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Rock al Parque 2011: domingo de punk, reggae y mucha Peste

Por
Redacción Shock

ESCENARIO ARCO

Tardó en llenarse, pero desde muy temprano las bandas que pisaron el escenario mayor dieron todo de sí y demostraron el porqué habían sido seleccionadas para estar ahí: para romperla. La apertura estuvo a cargo de The passengers, una lúgubre entrada como extensión del homenaje al metal que se había realizado el día anterior. Siguió Alligator con dos féminas que hicieron gala de su encantos rockeros encendiendo la tarde con su potente sonido preparando el ambiente para la electrizante agrupación bogotana Red O’clock.

Después, Antípoda, la icónica agrupación distrital exorcizó toda la potencia de su rock brutal y preparó el camino para Alfonso Espriella, uno de los artistas más emblemáticos de la escena, toda una leyenda del rock que presentó lo mejor de su segunda y más reciente placa discográfica ‘Ánima’, del que destacamos su sencillo ‘Angels’. Llegaría Fobia, la legendaria banda mexicana de rock sideral que no pisaba el festival desde hacía 15 años. La plaza ya comenzaba a colmarse de melómanos enérgicos dispuestos a recibir el esperado acto que llenó el ambiente de nostalgia con las primeras tonadas de uno de sus más recordados clásicos: 'Hipnotízame', que dejó  a más de uno literalmente hipnotizado, para luego revivir con ‘El diablo’, una de sus canciones más emblemáticas . Quedarían debiendo muchas otras como ‘Caminitos hacia el cosmos’ e incluso, por qué no, su versión de ´Under pressure´ de Queen. A su vez aprovecharon para anunciar su próxima placa discográfica

En pleno atardecer sería el turno de Skampida con la energía innata del ska. Esta banda que el pasado mes de marzo hizo parte del
cartel del festival SXSW, enloqueció al público incitando a múltiples pogos que levantaron el polvo y pusieron a vibrar al público del Simón Bolívar. Mientras se preparaba para subir al escenario Dead Kennedys, la aclamada banda estadounidense, con más de 30 años de música a cuestas, que demostró que el punk sigue más  vivo que nunca. El público tendría un respiro audiovisual con la proyección del documental homenaje al festival, ‘A los 15 uno es grande’ –y muy grande-. Aunque hacía falta uno de los miembros más importantes de la banda ¯Jello Biafra¯  eso no fue impedimento para poner a sacudir hasta las más duras crestas con sus clásicos y su fórmula musical 100% anarquía.

Finalmente, cuando al parque ya no le cabía una sola alma, los asistentes esperaban un cierre monumental, una completa catarsis sónica. El parque entero se elevó en una sola voz que llamaba a un virus musical: La Pestilencia… peste, peste peste, resonaba en cada rincón. Y como llamando a un espíritu, apareció Dilson Díaz , extendiendo sus brazos, como dejándose invadir por el voltaje que emanaba el escenario padre. Era la resurrección de un grande que incluso elevó a su pequeña hija en mitad del concierto. ‘Nada me obliga’, fue el comienzo y de ahí en adelante todo fue una sinergia de amor por el rock criollo. El parque Metropolitano tembló y el público gritó una vez más: “fango, fango, fango” y ‘Vive tu vida’.

ESCENARIO BIO

El jolglorio rastafari no se hizo se esperar en esta tarima donde el reggae y sus descendientes rítmicos eran los protagonistas. Fue el primer escenario en llenarse y elevar banderas rastafaris. Dafne Marahuntha y De Bruces a mí , ambos con aperturas rotundas, se encargaron de prender los motores y calentar el ambiente mientras en backstage se preparaba Alto Grado quien se tomó con contundencia el escenario a punta de  cadenciosos ritmos de regaae y ragga mezcladas con percusiones caribeñas que sin duda dejaron al público prendido y listo para recibir a Dub Killer Combo. La agrupación de Medellín , vestida de rojo, estalló en escenario con todo el poder de su show enérgico que después remató Pulenta con su sabrosura, poniendo a todo el mundo a romper cadera. Esa fue la antelación de la presentación de una de las bandas latinoamericanas más aclamadas y esperadas: Cultura profética, veterana de la escena reggae mundial que hizo su aparición justo cuando el sol cayó y el cielo se tornó mora azul. Con una orquesta monumental alimentada por vientos, percusión, coro y la inigualable voz de la cabeza, Willie Rodríguez, las vibraciones positivas taparon el escenario y canciones como ‘Sube el humo’ y ‘De antes’ que hicieron estallar a un público famélico del mejor reggae puertorriqueño . Como la lluvia nunca apareció, el ánimo del público se mantuvo a flor de piel para recibir a Voodoo Souljah’s, una de las bandas bogotanas más importantes del género. Con la extasiada voz de Lia Lozano, la vocalista al mando, dejaron claro que lo suyo es puro flow del fino, duro y seguro, una sollada mezcla de reggae y hip-hop que incluyó un homenaje a la madre África. Para  clausurar el día desde Jamaica hizo presencia en escenario Black Uhuru, toda una eminencia de los sonidos rastafaris, líderes de la llamada segunda generación del reggae y primera banda del género en ganarse un Grammy.

ESCENARIO ECO

Parches, crestas, taches y cientos de amantes del punk le cumplieron la cita al escenario Eco, que este domingo fue bautizado como el escenario gritón. La banda capitalina Tantan Morgan fue la encargada de hacer hervir la sangre de los asistentes, que fueron llenando el escenario alterno al ritmo de pogos enfurecidos. Stayway, Vulgarxito, Info, Maniatikatz fueron calentando el ambiente, pero el éxtasis total lo pusieron tres destellantes lucíferas traídas desde México: Descartes a Kant. Sus cachos e insinuantes atuendos no fueron un obstáculo para hacer un punk de primera y hacer la más elegantes muestra del power girl. Ese mismo power fue llevado a otro nivel por la ya reconocida banda Policarpa y sus viciosas que cerraron con todos los fierros este escenario pequeño, pero grande y sustancioso.