Se encuentra usted aquí

Nuestra mala educación

Por
Redacción Shock

Hoy, miles de estudiantes colombianos salen a la calle a protestar contra la reforma a la Ley 30, poniendo sobre la mesa un tema que en este pueblo siempre resulta álgido: la suerte de uno de sus hijos más ignorados. Aunque Juan Manuel Santos declaró ayer “entre el Congreso y el Gobierno estamos dispuestos a retirar el proyecto y a comenzar un diálogo constructivo y democrático, siempre y cuando vuelvan los estudiantes a clases y el cese de actividades no opere más”, luego de estos movimientos (que a decir por los casos recientes de España y Chile han adquirido aliento e impulso transnacional) varias preguntas quedan en el aire. Preguntas que vale la pena formular para que usted, lector, las ignore o las tome como una invitación para unirse a la discusión y al debate.

¿En manos de quién debe quedar la educación? ¿Del sector público (y sin embargo mantener la autonomía)? ¿Del privado (y sin embargo mantener la calidad)? ¿De ambos? ¿Cómo lograr una mayor cobertura (en Colombia la cifra bordea el 35%)? ¿Ante la gravísima falta de recursos, de dónde debe salir la financiación? ¿Cómo mejorar la calidad? ¿Qué se entiende por “calidad” cuando se habla de educación? ¿Acaso todo el mundo necesita el mismo tipo de educación superior? ¿Tiene claro los estudiantes por qué protestan? En fin.

Los unos dicen blanco y los otros dirán negro. Pero lo que sí resulta innegable es que alrededor del tema hay un sentimiento generalizado de inconformidad que se evidencia en imágenes como esta, tomada durante la pasada protesta estudiantil en Bogotá del 12 de octubre, que también invitan a alimentar la reflexión, como afirma Fernanda Pineda, quien estuvo ahí para disparar a tiempo su cámara. “Es la marcha más creativa que he registrado”, dice ella al respecto. “La recursividad de los marchantes para enviar sus mensaje y dejar pensando a la gente surtió un gran efecto en mí”.

Quisimos entonces hacer un desglose de lo que dice la reforma, los estudiantes y el gobierno, para que usted entienda hacia dónde va la formación académica en nuestro país.

¿Qué dice el proyecto de ley?

Autonomía
El Gobierno incluyó algunas de las recomendaciones de los rectores universitarios sobre autonomía, inspección y vigilancia. En principio, una de las principales preocupaciones de Asociación Colombiana de Universidades (ASCUN) fue la posible injerencia del Gobierno en las decisiones de las universidades. Durante la última reunión con la ministra de Educación, María Fernanda Campo, los rectores se mostraron de acuerdo en este aspecto. A pesar de ello, la comunidad estudiantil afirma que la conformación de los consejos universitarios y los criterios de calidad propuestos por el ministerio ponen obstáculos al ejercicio de la autonomía de cada universidad.

Universidades con ánimo de lucro
El 23 de agosto, Juan Manuel Santos retiró de la reforma el componente que permitía la creación de universidades con ánimo de lucro. Según Santos, no había consenso con las Instituciones de Educación Superior (IES) para introducir la propuesta. A pesar de ello, las instituciones podrán realizar convenios con entidades privadas. Por otra parte, el proyecto contempla tres tipos de IES —estatales, privadas y mixtas— y estructura el proceso de acreditación. Los estudiantes argumentan que la creación de universidades mixtas es una de las formas de la universidad con ánimo de lucro y agregan que el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, sancionado hace un par de semanas, permitirá que conglomerados extranjeros pongan sus dineros en las universidades colombianas. La autorización para ejercer como institución educativa tiene un término de 8 años y puede ser renovada por el mismo período.

Investigación
A través de la Ley de Regalías, el Gobierno entregará $1 billón anual adicional para ciencia, tecnología e innovación. El proyecto compromete al Gobierno a “evaluar las capacidades y resultados de investigación en las Instituciones de Educación Superior”. Aunque la ministra ha resaltado este aumento en la investigación, los representantes estudiantiles insisten en que este aporte pondrá a competir por financiamiento a las universidades y los grupos de investigación. La reforma plantea que el Ministerio de Educación Nacional (MEN) “promoverá” alianzas con instituciones del exterior.

Aseguramiento de la calidad y acreditación
El Consejo Nacional de Acreditación realizará los procesos de evaluación para otorgar a las IES la acreditación de alta calidad a las IES. Dicho título —que, hasta julio de 2011, tenían 646 programas de educación superior— permite que las instituciones ofrezcan programas de pregrado, posgrado, maestría y doctorado.

Financiación y créditos
Hay dos fuentes principales para la financiación de las universidades públicas: el Presupuesto General de la Nación y el Sistema General de Regalías. Entre 2012 y 2022, el Gobierno entregará $35,3 billones. De 2012 a 2014, el Gobierno asignará recursos adicionales de cerca de $1,5 billones, 50% de ellos distribuidos según la “complejidad” de la institución académica. Esta asignación se mantendrá hasta 2022.

Los recursos entregados aumentarán según el crecimiento del PIB. Hasta 2014, las instituciones públicas habrán recibido $600.000 millones. El Gobierno espera abrir 600.000 nuevos cupos, pero los estudiantes afirman que la cifra es mucho menor y que su ambición principal es que la educación pública sea gratuita. Moisés Wassermann, rector de la Universidad Nacional, aseguró que el proyecto de ley, aunque no es perfecto, podría paliar por un tiempo el déficit financiero de las universidades y por eso no acompaña la propuesta estudiantil de retirar la iniciativa del Congreso.

Los estudiantes pagarán su crédito Icetex, plantea la reforma, sólo cuando hayan obtenido un empleo y “superado un nivel de ingreso”. Los estudiantes recibirán $600.000 semestrales como parte de un subsidio de sostenimiento —que, en opinión de los representantes de los estudiantes, no es suficiente— y los créditos educativos tendrán un interés real de cero “mientras cursan el programa”.