol Radio, que era donde yo conocía gente. Allá me encontré a Tato Cepeda, actual director de Radioacktiva. Me le acerqué con el último Ep que me quedaba ese día, y le dije: “Le presento a Álvaro Charry, cantante de la banda que estoy manejando”. Después de eso, me dediqué a azotarlo todos los días por teléfono hasta que me cansé. Un día cualquiera, él me llamó y me dijo: “¡Qué canción tan hijueputa Before! Pilas que en dos horas la pongo a sonar”. Llamamos a los tíos, los primos, los amigos y les dijimos: “Marquen a la emisora y digan que esa canción está buenísima”. Al día siguiente prendimos el radio y Francisco “Pacho” Cardona estaba hablando de Before I Go to Sleep. Lloramos. La emoción que sentimos fue muy tenaz. El man estaba diciendo que la iban a meter al duelo esa misma noche.
Bako: Pero meterla al duelo significaba enfrentarla a 30 Seconds to Mars, que ya llevaba siete noches seguidas dándole en la jeta a todo el que le ponían por delante. Obvio, perdimos, y de lejos...
Roberto: Yo me dije: “Hasta aquí llegó esta banda. Mánager fracasado otra vez”. Pero no había pasado una semana cuando nos llamó “Pacho” para decirnos que la gente no había hecho sino pedir la canción, que la habían sometido a evaluación del comité y que iba a entrar a programación...
Bako: Una noche, antes de que todo esto pasara, nos sentamos con Roberto en el comedor de mi casa y nos hicimos esta pregunta: ¿cuál va a ser la estrategia de The Mills para pegarse? Pusimos sobre el papel un plan de negocios. Yo, publicista, y Roberto, que venía del mundo corporativo, sabíamos cómo estructurar todo un proyecto que arrancaba metiendo la canción a sonar en radio. Sabíamos que si eso pasaba, después iba a ser todo mucho más fácil. Y pasó.
Roberto: Bako y Geogy querían tocar donde fuera y yo siempre les decía que no. Que esperáramos a que Before entrara a la radio. Sin embargo, hice la tarea y me fui con un amigo del colegio a repartir EPs por todos los bares de la ciudad. Nadie me llamó. Pero, de tanto insistir, conseguimos un toque en el London Calling de Usaquén.
Bako: Y ese ha sido el toque más peye de toda la historia de The Mills. Nos dijeron: “Ustedes aquí no pueden volver a presentarse; la verdad es que son muy malitos”. Pasó un tiempo y la canción se pegó muy fuerte en radio. Nosotros empezamos a ensayar en forma. Un día “Pacho” Cardona llamó a Roberto porque quería que tocáramos en un evento que la emisora había programado. Nos clavamos a ensayar porque teníamos solo dos canciones nuestras listas y, eso sí, como 19 covers. El lugar se llenó y el show fue un éxito. Con todo y que nos habíamos vestido muy chistoso: yo, con pinta de tío, y los otros, más o menos en pijama.

