Se encuentra usted aquí

Nueva con todos los recursos de Soyperiodista.com para contenido cruzado

Por
Redacción Shock

A continuación se detallan algunas situaciones frecuentes en el caótico servicio público de Bogotá y qué puede hacer usted, frente a las mismas.

¿Por qué no te callas?:

Usted, se sube al bus y se encuentra con dos interlocutores que siempre van sentados, uno en la silla que da con la ventana y otro por supuesto, al lado de éste. Por lo general, al que va en la orilla de la silla se le despierta unos deseos incontrolables por hablar; por el contrario el que va mirando a la ventana, no dice ni mu.

Así es que la escena puede tornarse un poco desesperante, porque sin querer, usted empieza a detallar esa fastidiosa escena: Un sujeto que no se calla, a pesar de que su acompañante no le sigue la conversación, pero aún así, en vez de guardar silencio, empieza hablar más duro, como si con eso lograra la atención del indiferente que tiene al lado; acudiendo además a una diversidad de temas de discusión, chismes familiares y disparates, sin que logre con ellos el objetivo de sacarle tan una sola palabra a su, “dizque acompañante”.

Qué puede hacer usted en esta situación:

Entrar en la conversación y contestar todos sus disparates, con esta acción usted evitara que siga subiendo la voz, molestando así, a quienes en ese momento están por culpa del destino en el bus, buseta o colectivo, o bien decirle al mudo acompañante, “Please, contéstele, no sea malito” o armarse de valor y decirle de una vez por todas a ese parlanchín ¿Por qué no te callas?

Mil maneras de morir:

Existen mil maneras inverosímiles de encontrar la muerte, tal y como nos las muestra un famoso programa de la televisión paga. Que ser usuario de transporte público en Bogotá, no sea una de ellas.

Además del riesgo propio de la actividad del transporte, hay una situación que puede causarle graves problemas a su salud. Hay pasajeros, por lo general hombres, que llevan cargadas en sus espaldas, grandes morrales o maletas, llenas de algo, no sé de qué, pero lo cierto es que ocupan todo el pasillo. Así, el transito normal de los pasajeros, se ve obstaculizado por esas maletas gigantescas.

Qué puede hacer usted en esta situación:

Jamás se le ocurra hacerse detrás de un morral de esos, no sea que un pasajero que se haya quedado dormido, se despierte y se de cuenta que ya llegó a su destino, se pare como un loco e intente salir corriendo del bus; sin importarle quien esté atascado en el pasillo, se bajará como sea y si usted está detrás de la maleta, quedará vilmente aplastado entre el pasajero que intenta salir y la maleta estorbosa del otro pasajero.

Bueno, lo positivo es que usted saldrá en la lista del famoso programa “Mil maneras de morir”: Manera 109 de morir “Emparedado urbano”.

Parásitos asesinos:

No es un secreto, el servicio público está plagado de parásitos asesinos que cohabitan el lugar y que llegaron allí, gracias a los estornudos, tos y falta de higiene de algunos pasajeros.

Qué puede hacer usted en esta situación:

Cómprese unos buenos guantes, tapabocas y gafas, parecerá un creído y orgulloso y seguramente le dirán “Compre carro”, pero que la vamos hacer, la salud debe estar por encima de todo.

Conviértase en un experto catador de olores:

No tiene otra opción, aunque no me refiero a los olores comunes por falta de aseo de algunos pasajeros. Esta vez, me refiero a los olores de comida que también son muy frecuentes en el servicio público.

Qué puede hacer usted en esta situación:

Apuéstele a catar olores de la comida colombiana, qué tal sea el comienzo de un fructífero negocio:

“-.Apuesto, que hoy lleva de almuerzo: Carne encebollada con una pizquita de ajo, platanito frito y puré de papás.-“

Oiga, se me baja, pero es ya:

El “oiga, se me baja, pero es ya”, se da cuando usted ha tenido el valor de hacerle ver al conductor alguna conducta reprochable, como por ejemplo: Hablar por celular sin manos libres, o ir por encima de las velocidades permitidas, o que tal llenar la buseta sin límite alguno, en fin, cualquier reclamo grande o pequeño que usted le haga, lo hará acreedor de que lo bajen de la buseta a punta de empujones y cruceta.

El conductor por lo general y una vez haya escuchado el reclamo, mirara por el espejo retrovisor, identificara al insubordinado y parará ipso facto la buseta en la mitad de la congestionada avenida, una noche lluviosa con calles encharcadas y para completar usted sin sombrilla y le gritara: “Oiga, se me baja, pero es ya”.

Qué puede hacer usted ante esta situación:

Decirle, ¡no me bajo y qué¡ y rezar para que se desprenda una serie de reacciones en cadena de los demás pasajeros y que uno a uno empiecen a decir: “Si la bajan a ella o a él, me baja a mi también” lo que se conoce como reacción social, pero para serles sincera no creo que los pasajeros se bajen en la mitad de la calle, por apoyarlo a usted; por lo que le sugiero trate de conciliar con el conductor cuánto le va a devolver de lo que le queda de pasaje.

El fortachón indiferente:

Qué situación tan bochornosa, un hombre joven, fuerte, alto y musculoso, sentado e indiferente ante un viejito con bala de oxigeno que va de pie.

Qué puede hacer usted en esta situación:

Ayúdele al viejito a cargar la bala de oxigeno, porque no habrá poder humano que haga que ese pasajero lleno de vida, le ceda el puesto al tierno octogenario.

Bueno, espero que sean de utilidad estas recomendaciones y si tiene más, no dude en compartirlas, seguro que serán de gran ayuda.

Por: Sandra Mercedes