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Rock al Parque 2013: Las distritales al poder (Crónica día dos)

Por
Redacción Shock

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A medio día el Parque Metropolitano Simón Bolívar abrió sus puertas para darle inicio a la segunda jornada de Rock al Parque, un sol abrasador invitaba a los capitalinos a cumplirle la cita al rock, al ska, al reggae y al punk. Diversas propuestas pasaron por cada uno de los tres escenarios, bandas nacionales e internacionales que dejaron todo en la tarima, sin embargo el Escenario Plaza (el principal) se quedó esperando a cientos de asistentes que nunca aparecieron. ¿El cartel? ¿La lluvia incesante que se rehusó a parar en toda la tarde? ¿La campaña de desprestigio que desde hace algún tiempo se viene tomando las redes en contra de Rock al Parque? El interrogante lo tenemos todos, porque desde hace muchos años el Festival se había sentido orgulloso de atestar la tarima principal. Los escenarios alternos se llevaron los honores, ambos tuvieron una acogida sorprendente y vibraron con los pogos y bailes del público. En ellos, la energía nunca paró.  El segundo día se cumplió. Los protagonistas: las bandas distritales, que se adueñaron del cartel y que dejaron un buen sabor para la escena musical; pero también, el interrogante que ronda a todos los que somos y hemos sido fieles seguidores de Rock al Parque ¿Qué pasó este segundo día en la tarima principal?

Aplausos para las nacionales y para los asistentes. Para todos los que, a pesar de la lluvia, cumplieron la cita.Así fue esta jornada:

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Escenario Plaza
La Mercosur fue el grupo encargado de abrir el día dos de Rock al Parque 2013, a punta de cumbia balcánica, despabilaron a los pocos asistentes que empezaban a llegar al Parque; La real academia del sonido se adueñó después del escenario principal con ecos de rock, hip hop y hasta funk, mientras que Antombo, estrenó su proyecto como solista después de ser parte de Profetas, enamorando a los transeúntes del escenario mayor con una voz poderosa y un sabor magnético. A las 5 de la tarde Chucho Merchán, una leyenda viva del rock, esparció sin miedo una buena dosis de guitarras duras y mucho rock and roll vieja escuela, ondeando la bandera de los derechos de los animales. La noche cayó y una lluvia que no paraba fue la fiel acompañante de la presentación de Diamante Eléctrico, el trío bogotano que al son de canciones como Revolver y Nos rompemos igual dejó claro porqué son una de las bandas revelación del año. Eruca Sativa fue la primera banda internacional del día, desde Argentina, Lula, Brenda  y Gabriel se encargaron de dar una clase de  rock duro. Desde Bogotá Alfonso Espriella preparó el ambiente para el show de cierre, presentó en sociedad su último trabajo Somos estrellas y se robó todos los aplausos cuando cantó una versión de El Pescador, junto a la cantaora Totó La Momposina. Con ella, el público enloqueció. Desde Nueva York, Living Colour, fue la banda encargada de cerrar con broche de oro, con una presentación impecable y poderosa por parte de esta agrupación originada en 1984 y que ha sabido poner su nombre en alto gracias a las descargas de heavy metal, funk y hip hop. A pesar de los pocos asistentes, aquellos que se quedaron supieron disfrutar de este show, que finalizó con un pogo digno de cierre que se desató  cuando tocaron el cover de Should I Stay or Should I Go, de The Clash.

Escenario Bio
De 2 de la tarde a 11 de la noche este escenario le dio espacio a los ecos del reggae, el ska y  el dub. Una fuerza abrió la jornada, el quinteto bogotano de reggae y dub desbordó energía en tarima y subió al escenario a Nicolás Barragán, vocalista de Los Petit Fellas. Ni Martinica, vocalista y comandante de Alto Grado, ni La nueva Fuerza, la agrupación de reggae roots clásico dejaron apagar los ánimos de los asistentes que esperaban la presentación de una  de las banda nacionales invitadas y más queridas de la escena rock: La Severa Matacera; los bogotanos no decepcionaron a sus seguidores con una muestra perfecta de rock y ska. Desde Pasto, La Bambarabanda subió la temperatura del Bio con un viaje por los sonidos más tradicionales de la región andina, ecos balcánicos y mucho poder. La primera agrupación internacional de este escenario aterrizó desde Bosnia, Duvioza Kolektiv, sin duda una de las presentaciones más potentes. Tuvimos casi una hora de ska comandada por un sexteto uniformado de amarillo y negro que puso el suelo del Simón Bolívar a palpitar. Desde Medellín, Tarmac, dejó el nombre del reggae nacional en alto, y se convirtió en el perfecto abrebocas de una leyenda del reggae, Junior Kelly, el jamaiquino que llevando su sincero mensaje de paz, conectó al púbico con la buenas vibras del “one love”.

Escenario Panamerika
Guitarras estridentes, un acordeón satánico y mucha cumbia punkera a cargo del cuarteto bogotano Consulado Popular sacudieron a los visitantes que apenas empezaban a pisar la tercera tarima bajo un sol encarnizado; el punk melódico de A.C.M.E, el ska de The Klaxon, y la mezcla de Punk, Hardcore y metal de los paisas de Estoyputo armaron los pogos con más voltaje del domingo y destacaron a la escena nacional con presentaciones bestiales. Desde México, el trÍo de Rockabilly Rebel Cats le metió nostalgia retro al segundo día, no hubo quien se quedara quieto frente a un acto que desbordó brío a la vieja escuela. Desde Medellín Peste Mutantex tocó con la casa llena, el grupo hizo parte de la banda sonora de la inolvidable película Rodrigo D, evocó las épocas del punk de los ochenta y se ganó la ovación y el respeto absoluto de todos, el perfecto abre bocas de la banda encargada de apagar las luces del día dos del festival en este escenario: Anti-nowhere League. La agrupación inglesa que lleva más de 30 años desencadenando los pogos más atroces a punta de un punk rabioso que dejó sin palabras a los seguidores de este cuarteto que nunca había tocado suelo colombiano. Aplausos.

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