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Shock exorcizó la furia de Sam Worthington (entrevista exclusiva)

Por
Redacción Shock

Después de una primera parte vapuleada por la crítica, en la que el 3D, como bien lo dijo el protagonista, casi le provoca un aneurisma a la audiencia, vuelve 'Furia de Titanes' con una segunda entrega que, ciertamente, atendió las críticas al pie de la letra. Esta vez, los efectos especiales de esta épica son en serio y la pirotecnia sí que vale la pena.

Como Rambo en su momento, en esta ocasión Perseo (Sam Worthington) se encuentra retirado en una aldea de pescadores sin querer saber nada de Krakens ni de pataletas de dioses ni de guerras. Sin embargo, por cuestiones del destino no podrá hacerle el quite a su responsabilidad de semidiós,  y como tal tendrá que frentear el llamado de su padre Zéus (Liam Neeson). Convocado entonces para combatir un apocalíptico complot tejido en el inframundo, una verdadera maldición alimentada por la fe perdida de los hombres que han olvidado a sus íconos, Perseo tendrá que volver a empuñar la espada para combatir por su familia, por su hijo, y de paso, por la humanidad. Y así comienza una travesía más que lo verá enfrentado a monstruos con gargantas de fuego y gigantescos cíclopes, atravesando infinitos océanos y cruzando infranqueables laberintos, siempre acompañado por su amigo Agenor (interpretado genialmente Toby Kebbel). Al final, tendrá que enfrentarse a un oscuro frente comandado por su hermano Ares (en el papel, brilla el venezolano Édgar Ramírez) y su tío Hades (Ralph Fiennes).

En el papel protagonista encontramos de nuevo al australiano, un amante de los Westerns y películas de acción que luego de protagonizar el histórico blockbuster 'Avatar', de James Cameron, se volvió a vestir las alpargatas para vencer al oscurísimo Kronos. Hablamos con él en Ciudad de México.

SHOCK ¿Cómo se siente en esta segunda entrega frente a la primera?

SAM W: He sido muy abierto al hablar sobre los problemas que siento que tuve en mi performance en la primera parte, creo que hubo cosas que no sumaron, al igual que el 3D que fue una mierda… Esta vez hemos sido muy vocales al respecto de rectificar esos errores para crear una película de la que podamos sentirnos orgullosos. Y hoy estoy muy orgulloso de esta. La amo.

Dice que en la película anterior el 3D fue una mierda. Parece hablar con mucha libertad. ¿Cómo maneja esa libertad siendo tan famoso?

(Risas)… Tengo muchos asesores que me advierten qué decir y qué no decir, pero depende de uno tomar sus recomendaciones o no. Y claro: también tengo a un pequeño hombrecito en mi cabeza que me dice qué debo decir y qué no… Pero mira, seré frentero: soy muy honesto. No voy a venir a mostrar algo que no soy, ya lo hice cuando estaba en mis 20. Mi creencia es que mi trabajo solo existe en la medida en que hay una audiencia, entonces pues prefiero ser honesto con esta audiencia y hacerle saber que escucho sus críticas y que trabajo basado en estas, que leo sus blogs, que entiendo que la película pasada el 3D le produjo un aneurisma…  así creo que funciona: escuchando a la gente, a esa misma gente que hace que mi trabajo exista. Además, la gente puede ver cuando uno no es honesto. La gente no es idiota.

¿Cuál fue el mayor reto a la hora de abordar este proyecto?

El mayor reto fue encontrar un corazón para la película. Y uno que no fuera rebosado por los efectos especiales, que fue lo que de cierta manera pasó con la primera parte. Para mí, el tema principal de la película, el corazón que le encontré, es el sentido de responsabilidad del personaje, responsabilidad frente a un hijo, un padre, un hermano… eventualmente incluso frente a uno mismo. Ese para mi es el corazón que mantiene latiendo a la película. Recordar en todo momento, no importa si te persigue un monstruo de fuego o una quimera anda destruyendo el pueblo en el que vives, que se trata de un asunto de familia. Una familia disfuncional que quiere volver a estar junta, no importa si viven en un mundo de dioses y monstruos. Entonces creo que el reto principal es nunca perder esto de vista.

En la película se quema, se cae, pelea contra monstruos de todo tipo… ¿Cómo fue el entrenamiento físico para hacer estas partes?

Yo hice el 95% de la película solo. A mi realmente me gusta hacer esas partes, son las que yo considero las partes buenas de una película. Creo además que la audiencia de cierta manera exige que sea uno quien las haga y no un doble. Hablando de entrenamiento, la verdad no voy al gimnasio ni nada. El tema con Perseo en esta película es que parece un vaquero retirado que colgó su pistola, y la historia  le exige volver a tomar la pistola, lo que pasa es que él ya no es bueno para eso. Perseo ya no es un hombre musculoso y tampoco tiene tremendos abdominales, de cierta manera se parece a muchos personajes de muchas películas como Duro de Matar o Arma Letal o algunos westerns, hombres que salen lastimados, cuyas peleas no parecen coreografías sino más bien peleas por la vida, y eso precisamente es lo que yo quería traer al rodaje. La preparación entonces fue básicamente diseñar estas escenas de acción donde realmente me daba duro. Diseño y construcción de la acción, más que gimnasio.  

