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'Pescador', un reportaje hecho película

Por
Redacción Shock

Protagonizada por María Cecilia Sánchez y Andrés Crespo, actor y guionista ecuatoriano, acreedor de la India Catalina a Mejor Actor en la sección Colombia al 100% del FICCI, en esta cinta con aires de road movie, el director optó por sumergirse en un viaje que va de las costas de Manabí hacia el acelere urbano de Guayaquil y Quito, para desembocar al final, en un trance introspectivo. Inspirada en un hecho real, o mejor, en el reportaje Confesiones de un pescador de Coca , publicado por Juan Fernando Andrade, en la revista Soho de Ecuador, esta vez la historia de Codero le apuntó a un cuento de libertad y a un rodaje a campo abierto y no encerrado y claustrofóbico como en Rabia, su anterior joya fílmica. Hablamos con él justo antes de que abandonara la Heróica y se embarcará en otro viaje.

SHOCK: ¿Qué le impactó de aquella historia que inspiró su película?

El artículo hablaba de un caso en un pueblo de pescadores en Manabí, en una de las provincia de la costa de Ecuador, dónde llegó un cargamento de cocaína empujado por la marea. Aparte de contar toda la conmoción que causa todo esto en el pueblo, él artículo se centraba en un personaje que ve en este hecho la oportunidad de emprender un viaje por todo país. Desde ese momento, me conecté con la historia porque me parecía que, por un lado, me permitiría improvisar bastante, trabajar con una estructura más libre, jugar justamente con la noción del viaje, de la carretera, de la libertad, de la búsqueda dentro y fuera de uno mismo, y por otro lado, era un gran excusa para contar una historia que, aunque tiene que ver con droga, no se enfrasca en el cueto del narcotráfico. Más bien ese es solo un detonante que lo hace emprender esa travesía.

Sebastián Cordero: ¿Qué significó para usted la transición entre hacer una película como Rabia y luego pegar el salto y hacer una como Pescador?

Fue algo muy interesante para mí, porque Rabia es una película muy controlada que cuenta una historia de encierro, muy claustrofóbica, y Pescador, por el contrario, es muy libre. Son realmente dos polos opuestos dentro de un mismo espectro. De hecho, después de hacer Rabia, fue muy liberador irme al otro extremo y replantear qué es lo que podía contar a través un viaje. Además Rabia fue una película muy planificada, es más, milimétricamente planificada, y en cambio Pescador no lo es; es una película donde yo quería tener más espacio para improvisar y atreverme a tomar el desvío en el camino y no tomar el camino más obvio, ese que ya está trazado.

Y en ese sentido ¿Cuál fue su conclusión personal?

La verdad es que aprendí mucho. Aparte de ser un proceso muy liberador, te das cuenta que la guía es tu instinto, que a veces debes seguir el camino que te dicta la película. Creo que de esa forma se consigue algo muy especial, muy potente y crear el espacio para poder trabajar de esa manera fue algo muy importante. Definitivamente, es algo que aplicaré en mis futuros proyectos, aunque de diferente manera porque cada proyecto te pide distintas cosas.

Y esta película que tipo de actores le pedía, ¿por qué los eligió?

Desde antes de escribir el guión, tenía claro que quería a Andrés como protagonista y por eso desde muy temprano le ofrecí el papel. Él es una persona que tiene como fuerte la improvisación y para esta película esa aptitud era necesaria y funcionaba muy bien. Con María Cecilia fue una cuestión más impulsiva, porque en realidad, tenía a otra actriz abordo del proyecto, pero por cuestiones de fechas y disponibilidad no pudo ser …¡Pero por algo pasan las cosas! Había conocido a Maria C. hace un año en un festival y sabia que había algo de ella que era muy cercano al papel de Lorna., hablamos por Skype, del libreto y sentí que ella le podía aportar al personaje y por eso a la semana ya estaba embarcada en Ecuador preparando todo. Trabajar con ella fue muy especial.

Para cerrar, una pregunta punto aparte a propósito de su paso por el FICCI ¿Para qué el cine?

Vaya ¡Qué pregunta! Podría pasarme horas tratando de responderla… Para mi el cine es una manera de comunicarme con las personas, de permitir que otros vivan de primera mano la historia que tú estás contando. El cine es la manera más potente de expresarse; tienes a una persona en una sala oscura durante dos horas viendo, escuchando, sintiendo, experimentando lo que le pasa a los personajes y eso es algo muy fuerte. Creo que como seres humanos somos contadores de historia naturalmente. Es nuestra manera de conectarnos, de darnos cuenta que no estamos solos y que tenemos cosas en común.'

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