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Morbid Angel, la cuota pesada de Rock al Parque

Por
Redacción Shock

¿Por qué volver a Colombia después de cinco años? Hay un corto silencio antes de la respuesta. “Porque es posible tocar en Rock al Parque. Sabemos que es uno de los festivales más importantes de Latinoamérica”. Hay una pausa más y al final la voz al otro lado del teléfono añade, con convicción: “Estamos muy emocionados de hacer esto”. Quien habla es David Vincent, bajista y vocalista de Morbid Angel, una de las bandas insignia del metal, íconos y casi dioses dentro del pequeño universo que se revuelve alrededor de los astros de la música pesada.

La banda norteamericana es considerada unánimemente como una influencia decisiva en el desarrollo del death metal. Aunque Vincent es reticente a considerarse como uno de los padres fundadores del género, los aficionados y los críticos se han rendido durante 25 años al brutal sonido de Morbid, que aún hoy sigue sonando desafiante y atrayente, como si se tratara de una precisa máquina que combina creatividad, velocidad y agresividad.

De su presentación anterior en Bogotá Vicent recuerda que, a pesar de los inconvenientes logísticos, que incluyeron el cambio a última hora del lugar del concierto por cuenta de una petición de la Policía, “que no quería que fuera dentro de la ciudad”, según el músico, una gran cantidad de público llegó hasta el sitio (Castillo Marroquín) y fue un show interesante, lleno de buena energía. “Esta vez esperamos que incluso más gente vaya a vernos”, sentencia el cantante de Morbid a modo de advertencia para la legión de seguidores que cumplidamente, año tras año, llega a Rock al Parque para sacudirse a punta de cabezazos el frío y el hastío.

Después de haberle dado la vuelta a la Tierra varias veces a punta de kilómetros acumulados a bordo de un avión, la banda aún siente una gran emoción al venir a Latinoamérica, considerado por muchos como el lugar que alberga algunas de las audiencias más salvajes y enérgicas del mundo. “Nos encanta venir a este continente porque la gente de verdad sabe qué es lo que quiere y asimismo sabe cuándo tú haces música que logra conectarse con ellos. El público siempre te devuelve la energía que tú liberas en el escenario”, dice Vincent, un hombre de escasas palabras, como si no quisiera desgastarse hablando cuando lo suyo es tocar el bajo y comandar con su voz profunda, hecha para imponerse, los cientos de miles de fanáticos en todos los continentes que han gritado ¡Morbid, Morbid! durante un cuarto de siglo.

David Vincent es un hombre que cree en el trabajo, en el poder implacable de hacer las cosas. Para él, la idolatría cercana al culto que le rinden músicos y fanáticos alrededor del globo es un asunto que hay que asumir con humildad, con una gratitud distante, pues más allá de los gritos y las alabanzas sólo queda la música desnuda, la precisión de la guitarra, la agresividad de la voz, el ritmo implacable de la batería. “Hacemos lo que hacemos lo mejor que podemos. Trabajamos duro para mantener nuestro nivel y ofrecerle al público una presentación brutal, enérgica, artística y que lleva a la gente a pensar y a sentir su poder interior”.

Morbid Angel se subirá al escenario de la Plaza de Eventos del Parque Simón Bolívar el próximo sábado a las 9:00 p.m. para cerrar con toda la energía el primer día de Rock al Parque.