Como actor, ¿qué tan difícil es trabajar en un mundo animado generado por computador?

Hoy día es muy fácil. Grabamos en un set y ahí, junto con la gente de efectos especiales, vemos las referencias, construimos las escenas e incluso a veces las discutimos. Sé exactamente cómo se van a ver esos universos artificiales. La parte dura es juntar los dos mundos: el real con el que generamos a través del computador. Los buenos directores son los que logran que estos mundos sean complementarios.

La primera película se basó en el mito original de Perseo. De cierta manera, ese fue el referente de la historia. ¿Qué diferencia hay ahora que no están basando la película en una historia milenaria, sino en un guión escrito por ustedes?

Siento que ahora hay más libertad, pues la historia es nuestra. Antes se nos cuestionó mucho por ciertas licencias que nos tomamos a la hora de hacer la adaptación. Mucha gente, especialmente los puristas, se ofendieron. Ahora ya no podrán decir: “Oh, en la mitología los laberintos no se mueven” ni nada, porque estamos creando nuestro propio set de historias. Y eso me gusta. Claro, el fondo del mito será siempre el mismo, pero combinamos criaturas, personajes, dioses… estamos creando nuestras propias reglas e invitando a la gente a hacer parte de la película.

Esta película pegará mucho entre un público joven, casi infantil. ¿Qué películas lo tocaron cuando era niño?

Yo realmente no veía películas cuando era niño, estaba muy ocupado jugando a la pelota. Ya alrededor de los 15 comencé a ver películas y mi favorita de siempre es Arma Letal. Había algo de esas películas de acción que me encantaba, pero no buscaba nada profundo en ellas, simplemente entretenimiento.

¿Cuáles fueron sus referencias para construir el personaje de Perseo?

Pienso que esta película es una especie de ‘buddy movie’, un par de amigos que viven una aventura. Si miras la relación de Perseo y Agenor (Toby Kebbel), es como la relación de Han Solo y Chewbacca: él es todo peludo y primitivo y yo soy más racional (risas)… es una relación como la de los personajes de Arma Letal. Entonces sí, eso fue importante, y los Westerns. Vi muchas películas de vaqueros. Si se fijan bien, yo uso la espada como una pistola. Estilísticamente hay mucho de vaquero en este personaje. Y de cierta manera yo quería crear estos códigos para que la gente se relacionara mejor con la historia y acompañara a Perseo en el viaje. Películas como High Noon o Unforgiven fueron claves para esto.

¿De todas las escenas que grabó, cuál fue la más difícil?    

Físicamente, cuando me tocó pelear contra el minotauro. Fue como una pelea de lucha libre, además en la oscuridad, como una película de horror. Y emocionalmente, cualquier escena con el niño (mi hijo) o el padre (Zeus). Escenas que si no tenían mucho corazón, debíamos reescribirlas las veces que fuera necesario para alcanzar el nivel de drama familiar que necesitábamos.

¿Cuál es el paralelismo entre el Perseo de la primera película y el de esta?

Antes, Perseo era un adolescente a quien le dicen que no es quien cree que es, por lo que la película se convierte en una película de venganza. Ahora ya se trata de un adulto, tiene la responsabilidad de un hijo, ya no está tan amargo como antes. Hay una evolución. Y es la evolución de un hombre que crece. Y pasa lo mismo con mi vida: yo hice la primera entrega cuando tenía 32 años  y ahora tengo 35. Y ahí hay una diferencia. Entonces así es como entiendo a este personaje. Es la evolución de un hombre. Entender, también, que no hay que estar tan bravo con el mundo. El mundo es más grande que tú.

¿Quiere seguir haciendo películas de acción? ¿No le interesa, por ejemplo, la comedia?

Mm… la verdad nunca pienso de esa manera, ¿sabes? Prefiero detenerme en las historias más que en los géneros.

De no haber sido Perseo en la película, ¿qué otro personaje le hubiera gustado interpretar?

Mm… quizás un simple pescador de la aldea… (risas). Alguien que no hace sino comer, dormir y cocinar… básicamente mi vida (risas). Eso es mucho más fácil que enfrentar minotauros (risas).

Ha sido muy crítico con su papel en la primera entrega y hasta con la película misma. ¿Alguna crítica a esta?

Pienso que la película es matadora. ¡Amo todo de ella!

El final es un poco abierto… ¿algún chance de hacer la tercera entrega?

Definitivamente. Hay posibilidades de nuevas travesías de Perseo. Y si es así, yo quisiera estar ahí.

Lea la entrevista completa y apartados de la conversación con Toby Kebbel en la próxima edición de la Revista Shock.

CONCURSO

Para asistir junto a un acompañante a la función promocional de la cinta en IMAX este sábado 31 de marzo a las 10 de la mañana, lo que debe hacer es escribirnos a concursoshock@gmail.com bajo el subject FURIA DE TITANES, completandos los siguientes datos y diciéndonos la razón por la que no se la quiere perder:

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