En ese punto ya entendían un poco más del negocio...
Roberto:
Todavía no sabíamos bien qué eran un roadie, un stage o un ingeniero… Cuando yo aprendí qué era lo que se necesitaba para hacer un buen show, empezamos a contratar gente. Y aquí tengo que decir una cosa, y la digo de frente: The Mills no empezó con hambre como empiezan muchas bandas en este país. Afortunadamente, Bako y yo teníamos trabajos paralelos que nos permitieron hacer de productores ejecutivos del proyecto. The Mills empezó con una inversión de capital importante que ayudó a que las cosas fueran más sencillas para el proceso. Eso no significa que hayamos comprado una posición en la radio jamás.
Bako: Otra cosa muy importante, y a mí tampoco me importa decirlo, es que a nosotros los covers nos salvaron al principio. Nacimos como una banda de covers a la que contrataban en Jackass, en Hard Rock Cafe, en Las Hamburgueserías. Y fue así como logramos empezar a meter por los laditos nuestras propias canciones.
Roberto: Estando en esas yo me di cuenta de una cosa, y es que en la medida en que tocábamos en cuanto bar había cantando U2 y Beatles, se me acercaban gerentes de marcas y directores de agencias de publicidad que querían contratarnos para sus eventos. Descubrí que para una banda podía existir el mundo de los eventos corporativos para ganar dinero. Empezaron a llamarnos para activaciones de producto, lanzamientos, fiestas de fin de año, matrimonios, cumpleaños, y dejamos de facturar el milloncito de pesos que nos ganábamos en los bares con culo de estrés (porque nos tocaba además hacer la convocatoria y llevar nuestros propios equipos), y pasamos a tener tremendo rider, una buena producción, nos pagaban anticipo, nos llevaban y nos traían, nos daban todo lo que pedíamos. Íbamos, tocábamos y chao. Llegamos a cobrar hasta 10 millones de pesos y fue ahí cuando The Mills empezó a facturar un dinero importante.
Bako: Y a tocar en serio y a ganar tarima. Solo en el 2008 hicimos, por lo menos, 120 conciertos. Alcanzamos a montar unos 90 covers. Hacíamos conciertos de dos horas, con 25 canciones, de las cuales solamente cinco eran nuestras.

¿En qué momento dejaron de ser la bandita de covers y convirtieron a The Mills en una banda con verdadera proyección?
Bako:
Ya sonando en Radioacktiva y también en Radiónica, al interior de la banda dijimos: “Hay que hacer algo para diferenciarnos de las otras bandas”. Y encontramos que cantar en español y sumarle teclados sí podía darle un sonido propio a The Mills.
Roberto: Cuando la banda decidió grabar Abran fuego, eso nos acercó a otro público. La canción fue hit en radio y entramos al estudio para grabar el primer disco: Babel.

¿Tenían el dinero para hacer el álbum?
Bako:
Con Roberto estructuramos el plan de negocios del proyecto, con retorno de inversión para quien fuera el inversionista, porcentaje de ganancias y toda la carreta, y salimos a buscar el dinero y un productor. Teníamos como unas 100 canciones, incluídas las que habíamos hecho con Geogy desde aquellas épocas. Seleccionamos las que nos parecían las mejores, y finalmente nos quedamos con Pyngwi como productor. Él se tomó la molestia de enseñarnos hasta lo más básico, y realmente fue con él que aprendimos cómo se grababa un disco.
Roberto: En ese punto, yo sabía que no iba a poder llevar la banda al siguiente nivel solo. Entendí que necesitábamos un equipo interdisciplinario de trabajo para desarrollar el proyecto y hacerlo crecer. Empecé a buscar disquera, y una vez Babel estuvo listo, teníamos sobre la mesa propuestas de tres distintas para firmar a The Mills.
Bako: Yo voy a decir que conozco dos tipos de mánagers en este país: el reconocido, al que le da asco untarse, irse a la radio y sentarse con el de la emisora a convencerlo de que su producto es bueno, y el raso, al que nadie respeta. A Roberto no le daba asco arremangarse y frentearla por The Mills. Al mismo tiempo tenía el proyecto clarísimo y sabía cómo venderlo bajo la premisa de que llegaríamos a ser una banda reconocida.
Roberto: La mayoría de artistas en este país cometen un error gravísimo y es salir desesperados a buscar a ese mánager soñado que les parece una chimba, pero que difícilmente van a conseguir. Mi recomendación básica es: encuentren a una persona que le crea al proyecto y que tenga la misma hambre y las mismas ganas de crecer. Eso fue lo que pasó entre The Mills y Roberto Andrade. Había un gran producto en desarrollo y un ser humano con ciertas habilidades para manejar una banda.

