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A Place To Bury Strangers le subirá el volumen al Simón Bolívar

Por
Redacción Shock

Cuando la etiqueta que se usa para describir a tu banda es “la banda más dura de Nueva York”, significa que tu banda es, probablemente, la más dura del planeta. Punto. Y sí, quizás el periodista que acuñó este tag se refería solo al volumen con el que suele tocar el trío de Williambsburg; sin embargo, con el paso del tiempo, este ha venido adquiriendo otras connotaciones, usándose más para describir el carácter de uno de los actos más sorprendentes de los últimos años en el mundo.

Es decir, como sinónimo de “cojonudo”.

Este grupo es un diamante como pocos. En el 2007 le dio la cara al sol con un disco homónimo que fue ovacionado por la crítica independiente, en un coro de unanimidad pocas veces visto. Un año después y gracias a la crudeza de sus shows, siempre el borde del caos y el peligro, fue elegida por Nine Inch Nails como telonera de una parte de su gira.

Conocida por sus canciones oscuras de atmósferas asfixiantes, guitarras supersónicas, beats semi-industriales y, sin embargo, pegajosas melodías, la creación de un flaco llamado Oliver Ackermann –quien ya había anticipado lo que se traía entre el bolsillo con su anterior banda, Skywave, con la que sacó un par de gemitas años antes– se inserta en una preciosa tradición sonora, mal llamada “shoegaze”, de padres británicos: My Bloody Valentine y The Jesus and Mary Chain. Esa justa metáfora del amor, tan hermoso y a la vez tan sucio. Tan dañado y tan bonito. Como buen geek que es, sin embargo, el chico decidió subvertir los principios de este código estético, fabricar sus propios procesadores de sonido, ensuciar la mezcla y subirle el volumen a la música, quizá para ponerla a la altura de sus palpitaciones, siempre tan extremas. Y por eso, A Place to Bury Strangers es lo que es: un lugar donde el amor nunca es amor, sino un taladro que te martilla el espíritu.

Con un segundo disco bajo el brazo, 'Exploding Head', y recién culminada su gira por Norteamérica, que los incluyó en el cartel del Coachella, los gringos bajan al Simón Bolivar con un único objetivo entre los dientes: subirle los decibeles a la noche bogotana para regalarnos un poco de su dulce, dulcísimo ruido.

Antes de la ceremonia, hablamos con el hombre detrás del sonido. Esto fue lo que nos dijo.

SHOCK: Tuve la oportunidad de verlos en vivo alguna vez en Nueva York. Suenan muy pero muy duro. En ustedes, la música deja de ser una experiencia sónica para convertirse en un fenómeno físico…

Oliver Ackermann: sí. Se trata de eso. Cuando el volumen está tan duro, la cosa puede ser muy física.

Hasta violenta…

Y melódica, y hermosa. Yo creo que exploramos las emociones más intensas que se pueden llegar a sentir. Es una montaña rusa emocional.

Son conocidos por el nivel de ruido y volumen en sus conciertos. ¿No han tenido muchos problemas con los ingenieros de los lugares a donde van a tocar? Digo, cuando llegan y dicen: “Está muy bajito. Queremos que le subas tres veces más”…

¡Seguro! Nos ha pasado miles de veces. Nos han echado de muchos lugares, hasta nos han cortado en pleno toque. Pero, nada, nosotros intentamos hacer lo que podemos en el lugar que sea. En muchas ocasiones las condiciones no son las ideales, pero… ¡bah! A veces simplemente no puedes hacer lo que quieres, entonces toca pelear un poco, pero está bien. Estamos para las que sea.

¿Cómo te cuidas las orejas? ¿No tienes problemas de oído?

¡Ja! Nunca he tenido problemas con eso, ¿sabes? De pronto tengo mucha suerte, pero no se… a lo mejor también tenga un daño mayor y aún no lo sepa.

Tú fabricas tus propios pedales de distorsión. De hecho, son bien populares y los comercializas a través de tu marca: Death By Audio. ¿Por qué comenzaste a hacer tus propios efectos?

Originalmente solo estaba haciendo pedales para mí con la intención de crear sonidos que no podía obtener con otros equipos. Luego, cuando comencé a descubrir todos estos sonidos dementes, la idea de compartirlos comenzó a tener sentido, para que otros pudieran disfrutar de lo que yo estaba disfrutando. El objetivo nunca fue comenzar una compañía, sino crear efectos interesantes; sin embargo, el tema con Death By Audio funcionó muy bien…

Muchos grandes han comprado tus pedales…

Sí, muchas muchas bandas los usan, como My Bloody Valentine, Nine Inch Nails, U2, Placebo, Lightning Bolt, Coheed & Cambria…

¿No es increíble que Kevin Shields, líder de My Bloody Valentine y prácticamente el inventor del llamado sonido “shoegaze”, compre tus pedales?

Sí, ¡es muy loco! Una vez me encontré a los chicos de MBV en un festival y me decían “¡Tú eres el que hace esos pedales!”. Es un honor que alguien como Kevin Shields sepa quién soy yo y use mis pedales.

Estuvieron de gira con Nine Inch Nails en el 2008. Las bandas que Trent Reznor suele escoger como teloneras (pienso en actos como Crystal Castles, Deerhunter, Does It Offend You, Yeah?) suelen dispararse después. ¿Crees que este fue el punto determinante en la carrera de APTBS?

Pues no diría que el punto determinante, pero sí sirvió mucho. NIN es lo mejor, Trent es increíble, fue un tour fantástico. Pero hay distintos puntos determinantes para cada carrera. Si bien mucha gente nos oyó en esa gira o gracias a la promoción que eso nos trajo, algunos nos oyeron en un festival en Francia, otros nos vieron en una revista. El momento que Trent nos oyó también fue un punto determinante…

¿Cómo van las cosas con este segundo álbum, Exploding Head?

Fantástico. La recepción ha sido increíble. A veces ni me la creo, las cosas siguen creciendo y creciendo, poniéndose cada día mejores. También hemos estado bastante de gira pero para el otoño vamos a grabar disco nuevo. Va a ser diferente, mucho más loco e intenso que este…

¿Cómo es el proceso creativo en el estudio?

Mucha experimentación. Vivimos en el mismo lugar donde tenemos en el estudio, entonces le dedicamos mucho tiempo al proceso. A obtener el sonido que es. A veces puedo pasar días y días buscando el sonido que quiero, siempre estoy construyendo equipos, cosas que podamos usar para grabar. A veces llega naturalmente. No hay método, realmente. Tiene que ver con el feeling. Es de momento.

¿Qué es lo que más te interesa explorar musicalmente?

Me interesa mucho la exploración sónica. Escribir buenas canciones pop pero con sonidos cada vez más dementes.

¿Dónde estás ahora?

Vancouver, Canadá.

Están en pleno tour, ¿no?

Sí. Ya casi se acaba. Vamos después a Bogotá y a Chile. Luego vamos a descansar.

Bueno, y por fin en Suramérica, ¿no? ¿Es tu primera vez?

Sí. Nunca hemos ido.

Es muy raro… A Place To Bury Strangers en Colombia, en nuestro patio, en Rock Al Parque. Vas a tener mucho público. ¡Miles y miles de personas!

¡No me digas eso! Va a estar increíble.