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Sí a la música No a las drogas

Por
Redacción Shock
La música es un idioma global. Bajo esa premisa muchas bandas deciden romper las cadenas que los atan a los géneros y, básicamente, hacen lo que les gusta en el estudio y en la tarima.

Un ejemplo de esta tendencia es la banda bogotana Ratón Pérez, un grupo de cinco amigos que se nutre como esponja de lo que ocurre a su alrededor, del arte y de la cotidianidad para crear un sonido que, canción a canción, va variando sin seguir ninguna regla. Ellos no se encasillan. Si para sus seguidores son emo, punk, metal core o cualquier otro apellido, no les importa, si eso hace que escuchen su música.

El rock se resume en tolerancia, dicen. De esta manera, logran subsistir caracteres disímiles e influencias variadas que revientan en sus canciones. De lo que
escuchan ni hablar: de Alex Ubago a At The Gates, pasando por Fugazy. El pop, el metal, el grindcore, todo vale. Sin embargo, su cuento no es un salpicón sin sentido; todo lo contrario. Sus integrantes estudian la música y buscan la perfección. Quieren llegar tan lejos como puedan y ojalá dejar un mensaje en la gente.

Aunque comparten una estética con el resto de su generación, no se sienten comprometidos con ella. Su pinta y sus tatuajes son simplemente cuestión de gustos personales, nada más.  Al igual que Ratón Pérez, en la nueva escena del rock hay otras bandas que deciden no encasillarse. Todas ellas tienen experiencias únicas y se han adueñado de elementos de su contexto para crear música. La mejor forma de conocerlas es, sin duda, MySpace. Así que busque, disfrute y juzgue usted mismo.