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Sean Penn cumple 50 años

Por
Redacción Shock

Camaleónico y temperamental, Sean Penn, que cumplirá medio siglo el próximo martes, lleva en su mirada la mayor de las iras y la más infinita de las ternuras.

Sensibilidad y brutalidad a la manera de Brando, olfato para hacer de su carrera un ejemplo de buen gusto y una actitud a la que se ha reprochado cierta falta de tacto.

"Mi actor favorito es Sean Penn", dijo una vez en una entrevista cuando optó por primera vez al Óscar por "Dead Man Walking". Y así resumió un carácter que ha canalizado en grandes interpretaciones y reivindicación política, pero que también le ha llevado a la cárcel y a dos matrimonios tempestuosos.

Penn nació el 17 de agosto de 1960 en Los Ángeles County (Estados Unidos) en una familia de artistas que le facilitó adentrarse en Hollywood. Pronto destacó en papeles de rebelde: forjaron su calidad de satélite del "brat pack" "Fast Times at Ridgemont High", "Bad Boys" o "The Falcon and the Snowman", de John Schlesinger.

En esa película interpretó al narcotraficante Daulton Lee con tan buenos resultados que, como agradecimiento, Penn contrató a Lee como asistente personal. Excentricidades primerizas de un aprendiz de estrella que hizo un máster en esta disciplina al casarse con Madonna en 1985.

"Recuerdo ese matrimonio como muy ruidoso. No recuerdo haber tenido una sola conversación en cuatro años de matrimonio. He hablado un par de veces desde entones con Madonna y hay una persona ahí dentro, pero no lo sabía", reconocería años más tarde.

Sean Penn, en esta época, fue arrestado por agredir a un paparazzi y protagonizó -con Madonna- la que probablemente sea su peor película: "Shanghai Surprise". Finalmente, en 1989, se divorció de la cantante de "Like a virgin".

Ya en los noventa, su talento fue reclamado por directores de más enjundia y Penn se convirtió en una inquietante presencia para el nuevo cine negro: "State of Grace" -donde conoció a su segunda esposa, Robin Wright- y, sobre todo, "Carlito's Way", de Brian De Palma.

Con más poder de decisión, empezó a marcar el camino que quería para sí. Inauguró su carrera como director con "The Indian Runner" y, en 1995, llegó su verdadera consagración como actor, Oso de Plata en Berlín incluido, con "Dead Man Walking".

Como Susan Sarandon, su compañera de "celda", comenzó a colocarse a la izquierda como una de las conciencias de Hollywood. Los derechos de los gays, la guerra de Irak, la defensa del presidente venezolano, Hugo Chávez, o Haití han centrado su activismo.

"No me considero especialmente político. Pienso que trabajar como actor y ser humano implica algo de política y preocupación por otros humanos", dice con modestia.

Y mientras, le ha dado tiempo a construir una familia -dos hijos con Robin Wright-, sin dejar de tener algún escándalo personal -como cuando fue sorprendido por Wright con dos prostitutas rusas- y, ahora sí, una espléndida carrera.

Premio en Cannes con "She's So Lovely", dos Copas Volpi en Venecia con "21 Grams" y "Hurlybulry" y, por fin, el reconocimiento de la Academia: por ese padre amoral por puro dolor en "Mystic River" y por mimetizarse con Harvey Milk en el biopic filmado por Gus Van Sant.

Woody Allen, Oliver Stone o Terrence Malick han sido otros realizadores que han contado con él, que también siguió dirigiendo títulos como "The Pledge" y "Into the Wild".

Y para su segunda mitad de siglo, una cartera inmejorable: ha vuelto a trabajar con Malick en "The Tree of Life", ha fichado por Paolo Sorrentino para la película "This Must Be a Place" y tiene pendiente de estreno "Fair Game", junto a Naomi Watts.

Además, tratará de convencernos de que también tiene vis cómica en "The Three Stooges", de los hermanos Farrelly, y volverá al biopic en "Genius", donde interpretará a Max Perkins, el hombre que descubrió a Scott Fitzgerald o Ernest Hemingway.