Se dice que la decisión de meter a Diego Cadavid en la banda fue una movida estratégica para generar un ruido mediático alrededor de The Mills. ¿Qué tan cierta es esta afirmación?
Bako:
La llegada de Cadavid a la banda nunca fue lo que nosotros esperábamos. Teníamos un baterista, Juan D, que quería seguir otro camino muy distinto al nuestro y por eso decidimos separarnos. Empezamos a hacer audiciones. Pasaron 50 bateristas por el estudio, y finalmente nos quedamos con Andy, ex-Diva Gash. Gran músico. La banda comenzó a volar y a sonar tremendamente en vivo. Crecimos un montón pero Andy decidió irse a vivir a Nueva York. Quedamos jodidos.
Roberto: Un día cualquiera yo estaba en mi casa y vi a Diego Cadavid dando una entrevista en televisión, ahí me enteré de que era baterista. Lo contacté, aunque ni Bako ni el resto de la banda estaban de acuerdo con mi decisión. Me decían: “Marica, este man es actorcito”. Yo les respondía: “Frescos, es solo para que participe con The Mills en una canción”. Los convencí a punta de “el man funciona, es comercial, es pop, señores, es pop”. Y hay una cosa muy importante, y es que antes de que Diego Cadavid entrara a la banda, The Mills ya era reconocida, ya había logrado ser número uno en radio, ya estaba rotando en Mtv, ya había lanzado Abran fuego y el cover de Lobo hombre en París. Ya había tocado en muchos festivales y hasta en Rock Al Parque. La banda, por así decirlo, ya estaba más que pegada cuando él llegó.
Bako: Y Cadavid no entró a la banda por caribonito. Al man le hicimos audición como a todos los demás. Nunca se comportó como una diva ni llegó con ínfulas de nada. Y si hay algo que él tiene, es que es muy aplicado. Para la prueba se aprendió las canciones tal y como eran. Todavía hoy, lo intimida muchísimo lo que la gente pueda pensar de él como músico, gente que después de que lo ve en tarima tiene que callarse la boca.

Ya son importantes en Colombia. Con Guadalupe, ¿ahora el plan es entrar duro en otros países de Latinoamérica?
Bako:
Cuando decidimos grabar Guadalupe, pensamos en un disco hecho para afuera. Sabemos que si se pega en México, después será como un efecto dominó.

¿The Mills es hoy un producto rentable?
Bako:
Por supuesto el rock no es la forma más fácil de hacer dinero. A hoy, en The Mills no nos hemos repartido un solo peso porque todo lo hemos reinvertido en la banda. Y creo que es gracias a eso que hemos crecido, porque hemos usado ese dinero para hacer buenos videos, grabar dos discos, hacer promoción. En la historia de los músicos siempre hay un punto en el que se acaba la gasolina y no sabes de dónde putas sacar la plata para seguir adelante. Cuando buscamos a Jay de la Cueva para que fuera el productor de Guadalupe y supimos lo que costaba, igual le dijimos que sí. Sin un peso en el bolsillo, salimos a buscar el billete. Y apareció la oportunidad con Absolut, que no consiste en un patrocinio como la gente cree. Esta es una alianza entre dos marcas, es un proyecto artístico hecho en conjunto.

¿Ha habido algún momento en el que la banda haya sentido que está traicionando su esencia por ceder a la necesidad de ser una empresa rentable?
Bako:
Jamás. Porque nosotros nunca hemos hecho música pensando en una marca que no sea la nuestra, no estamos acomodando nuestras canciones para que funcionen para un tercero. El proyecto The Mills es 100% honesto. Lo que pasa es que desde su nacimiento fue pensado en términos de producto. Desde el inicio queríamos que le llegara y le gustara a la mayor cantidad de gente posible.

En ese sentido, se pensaron como un producto pop...
Bako:
En este país tenemos una tara: el pop es visto con desprecio. Pero si uno pregunta en Europa, por ejemplo, Coldplay, U2 o Radiohead son considerados productos pop. Entendiendo la palabra en su máxima expresión, todo lo que sea masivo y popular es, en últimas, pop. Los Beatles, la banda de rock más importante de toda la historia, son el producto pop por excelencia. A la gente se le olvida que no hay una banda de rock más pop que ellos: vestidos y peinados todos igual. Ellos fueron un producto hecho a la medida para un mercado masivo. Entonces, si a mí me preguntan hoy si The Mills es pop, me importa un pepino decir que sí. Sin duda lo es.  

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