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Shock en el Sónar 2009

Por
Redacción Shock

Durante 16 años, el Sónar ha sido el escaparate perfecto para hacer un balance anual del panorama global de la música electrónica y el arte multimedia del mundo. En todos estos años, los escenarios del Festival Internacional de Música Avanzada y Arte Multimedia de Barcelona, Sónar (www.sonar.es) han visto deambular todas las propuestas y apuestas que conforman este abanico indescriptible e inclasificable en que se ha convertido la música contemporánea desde que las nuevas tecnologías y las fusiones comenzaron a crear tendencia tras tendencia.

La velocidad con la que se ha avanzado en este proceso es tan acelerada como el avance de todo el mundo globalizado y tan desenfrenado como el ritmo de la sociedad de consumo. El Sónar lo ha entendido así, y en su edición 2009 se convirtió de nuevo en una especie de Torre de Babel donde se mezclan todo tipo de formas, ritmos, influencias, visuales y todo lo que la percepción humana puede llegar a sentir; con una curaduría artística donde la apuesta fue bastante arriesgada y mainstream.

Dentro de la programación de tres días, una de las sorpresas que más arrastró público la dio Orbital (www.myspace.com/orbitalofficial), dupla del UK que se subió de nuevo a los escenarios tras cinco años de auto exilio y cuando el mundo entero ponía en duda que los hermanos Hartnoll –sus líderes– volverían a juntarse. Como en los viejos tiempo, Orbital puso a bailar a casi diez mil personas durante su show en el Sónar, siendo ésta –quizás– la última oportunidad de verlos y con ellos la revolución de música electrónica que hace muchos años lideraron con su techno–breakbeat.

Otra de las participaciones esperadas en este festival icono de Barcelona fue el debut en Europa del dúo de la cantante Alice Glass, los canadienses Crystal Castles (www.myspace.com/crystalcastles). Con más de media hora de retraso Alice salió a escena pero su voz apenas se podía distinguir, el público le dedicó una reverenda chiflada que la obligó a volver al camerino media hora más, a su regreso el sonido había mejorado pero nunca llegó a estar al nivel, y días después el Sónar emitió un comunicado en el que expresaba que tan garrafal fallo se debió a la obstinación del ingeniero de sonido del grupo.

La nueva diva del pop británico, por su lado, corrió con mejor suerte, su show reunió más fotógrafos que ningún otro y resultó apenas comparable con el de artistas cabezas de cartel como Orbital y Animal Collective. Con una carrera muy corta pero en permanente ascenso, la británica Elly Jackson con su dúo La Roux (www.myspace.com/larouxuk) respondió con un directo agresivo y contundente de Electro Pop, demostrando que en definitiva encarna toda la esencia del pop y recoge los legados de Eurythmics.

Otra diva, Grace Jones, en este caso una impresionante mujer de 60 años que se mantiene en forma y de la que aún queda un registro vivo de la voz y la piel que la convirtieron en una de las musas favoritas de Andy Warhol; también dio más de lo que se esperaba, con un show colorido y lleno de innumerable cambios de vestuario. Esta mítica cantante hizo un repaso de sus hits, presentó su último disco Hurricane e incluso tocó temas de Edith Piaf. 

La cuota colombiana en el Sónar 09 corrió por cuenta de El Santo (http://www.fritolandia.com/), un polifacético artista que crea melodías a través de extraños aparatos diseñados por él (formado en la Parsons School of Design de Nueva York). El Santo sorprendió con un extraño concierto y un atentado sonoro que mantuvo en vilo al público durante 45 minutos, un excelente experimento sonoro dentro de un festival muy propicio para los artistas de laboratorio. Por primera vez el Sónar fijó su mirada en nuestro país y el debut de Colombia en la muestra –la más importante de su tipo en el Viejo Continente– no pudo ser mejor.