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Pop en blanco y negro

Por
Redacción Shock

En el circo de las carnes flácidas y las coreografías sintéticas, sus voces suculentas y sus aplaudidos álbumes debut han domado a los leones hambrientos de lo mismo. Una mujer cuervo y una que dice ser un androide. Una de la nueva dinastía de las pelirrojas esbeltas y otra de las siempre deseadas de piel negra. Dos artistas, por cierto, nada convencionales: Karen Elson, británica y sombría, y Janelle Monáe, norteamericana y festiva. Un mordisco del neo folk que se cuece hoy en Nashville y un sorbo de lo más fresco del funk intergaláctico.

JANELLE MONÁE
The ArchAndroid

Todo lo que a ella se refiere está libre de etiquetas. Quizá ‘magnífica’ es la única palabra con la que es posible definir a esta mujer del futuro, un androide de voz exuberante que dice ser una princesa legionaria del 2715. Janelle cabalga con destreza por el pop vestida como un joker, de blanco y negro simples, sumergida en la exploración de otros ritmos, de sonidos colosalmente coloridos. Soul, disco, jazz, hip hop, complejos arreglos y coros orquestales. The ArchAndroid es, en definitiva, un disco atrevido e ilimitado, que a falta de un solo camino escogió la profusión como receta. Es, también, una propuesta conceptual que da vida a Cindi Mayweather, su alter ego, un robot que 700 años adelante usa tupé y corbatín. Y es, nada más ni nada menos, uno de los que la crítica ovacionó sin medida en las listas de lo mejor del año pasado y con el que recibió la bendición de otros poderosos como Lupe Fiasco, B.o.B, Estelle y el gran chico de Outkast: Big Boi. Por este golazo, la Monáe recibió dos nominaciones a los Grammy. Una experiencia sensorial, según ella misma lo define.

KAREN ELSON
The Ghost Who Walks

Jack White puso su mano sombría sobre las frágiles tonadas del álbum debut de su esposa Karen Elson y con su acostumbrada nebulosidad tiñó las doce canciones de su chica de  espesura, de una muy extraña sensualidad cadavérica. La figura de un cuervo le sirve ahora de sello a aquella mujer pelirroja que también sonríe en las portadas de Vogue, V Magazine, Bazaar y Nylon, y que tantas veces salió a la pasarela vestida de Armani, Chanel o Yves Saint Laurent. ‘El fantasma que camina’ no es otro más que ella misma, blanquísima hasta el miedo y acicalada como si se hubiera fugado de algún cuento de Edgar Allan Poe. Sus canciones, según cuenta, las escribió encerrada en el clóset y evocan “al mundo después de la medianoche” y otras cosas oscuras e inquietantes, en especial la muerte. La banda que entró con ella al estudio y con la que aparece ocasionalmente en noches de luna llena, está conformada por militantes de The Dead Weather, My Morning Jacket y el propio Jack en la batería. Aunque algunos no apuestan por ella lejos de la pasarela, para el señor White, la voz de su